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Juicio del Coño Insumiso Las defensas del 'Coño insumiso' alegan que las feministas acusadas sólo reivindicaron los derechos de las mujeres

Visto para sentencia el juicio en el que la Fiscalía mantiene una petición de 3.000 euros de multa para cada procesada por un delito contra los sentimientos religiosos y la acusación, la Asociación Española de Abogados Cristianos, les pide un año de cárcel.

Vista de las tres mujeres que se enjuician para las que la Fiscalía solicita 3.000 euros de multa por un delito contra los sentimientos religiosos. / EFE- José Manuel Vidal

Cinco años y cinco meses después de los hechos, hoy ha quedado visto para sentencia en el Juzgado de lo Penal número 10 de Sevilla el juicio a tres activistas feministas que participaron en un "aquelarre feminista" en el marco de las manifestaciones del 1 de mayo, al que se denominó Procesión de la Archicofradía del Santísimo Coño Insumiso y Santo Entierro de los Derechos Sociolaborales

El juez ahora tendrá que decidir entre la posición de la Fiscalía y la acusación particular que ejerce la Asociación Española de Abogados Cristianos, quienes sostienen que lo que ocurrió aquel día es constitutivo de un delito contra los sentimientos religiosos, y la de las defensas de las tres procesadas, que no ven en ello ningún ataque a la religión católica o a la Semana Santa de Sevilla, únicamente una reivindicación de los derechos de las mujeres en el ejercicio de su derecho a la libertad de expresión.

La división de planteamientos ante un mismo hecho fue evidente también en la calle, donde, a las puertas de los juzgados, se formaron dos concentraciones enfrentadas de apoyo a uno y otro bando –mucho más numeroso el de las organizaciones feministas, pero también nutrido el de los simpatizantes de la Asociación de Abogados Cristianos, con sede en Madrid y Valladolid. 

De más lejos llegó una de las integrantes de Pussy Riot, el grupo punk feminista ruso encarcelado por una ofensa religiosa en un acto de protesta en una iglesia de Moscú y que, por las casualidades de la vida, daba ayer un concierto en Sevilla. "Mirad lo que ha pasado en mi país. Tenéis que pararlo aquí", manifestó María Alyokhina a modo de advertencia.  

Una decena de abogadas feministas  quisieron dar apoyo a las tres procesadas en calidad de observadoras

Ya dentro de la sala de vistas, llena hasta la bandera con mitad de simpatizantes de un bando y de otro tal como se encargó de organizar un representante de las fuerzas del orden ante la avalancha de gente que quería asistir al juicio, destacaba el gran número de togas debido a la asistencia de una decena de abogadas feministas que, con su uniforme de letradas, quisieron dar así testimonio de apoyo a las tres procesadas en calidad de observadoras. 

Las tres acusadas, Antonia, Olga y Rocío, contestaron a las preguntas de la fiscal y de su abogada, pero se negaron a responder a las de la letrada de la Asociación de Abogados Cristianos, la parte que con su recurso ante la Audiencia Provincial facilitó que se reabriera en 2017 una causa que había archivado en primera instancia el Juzgado de Instrucción número 10 de Sevilla en 2016 al no haber encontrado ningún indicio de delito en la manifestación que acompañaba a una vagina de cartón sobre andas, adornada con flores y cubierta con un manto. 

03/10/2019 - Concentración de apoyo a las tres acusadas por la manifestación del 'Coño Insumiso' en Sevilla. EFE/ José Manuel Vidal

Concentración de apoyo a las tres acusadas por la manifestación del "Coño Insumiso" en Sevilla. EFE/ José Manuel Vidal

"Soy mejicana, feminista y superviviente de violencia de género y aquel día salimos a reivindicar unos salarios justos y también el derecho a ser o no madres, todas necesidades muy terrenales de las mujeres", explicó Antonia, la primera en declarar. 

Las acusadas mantienen que la protesta tenía como objetivo la reivindicación de los derechos laborales, sexuales y reproductivos de las mujeres

Rocío y Olga mantuvieron lo dicho por su compañera, que la protesta tenía como objetivo la reivindicación de los derechos laborales, sexuales y reproductivos de las mujeres en un año, además, en el que el Gobierno del PP se estaba planteando una reforma restrictiva de la ley del aborto, y, como Antonia, aseguraron que en ningún momento estuvo en su ánimo menospreciar los sentimientos cristianos "ni burlarse de la iglesia católica". 

