La huelga de bomberos valencianos deja en evidencia la fragilidad de los servicios de emergencias: "Pasaría lo mismo con otra DANA"
El cuerpo de bomberos del consorcio de València lleva más de 50 días en "huelga de celo". Es decir, la plantilla no realiza horas extra: solo su horario base. Ello ha puesto en evidencia la falta crónica de personal: sin horas extra, varios parques cada día no pueden abrir por falta de personal.

Valencia--Actualizado a
Los bomberos del consorcio provincial de València han superado los 50 días de una huelga particular que comenzaron el 29 de junio pasado. Particular, porque no es una huelga al uso, sino que se ha convocado como "huelga de celo". Esto significa que la huelga que mantienen los bomberos consiste en cumplir a rajatabla su horario laboral. Pero ni un minuto más. Es decir, una huelga de horas extra.
Sin embargo, este hecho, que la plantilla de bomberos no asuma más horas extra, está suponiendo un trastorno importantísimo en el día a día del sector. El lunes, 18 de agosto, por ejemplo, de los 17 parques de bomberos de la demarcación de València, hubo cinco que no abrieron, casi uno de cada tres. No es un hecho excepcional, sino que es la tónica habitual: no hay día que puedan abrir todos. Si no hay un personal mínimo, el parque no puede abrir. Y, si la plantilla actual no asume más horas extra, no hay personal mínimo para abrir. La huelga de celo tiene, pues, el objetivo de "visualizar la anomalía".
La precariedad de la plantilla ha sido un problema estructural durante los últimos años que, como tantas otras cosas, la DANA ha puesto en evidencia y ha hecho que explotara. El gasto en horas extras de los bomberos había ido aumentando, síntoma claro de una plantilla exhausta. Así, en 2023, se situó en unos cinco millones, pero la DANA ha reventado todas las costuras: el pasado 29 de junio, cuando los bomberos empezaron su huelga, ya se había disparado hasta los 15 millones. Es decir, el triple que el año anterior a la DANA, pero con solo un poco más de medio año cumplido.
El cómputo anual de un bombero del consorcio provincial de València supone unas 1.632 horas. Pero, según un miembro de la Junta de Personal, lo más habitual es que haya que añadirles 800 más de horas extra. Es decir, el equivalente de medio año más. Si tenemos en cuenta que las horas extras de dos bomberos sumarían un cómputo anual completo, el cálculo es claro y lógico: falta un tercio de personal más para cubrir las necesidades.
Sin embargo, según denuncia Dolors Gimeno, portavoz de Compromís en la Diputación de València, el actual equipo de gobierno no ha incorporado nuevos trabajadores a la plantilla de bomberos desde que está en el cargo. Gimeno explica que en la legislatura anterior, cuando gobernaba una coalición de la izquierda, se dejó preparada, en julio de 2023, una oposición de 246 plazas que, sin embargo, no se ha puesto en marcha.
Desde la Junta de Personal se amplía el problema, ya que la falta de efectivos se arrastra de una manera tal que, si finalmente se abre esta oposición pendiente, que se calcula que no se podrá hacer antes de marzo del año que viene, teniendo en cuenta los plazos de formación, ya hará falta entonces abrir una nueva oferta de plazas más. Si no, a tirar de más horas extra.
La huelga saltó el pasado 29 de junio porque desde la intervención se anuló el preacuerdo a que se había llegado, entre el equipo de gobierno y la plantilla de trabajadores, puesto que superaba el "techo de gasto". Sin embargo, un miembro de la Junta de Personal critica que "la misma intervención que tolera una situación tan anómala de falta de personal y de exceso de horas extra ponga trabas para una posible solución". Las posiciones, así pues, siguen enfrentadas.
Bomberos forestales: precariedad como norma
Ahora bien, la falta de personal no es más que la manifestación de un problema estructural que, una vez más, la DANA puso trágicamente de relieve. Actualmente, en el País Valencià, hay siete cuerpos diferentes de bomberos: tres consorcios provinciales, uno más por cada capital de provincia y uno de forestales.
