El infierno de los continuos cortes de luz en los barrios obreros de Sevilla a más de 40 grados: "Es un sinvivir"
Los vecinos afectados advierten de que los apagones ya se están extendiendo de los barrios populares a zonas más céntricas de la capital andaluza y exigen al ayuntamiento que abra refugios climáticos en centros municipales para soportar las olas de calor.

Sevilla--Actualizado a
Más de una semana seguida con el termómetro superando los 40 grados, sin bajar de los 25, y un mes de junio que ha sido el más tórrido de la historia desde que hay registros han convertido en un suplicio la vida de miles de personas que sufren diariamente cortes de luz en la ciudad de Sevilla. La gran mayoría vive en los barrios obreros del sur y sureste de la capital andaluza, pero los cortes se han extendido a otras zonas más céntricas, dejando a quienes los sufren durante horas sin aire acondicionado, ventiladores y neveras, sin nada para combatir un calor asfixiante. Miles de personas sufren diariamente cortes de luz durante horas en Sevilla, exigiendo al ayuntamiento refugios climáticos
La historia no es nueva, pero cada vez resulta más desesperante, también porque el calor azota con mayor intensidad y en fechas cada vez más tempranas. A medida que sube el termómetro y en las casas se encienden más aparatos de aire acondicionado para aliviar un bochorno insoportable, los cortes de luz se suceden por diferentes barrios de la ciudad. La compañía eléctrica Endesa los achaca a la proliferación de plantaciones de marihuana en interior de viviendas que consumen cada una como 80 pisos de 100 metros cuadrados, pero quienes lo sufren los atribuyen también a la falta de inversión para modernizar la red, alegando, además, que si ellos pagan la factura de la luz, no les pueden dejar sin suministro.
Los barrios del sur de Sevilla como Palmete, Padre Pío, Su Eminencia, Cerro del Águila y Torreblanca, donde viven miles de personas de la llamada clase obrera, son los que sufren más habitualmente los cortes de luz, que, aunque intermitentes, llegan a ser diarios y de larga duración, de hasta más de diez horas. Sin embargo, este verano los cortes se han extendido también a otras zonas de la ciudad, como Ciudad Jardín, en el distrito de Nervión, uno de los más de mayor renta per cápita, algunos barrios de Triana y la Macarena e, incluso, al de Santa Cruz, en el corazón del casco histórico, visitado cada día por cientos de turistas.
"Esto se está extendiendo como la pólvora. Es como si fuera imparable", advierte Toñi Reyes, de Barrios Hartos, la plataforma vecinal que representa a la población de las zonas más afectadas por los cortes de luz y que en 2022 llegó a ocupar tres centros cívicos municipales para exigir unas mejoras en la red que, tres años después, aún no han acabado con las anomalías del suministro.
Este es el panorama que ha vivido la ciudad que ha albergado esta semana la IV Conferencia Internacional sobre Financiación para el Desarrollo, a la que han asistido representantes de todo el mundo para tratar de mejorar la ayuda a los países pobres, donde el suministro eléctrico llega a ser, en muchos casos, un lujo. No muy lejos del palacio de congresos donde tenía lugar la cumbre de la ONU, cientos de familias perdían los alimentos guardados en una nevera que no enfriaba, se asfixiaban de calor en noches tropicales a más de 30 grados sin siquiera el alivio de un ventilador o no podían ni enchufar los aparatos necesarios para el cuidado de su salud o para facilitar su movilidad reducida.
Rosario Sánchez, de 79 años, y su marido, de 88, son dos de esos muchos vecinos de Sevilla que están sufriendo una larga ola de calor a pecho descubierto. A su edad, soportar elevadas temperaturas acarrea, además, un riesgo de salud considerable. Ellos, cuenta Rosario a Público, a falta de electricidad, recurren a las duchas frías. "En mi vida me he bañado tanto, porque lo pasamos muy mal con el calor que hace", dice.
Rosario y su marido, vecinos del barrio de Palmete, están ya "desesperados". De vez en cuando les viene un "hilito de luz", pero con una potencia que no es suficiente para que funcionen los electrodomésticos, ni siquiera un ventilador. Otras veces ocurre que la potencia se dispara de pronto y quema el aparato que esté enchufado en ese momento. Por ese motivo, se han comprado este año un ventilador que funciona con una batería: ese es el aparato que les ha aliviado un poco las noches tórridas que estos días dificultan enormemente el sueño en la capital andaluza.
