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Hay Instagram después del postureo

Proyectos basados en la ilustración, el arte y la música o frases que aluden a pensamientos cotidianos florecen en la red social en la que impera la dictadura del 'egoblogging'.

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Una ilustración de @72Kilos, que en su cuenta aglutina a más de un millón de seguidores.

Las vacaciones de tu crush o los viajes de ensueño de influencers de la talla de Dulceida y Paula Gonu no son lo único que puedes ver en Instagram. El abanico de posibilidades que ofrece la plataforma a la hora de postear y el potencial para llegar a miles de personas han hecho que las mentes más creativas se instalen en la app y vean cómo crecen sus ideas. Al final, lo que empieza siendo algo personal acaba convirtiéndose en merchandising e incluso en libros.

Con un propósito de año nuevo como el de perder peso empieza la historia de Óscar Alonso (@72kilos). Para lograr su objetivo, este publicista bilbaíno decidió apoyarse en dos pilares: el running y la ilustración. La primera viñeta que publicó tras la Nochevieja de 2007 era una báscula que marcaba 92 kilos. "El viaje va a ser largo", auguraba en la leyenda. No se equivocó con la predicción. Ahora, once años después, en su perfil, las 'k' no indican ni peso, ni miles. Y es que ya son más de un millón de personas las que siguen su cuenta. Los temas sobre los que dibuja también han cambiado.

Alonso explica que no sabría situar exactamente cuando empezó a dibujar más sobre sensaciones, emociones y relaciones. Sobre "la vida", resume. Pero sí que ubica qué estaba pasando en ese momento en su vida. Fue cuando se mudó a vivir a Madrid, lejos de su pareja, de su familia y de sus amigos. Sus viñetas empezaron a versar así sobre temas "más abiertos", no tan relacionados con su deporte y con los que todo el mundo se puede sentir identificado.

Con el aumento de los followers y el feedback de la audiencia, del que reconoce ser más consciente porque se lo cuentan que por otra cosa, llegó la oferta de una editorial para crear una antología de viñetas. Se publicó hace tres meses bajo el nombre Las vidas que dibujamos (Plan B). Ya va por su quinta edición y se vende, además de en España, en Colombia, México y Argentina. Para él, lo importante de las redes sigue siendo mostrar sus creaciones: "No me parece importante que la gente sepa quién soy o lo que desayuno", exclama convencido.

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Si se parte el mundo.

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Por si lo dudaban: Alonso llegó a bajar 20 kilos. Continuó corriendo y dibujando. Además, sigue trabajando en una agencia de publicidad y reserva lo de dibujar para el final de sus jornadas.

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Explicar el amor.

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¿Cuántas frases has empezado con un "molaría..."?

Un fondo blanco y letras de color azul eléctrico para plasmar todo lo que nos gustaría que pasara en esta vida. Es a lo que se dedica la cuenta @molaria. Detrás de ella está María Rufilanchas, una publicista que impulsa un estudio creativo especializado en copywriting naming. Cuenta que empezó a "darle caña" a su perfil de Instagram hace más o menos un año, aunque en realidad la marca está viva desde 2007.

Sus 'molaría', explica, nacen sin más: "Me encanta escribir y leer, lo absorbo todo". Será por eso que algunas veces le salen eslóganes poéticos y otras con un toque de humor. Aunque confiesa que es idealista y romántica. "Creo que se nota", añade. El engagement que tiene con su público no solo "mola", sino que además es "superguay" exclama, y, aunque no se declara muy fan de las estadísticas, su última publicación se ha compartido casi mil veces.

Sus adeptos más fieles se dedican a mandarle frases que si le gustan, también comparte. Solo a veces se acuerda de los haters que "también son divertidos". Sus publicaciones con carácter social o, como ella dice, que sirven para "pelear" por lo que le parece importante son los que más polémica generan aunque, por otro lado, sabe que su público agradece que se moje.

Como pasear por El Prado a ritmo de reguetón

Fusionar obras de arte con letras de canciones y crear un meme o ponerle banda sonora a la pinturas. Así, La última cena de Juan de Juanes casa con Me colé en una fiesta, de Mecano: "Coca-cola para todos y algo de comer". Por lo menos así es para Manu Palmer, el impulsor de @elartepop. El proyecto nació como una versión de un blog extranjero que ya existía llamado Fly Art y que juntaba cuadros con letras de hip-hop. Este madrileño de 26 años y dedicado al Marketing, decidió españolizar la idea con letras famosas en nuestra lengua. 

La idea saltó de Tumblr a Facebook y después llegó a Instagram. Y es que para su autor, el concepto en sí está creado para ser consumido en redes sociales porque no deja de funcionar como una creatividad hecha para internet, señala. La tendencia va hacia ampliar el género de las letras que se usan: "Al principio nació como un blog con canciones más independientes y ahora hay de todo, pasando por trap, reguetón o puro pop", relata el autor.

Con esta evolución nació también la tienda de El Arte Pop, en la que se venden desde bolsas hasta camisetas con los diseños creados: "En un principio no tenía pensado dar ese paso pero era algo que muchos followers y fans de la página demandaban a menudo. Mirándolo con perspectiva, es algo que habría lanzado tarde o temprano".  

Al tratarse de una comunidad "muy afianzada" en la que los seguidores van en aumento durante los últimos meses -unos 3.000 nuevos por semana- no le falta interacción con su público: "Muchas veces hacen sugerencias por mensaje privado y si la imagen que consigo es de buena calidad realizo el diseño. Por supuesto, les etiqueto como creadores", explica. Parte de su ascendente éxito lo achaca al hecho de que la gente comparta en sus historias las publicaciones de El Arte Pop: "De esta manera llegas a un público que no es fan tuyo, tienes más visibilidad y además es más fácil que la imagen pueda viralizarse". 

La importancia del contenido

Así las cosas, esto va de transmitir algo más que la superficialidad a la que estamos acostumbrados en internet. Lo cuenta Isabel Cendán (@xanelachic), que se define como profesora de Instagram. Conocedora de las tripas de la red social, imparte cursos presenciales y online a particulares y empresas que quieren aterrizar en la plataforma y no saben cómo. Su máxima es "apostar siempre por el contenido" y defiende que la imagen y el texto deben funcionar al unísono: "La foto es lo que entra por el ojo pero el storytelling de la imagen unido al texto sirve para contar historias". Una tendencia al microblogging que va en auge.

Cendán es crítica con el egoblog (dícese de aquellos perfiles en los que el principal protagonista es el mismo creador de contenido) por ser un estilo que ya no llega: "Estamos en otro punto", afirma. Y alude a "todas las posibilidades que ofrece ahora Instagram" que van desde los stories hasta los vídeos en directo con varios participantes, pasando por su televisión particular, InstagramTV, y que han ayudado a este viraje en la plataforma. "El vídeo no es el futuro, es el presente", señala. Y especifica que todas estas nuevas herramientas ayudan a "humanizar" internet. "Dan la posibilidad de enseñar la trastienda, lo que hay detrás del producto y su proceso creativo. Al final consiste en llegar a las personas", sentencia la experta.

De lo que no se olvida Cendán en sus cursos es de la importancia de saber gestionar los tiempos. "Los que ahora diseñan Instagram son los que antes diseñaban las tragaperras", ironiza. Por eso, recuerda que tampoco es cuestión de que se nos pase en la vida navegando en la red social y su principal recomendación para disfrutar en ella se trata de dejar de lado el enemigo de muchos: el algoritmo tan criticado por los influencers para empezar a verlo como un aliado.

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