Este último cuerpo de bomberos forestales es, por otro lado, el que reúne las condiciones más precarias, según denuncia Juan Carlos Villanueva, representante del sindicato Comisiones Obreras (CCOO). De entrada, no son funcionarios, sino que forman parte de una empresa instrumental de la Generalitat Valenciana, la Sociedad Valenciana de Gestión Integral de los Servicios de Emergencias (SIGSE), lo que provoca salarios menores, condiciones laborales peores y más precariedad, respecto a los cuerpos de bomberos que sí que son personal funcionarial.
Pero, al mismo tiempo, también hay una falta de personal crónica. Villanueva la cifra en unos 200 efectivos más, de un total actual de unos 600, por lo que nos estaríamos moviendo en una carencia de personal equiparable a la denunciada en el consorcio provincial de València.
Todo ello a pesar de que los bomberos forestales valencianos están un poco mejor —o un poco menos peor, según se mire— que los de otras autonomías porque, durante el último gobierno progresista, antes de la llegada del ejecutivo actual del PP, se les asignó competencias en el ámbito de las emergencias y se les subió el sueldo un 30%.
Sin embargo, el equipamiento está anticuado —autobombas y vehículos de más de quince años— y no hay reservas. Ello ha supuesto que, a pesar de que había voluntad para salir estas semanas a ayudar en los incendios de Castilla y León y Galicia, no se haya podido realizar, según denuncia Villanueva.
Además, también hay una carencia evidente de personal administrativo en SIGSE. Por ejemplo, según denuncia Villanueva, en una empresa que gestiona un presupuesto de 72 millones de euros, no hay un economista en plantilla.
En el consorcio provincial de València también hay falta de recursos materiales. Un miembro de la Junta de Personal explica que, durante la DANA, cayeron una veintena de vehículos que no se han repuesto. Como tampoco se han comprado nuevas motobombas.
Una posible solución: un cuerpo único valenciano
Una propuesta que hay encima de la mesa es la de crear un cuerpo único valenciano de bomberos, de integrar los siete cuerpos actuales en un organismo de ámbito de País Valencià, a imagen del que se ha llevado a cabo en Catalunya. La Unidad Valenciana de Emergencias (UVE), para el desarrollo de la cual se pusieron las bases legales en la legislatura anterior, con un gobierno progresista en la Generalitat, era un embrión para caminar en esta dirección, pero una de las primeras medidas que tomó Carlos Mazón al llegar a la Generalitat fue desmantelarla y denunciarla como un "chiringuito".
Este cuerpo único de bomberos permitiría, según explica Dolors Gimeno, "unificar protocolos y mejorar la coordinación, así como que haya un mando único". Un punto en que coinciden todas las fuentes consultadas al respecto es que la DANA evidenció las limitaciones y carencias de un modelo que no permite una coordinación eficaz de los recursos de emergencias.
Otro ejemplo práctico de la necesidad de un cuerpo único podría ser el caso de Paterna, localidad de la comarca de l’Horta Nord, en el noroeste del área metropolitana de València. Se trata de un municipio que tiene un gran volumen de población (casi 75.000 habitantes), con un núcleo urbano densamente poblado, una gran zona de polígonos industriales, pero también un término municipal muy extenso, con zonas boscosas y un parque natural, que, así mismo, tienen una densidad de urbanizaciones residenciales notable. Es decir, Paterna tiene zona urbana, zona boscosa e industria, por lo que, dentro de su mismo término municipal, hay diferentes jurisdicciones, según el cuerpo de bomberos correspondiente: un incidente de vertidos químicos en el polígono le correspondería a uno, como también un incendio forestal o un incidente en el núcleo urbano.
Carmen Gayà, concejal de Compromís en Paterna, ha presentado en el pleno una moción para que el municipio reivindique la creación de un cuerpo único valenciano de bomberos con el objetivo de "acabar con la fragmentación existente y asegurar una respuesta coordinada y eficaz ante cualquier emergencia". En este sentido, Gayà exige "una estructura unificada, más recursos y una respuesta inmediata", ya que "la ciudadanía no puede quedar desprotegida por falta de voluntad política".
"El sistema provincial es una estructura incapaz de asumir las necesidades que actualmente requieren las emergencias valencianas", explica un miembro de la Junta de Personal del consorcio de València. Ello además supone que, a todos los efectos, un bombero del consorcio de Alacant es prácticamente un extranjero en la demarcación de València. "Un cuerpo único —por contra— eliminaría la frontera provincial y delimitaría la acción según la lógica". Es decir, por ejemplo, se podría atender desde el parque de Oliva, en la demarcación de València, las incidencias en Pego, municipio colindante, pero ya en la demarcación de Alacant, y no haría falta hacerlo desde el parque de Dénia, que es el que actualmente le correspondería, pero desde donde se tarda más en llegar.