Este matrimonio paga un recibo de luz de unos 140 euros cada dos meses, pese a que únicamente solo son dos personas en la casa y tienen una cocina de gas. "Yo pago religiosamente las facturas, pero no me sirve de nada", se lamenta Rosario Sánchez, que da gracias a que, al menos hasta ahora, no han tenido problemas de salud, pese a las pésimas condiciones climáticas en las que viven.
Colgado en una grúa cuando se va la luz
Hay otras personas para quienes los cortes de luz pueden suponer algo mucho peor que sudar a chorros dentro de la casa o no poder conciliar el sueño. Es el caso de las personas que dependen de la electricidad para enchufar los aparatos que los mantienen con vida o les permiten moverse. Son los denominados electrodependientes.
El marido de Rocío Moreno, de 45 años, es una de esas personas a quienes un corte de luz puede poner en riesgo la propia vida. Tiene un implante medular que requiere una recarga con un aparato que debe estar enchufado de forma permanente, se levanta de la cama y se asea con la ayuda de una grúa eléctrica y para desplazarse usa un scooter con un motor alimentado por una batería eléctrica. Si se va la luz, nada de eso funciona. Y eso pasa muy a menudo en la casa donde viven en el barrio de Su Eminencia, según explica la mujer a este periódico.
"Llevamos tres noches seguidas sin luz. Nos damos cuenta cuando nos despertamos por el calor sofocante. Así que todo lo que se estaba recargando deja de hacerlo. O lo mismo hay una subida de repente de la potencia y te quema lo que esté enchufado. Eso nos pasó con la primera grúa de mi marido", recuerda Rocío Moreno.
La luz se va en cualquier momento, nadie avisa de cuándo se va a cortar el suministro. Al marido de Rocío le cogió una vez cuando estaba en la grúa para salir de la ducha. Y ahí se quedó, colgado, aún mojado, sin que ella pudiera sacarlo. A veces, han ido a ayudarla vecinos, otras unos policías locales a los que conoce y le hacen el favor de ir a su casa para rescatar al hombre de un apagón que le ha dejado sin grúa. "Llevamos así 15 años sufriendo lo mismo en las diferentes casas de Su Eminencia que hemos vivido. Lo único que ha cambiado es que cada vez los cortes de luz duran más horas", se lamenta esta mujer.
Otras veces, Rocío ha tenido que llevar a su marido al centro de salud del barrio para cargar allí el aparato que necesita conectar a su implante medular, porque sin él su vida correría peligro. "Esto es un estrés constante. Es un sinvivir, siempre con el miedo de que se vaya la luz", añade.
Ocupación de un centro de salud
Otra vecina del barrio de Palmete, Mari Luz Fuentes, dice que ya acumula "cientos de incidencias" comunicadas a Endesa por los cortes de luz que ha sufrido en su casa, en la que vive con su marido, una hija y su madre, de 92 años, y el problema continúa. Ella fue una de las que ocupó el pasado martes el centro de salud del barrio para denunciar la situación en la que se encuentran a causa de las continuas interrupciones del suministro eléctrico.
Durante esa protesta, según cuenta a Público, se enteraron de que había muerto de forma repentina un vecino de Palmete, de unos 60 años, en una vivienda que había sufrido un largo corte de luz. "Llevamos años con los cortes, pero este año se ha agravado más", asegura Mari Luz.
El calor sofocante, la incertidumbre de no saber cuándo habrá electricidad, el temor a que se echen a perder los alimentos guardados en la nevera, a no poder hacer la comida en una vitrocerámica inservible durante un apagón y a quedarse también sin internet acaban trastornando de forma considerable la vida de las personas que sufren continuos cortes de luz en sus viviendas. "Yo el año pasado tuve una ansiedad horrorosa. Lo pasas muy mal y ya no sabes qué hacer", reconoce esta vecina de Palmete.
No saben ya qué hacer, porque han puesto muchas reclamaciones a Endesa, han trasladado su situación al Defensor del Pueblo, a la Junta de Andalucía y al Ayuntamiento de Sevilla, pero el problema no se soluciona y sigue un año tras otro, peor cuanto más calor hace. "Siempre nos dicen lo mismo, que hay mucho cultivo de marihuana, pero es que ese no es nuestro problema, ese es un problema que tienen que resolver la Policía y Endesa, porque nosotros pagamos los recibos. Cuando nos encerramos en los centros cívicos hicieron algunas reformas, pero luego volvieron otra vez los cortes. Lo único que hacen es chapucear", denuncia Mari Luz Fuentes.