La fiscal mantuvo su petición de 3.000 euros de multa para cada procesada al elevar a definitivas las conclusiones de su informe, en el que sostiene que las acusadas participaron en una manifestación para “hacer mofa de los símbolos y dogmas de quienes profesan la religión católica”, gritando consignas con las que trataron de atacar las verdades inmutables de la fe católica y burlarse de los referentes que esa religión considera sagrados. En su escrito de acusación, el ministerio público menciona proclamas como “la Virgen María también abortaría” o “vamos a quemar la Conferencia Episcopal”, y versiones despectivas de las oraciones del Credo o la Salve con expresiones como “Dios te salve vagina, llena eres de gracia, el coño es contigo, bendita tú eres entre todas nuestras partes”.  

Sin embargo, al exponer su informe la fiscal fue algo menos contundente y concluyó que el juez, en este caso, debe valorar finalmente si han colisionado, y en qué grado, los derechos a la libertad de expresión y a la libertad de religión, y cuál ha estado por encima del otro.  

03/10/2019 - Carteles en la concentración de apoyo a las tres acusadas por un delito contra los sentimientos religiosos. EFE/ José Manuel Vidal

Carteles en la concentración de apoyo a las tres acusadas por un delito contra los sentimientos religiosos. EFE/ José Manuel Vidal

La letrada de la acusación particular y presidenta de la Asociación de Abogados Cristianos, Polonia Castellanos, elevó la petición de condena a un año de cárcel para cada procesada, también por un supuesto delito contra los sentimientos religiosos, y se preguntó, a modo de introducción, qué hubiera pasado si en vez de cristianos, hubieran sido musulmanes y mezquitas las que hubiesen sufrido las burlas y desprecios de los manifestantes aquel 1 de mayo de 2014. 

Polonia Castellanos consideró llamativo que la manifestación del ‘coño insumiso’ hubiera pasado por delante de siete iglesias, que una reivindicación pretendidamente laboral en el día del 1 de mayo hubiera acabado ante la basílica de la Macarena y no ante el Parlamento andaluz y que se hubieran usado en ella símbolos de gran devoción en una “ciudad mariana por excelencia” como es Sevilla. “Tenían total intención de escarnizar a los católicos. Es un delito de libro”, concluyó la letrada. 

El paso de la procesión por la basílica de la Macarena, donde aún descansan los restos del general franquista Gonzalo Queipo de Llano, fue sacado a colación en varios momentos de la vista oral, tratando de dilucidar las partes si los manifestantes se habían congregado delante de esa iglesia con ánimo de increpar a los feligreses que salían del templo en ese momento o simplemente habían hecho un alto en el camino junto al Arco de la Macarena, situado a la vera de uno de los templos más populares de Sevilla. El caso es que la agente de Policía Nacional que realizó el informe sobre los hechos enjuiciados, iniciado un año después de ocurridos a instancias de la juez de instrucción y sobre la base de vídeos colgados en internet, sólo pudo testificar ayer que los manifestantes formaban un círculo bajo el popular arco y no se apreciaba ningún tipo de imprecación de ellos hacia otras persona ajenas a la protesta.

03/10/2019.- Tensión entre las personas, a favor de la acusación y en defensa de las acusadas, que se han concentrado hoy a las puertas del Juzgado en Sevilla. EFE/José Manuel Vidal

Tensión entre las personas, a favor de la acusación y en defensa de las acusadas, que se han concentrado hoy a las puertas del Juzgado en Sevilla. EFE/José Manuel Vidal

Las tres abogadas de la defensa mantuvieron, por su parte, la inocencia de las procesadas y, además de subrayar que todas se habían limitado a hacer un ejercicio de su derecho a la libertad de expresión en una manifestación del 1 de mayo, llegaron a expresar su extrañeza por la acusación ejercida por una asociación con sede en Valladolid en un caso en el que se abordan tradiciones muy locales de una ciudad "donde lo religioso y lo pagano conviven perfectamente" desde hace siglos. 

El contexto en el que hay que analizar este caso, a juicio de una de las abogadas de la defensa, no es el religioso que contemplan las acusaciones, sino el de las "mil mujeres muertas por violencia de género" en España desde el año 2003, cuando se empiezan a registran estadísticas por este tipo de delito, la precariedad laboral y la desigualdad de oportunidades con respecto a los hombres.  

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