¿Estamos preparados para una nueva DANA?
En materia de incendios, en el País Valencià, el verano no está siendo excesivamente destructivo, teniendo en cuenta la situación en el resto de la península, así como los incendios que hubo en el mismo País Valencià en los años anteriores, sobre todo en el verano de 2022, en la Vall d’Ebo (Marina Alta) y en Bejís (Alto Palancia). Por ahora, eso sí, ha habido el incendio que afectó al parque natural de la Font Roja, en Alcoi, y, más recientemente, el de Teresa de Cofrentes (durante este último se suspendió la huelga de celo).
Ahora bien, un verano tan caluroso está dejando también una mar con una temperatura muy alta, un condicionante que supone una altera para la temporada de la gota fría, durante el otoño. Así pues, la pregunta es obligada: ¿estamos preparados para una nueva DANA como la que vivimos el octubre pasado?
La respuesta, lamentablemente, no es tranquilizadora: no. "Volvería a pasar lo mismo", nos indica un miembro de la Junta de Personal del consorcio de bomberos de València. La DANA evidenció los problemas estructurales de falta de plantilla y recursos y de falta de coordinación. En aquel momento, desde la dirección del consorcio de València no se buscó la participación de los otros consorcios y, desde el consorcio de Alacant, se paralizó la salida de su personal, que se había mostrado dispuesto.
Además de los bomberos valencianos que se desplazaron a la zona afectada por la DANA como parte de su trabajo, que se vieron desbordados desde todos los ámbitos y que se demostró como un número insuficiente, muchos otros, de todos los cuerpos, lo hicieron ya como voluntarios, fuera de su jornada laboral —tampoco como horas extra—. Se dieron casos de bomberos parados sin actividad en su zona que esperaban a que finalizara su turno para movilizarse como ciudadanos para ayudar en la zona afectada por la DANA.
La huelga del cuerpo de bomberos del consorcio provincial de València, en este sentido, ha puesto sobre la mesa las carencias del sistema y la necesidad de su reforma. Si el objetivo era "visibilizar la anomalía", se podría decir, pues, que se ha cumplido.
La ayuda para León, obligada a volver por falta de medios
Según Alicia Andújar, portavoz de Justicia del grupo parlamentario del PSPV-PSOE en Les Corts, la Generalitat habría hecho volver un contingente de bomberos forestales enviados como ayuda para los incendios en León porque se habría necesitado su presencia en el País Valencià, una circunstancia que, para Andújar, refleja "la precariedad y falta de medios de la Generalitat para hacer frente a sus propias emergencias".
Una actuación así, con un anuncio de un envío de ayuda para después tener que reclamarlo de vuelta por falta de medios en su territorio, sería, a juicio de la portavoz socialista, un ejemplo de "improvisación y frivolidad".
Para Andújar, "esta precariedad de medios es la consecuencia de recortar presupuesto en Emergencias, de la improvisación y falta de proyecto para abordar los terribles efectos del cambio climático que estamos viviendo", que, además, ha censurado que "la incompetencia del PP pone en riesgo la vida de las personas".
El PP contraataca: 43.000€ en horas extra
Por su parte, Avelino Mascarell, alcalde de Xeraco (La Safor) con el PP y delegado de Bomberos en la Diputación de València, ha rechazado, en rueda de prensa junto a la delegada de Hacienda, Laura Sáez, las reivindicaciones de los sindicatos y ha señalado que ha habido personal que "ha llegado a cobrar 43.000€ en horas extra", en referencia a los trabajos realizados a causa de la DANA.
Mascarell afirma que su solución pasa por "cubrir ahora las plazas pendientes y, a partir de 2027, ajustándonos a los límites de gasto que fije el Ministerio, crear cada año 15 nuevos puestos hasta alcanzar los que sean necesarios para eliminar esas guardias".
El límite de gasto, que Mascarell señala que el Ministerio no ha alterado para actuaciones derivadas de la DANA, sería, según su argumentación el principal escollo, ya que "la Diputación no tiene impuestos propios que pueda subir".


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