Endesa insiste en que la red de distribución de Sevilla se halla sometida "en ciertos puntos de la ciudad a una sobrecarga excesiva de potencia derivada del fraude masivo, especialmente dedicado al cultivo de marihuana", que ocasiona interrupciones del suministro. Según los datos que ha facilitado a este periódico, de todos los centros de transformación de la capital andaluza, esta situación únicamente se registra en 39, que son las que generan el 57% de las incidencias en la red eléctrica de esta ciudad.
La compañía eléctrica admite que el fraude que cometen "unos pocos perjudica a los clientes con contrato", un fraude que estima, en general, ha alcanzado los 2.097 millones de euros en los últimos cuatro años. Y para paliar las deficiencias en la red ha anunciado la instalación de otros 12 centros de transformación, asegurando que su inversión media por cliente en los barrios más afectados es cinco veces superior a la que hace en otros "más acomodados" de la ciudad como Nervión o Los Remedios.
Manifestación vecinal contra los cortes
Las explicaciones de Endesa, sin embargo, no convencen a la plataforma vecinal Barrios Hartos, que ha organizado asambleas en los barrios afectados y ha convocado para el próximo martes, día 8, una gran manifestación de protesta que partirá a las 9 de la noche de la Gran Plaza y terminará en la sede de la compañía eléctrica en Nervión.
"Han ido haciendo chapuzas, arreglando averías, pero el problema se está extendiendo a otras partes de Sevilla, porque hay un fallo en las infraestructuras que no se han renovado. Hay una sobrecarga porque no se ha hecho la inversión necesaria", subraya la portavoz de la plataforma, Toñi Reyes.
Barrios Hartos se queja, además, de que ha quedado en agua de borrajas, en nada, el acuerdo que aprobó el pleno del Ayuntamiento de Sevilla a finales de julio del año pasado para poner en marcha un protocolo de emergencia y un plan de contingencia por los cortes de electricidad. El acuerdo plenario instaba a coordinar medidas contra las reiteradas interrupciones del suministro y paliar los efectos en la población afectada. “No han hecho nada”, recalca Reyes.
La plataforma vecinal exige que, al menos, los centros cívicos del ayuntamiento en los barrios afectados estén abiertos 24 horas para que sirvan como refugios climáticos para las personas que se quedan sin luz en sus casas en plena ola de calor. Según su portavoz, no descartan volver a ocuparlos, como hicieron en 2022, si la Administración municipal no toma medidas antes para aliviar la situación de los vecinos.
El alcalde, José Luis Sanz, del PP, anunció el pasado jueves la cesión de cuatro nuevas ubicaciones en suelo público a Endesa para la instalación de otros tantos centros transformadores eléctricos, así como la apertura de algunos colegios públicos y de los centros cívicos en horario de mañana y tarde para que sirvan de refugio climático. Por su parte, el portavoz del grupo socialista y anterior alcalde, Antonio Muñoz, acusó al actual regidor de inacción para acabar con este problema y de haber "normalizado el drama humano" que suponen para muchos barrios de la ciudad los continuos cortes de luz en sus viviendas y en sus negocios.
Los reiterados cortes de luz en los barrios obreros ha sido motivo también de una enconada disputa política entre la Junta de Andalucía, gobernada por el PP, y el Gobierno central progresista de PSOE y Sumar. La Administración presidida por Juan Manuel Moreno Bonilla ha achacado las deficiencias del suministro a la proliferación de cultivos de marihuana en los barrios afectados, pero el Ejecutivo de Pedro Sánchez ha negado que existan evidencias policiales que sostengan tal afirmación. La Subdelegación del Gobierno en Sevilla llegó a emitir un comunicado en el que atribuyó los cortes a un "problema de inversiones" en la red eléctrica y su mantenimiento.
El pasado mes de febrero se estrenó en los cines un documental, titulado A dos velas, que narra los problemas del vecindario de los barrios obreros de Sevilla que sufren desde hace años continuos cortes de luz, sobre todo cuando aprieta el frío, en invierno, y el calor, en verano, como ocurre ahora.




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