El agricultor peruano que pone en jaque a un gigante energético alemán en un litigio clave para el planeta
Se trata de un caso pionero a nivel mundial por plantear que una empresa puede ser legalmente responsable por el daño climático que han causado sus emisiones de carbono a lo largo de la historia.

Madrid--Actualizado a
Saúl Luciano Lliuya es agricultor y guía de montaña en Huaraz, una localidad andina en la Cordillera Blanca, al norte de Perú. El deshielo de los glaciares, causado por la crisis climática, aumenta el cauce de los ríos y puede hacer peligrar su casa por riesgo de inundación. Por este motivo, hace diez años inició un proceso judicial que se ha convertido en una referencia internacional: denunció a la energética alemana RWE por sus grandes emisiones de carbono. El litigio sienta un precedente histórico por el cual se puede exigir a las empresas que rindan cuentas por los daños ambientales que han causado sus emisiones.
El Instituto Nacional de Investigación en Glaciares y Ecosistemas de Montaña (INAIGEM) de Perú apunta a la crisis climática como factor que acelera el derretimiento de los glaciares. Esto "aumenta la probabilidad de ocurrencia de eventos vinculados al desborde de lagunas glaciares, incrementando la vulnerabilidad de las poblaciones locales", advertía la institución en un comunicado publicado el pasado mes de noviembre.
No es baladí el riesgo al que se enfrenta Saúl, así como otros vecinos de Huaraz, una zona propensa a las avalanchas de grandes dimensiones. Esto motivó la presentación de una denuncia contra la empresa energética alemana RWE, a la que el peruano pide 17.000 euros para costear las medidas de seguridad necesarias en caso de inundaciones en su casa. El litigio se encuentra en su fase pericial y el próximo miércoles, 28 de mayo, el Tribunal Regional Superior de Hamm (Alemania), podrá dictar una sentencia definitiva que desestime el caso o dar una orden para continuar las investigaciones. Así lo ha explicado Roda Verheyen, abogada de Lliuya, durante una rueda de prensa online celebrada este jueves.
RWE es el mayor emisor de CO2 de Europa, según el informe The Emissions Aristocracy, publicado en 2023 por Carbon Market Watch –una organización de investigación y vigilancia independiente y sin ánimo de lucro–. De acuerdo con el estudio, la firma emitió 74.674.263 toneladas de CO2 durante el año 2022. El informe Carbon Majors de 2014, publicado por el Climate Change Accauntability Insitute, indica que la energética emitió el 0,47% de las emisiones globales de CO2 entre 1751 y 2010. La transnacional, que no tiene operaciones en Perú, niega que exista causalidad entre sus emisiones y los peligros que sufre la zona de Huaraz con respecto al deshielo de los glaciares.
Preguntada por Público, Verheyen aclara que "esto no tiene nada que ver con si una empresa tiene operaciones en Perú o no. Se trata de emisiones procedentes de Alemania que causan daños y riesgos en Perú". La jurista añade que este litigio "es tan solo un primer paso. Siempre hemos dicho que si ganamos este caso o si ganamos un caso como este, siempre habrá otras reclamaciones que hacer". Este medio también ha preguntado a RWE al respecto del caso, pero al cierre de esta información no ha obtenido respuesta.
Desde Germanwatch, ONG que aporta su apoyo al litigio desde el principio, asume que RWE es "solo un contaminador entre muchos". No obstante, la organización ha identificado a la transnacional energética por haber sido uno de los más importantes emisores históricos en Europa y esperan que, con este precedente, la sociedad civil siente en el banquillo a otras grandes compañías para que rindan cuentas por las consecuencias climáticas de sus acciones.
Huaraz, un enclave vulnerable a las avalanchas
La ciudad de Huaraz es especialmente vulnerable a los desprendimientos que ocurren en la laguna de Palcacocha, la cual tiene "un historial de avalanchas de grandes dimensiones", tal y como recuerda el INAIGEM. Una de ellas tuvo lugar en 1941, causando 1.800 muertes en la localidad andina, según datos oficiales. Un estudio de atribución publicado en 2021 por la revista Nature Geoscience concluye que este desastre representó un impacto temprano de las emisiones de gases de efecto invernadero. Asimismo, la estimación central de esta investigación determina que el retroceso de los glaciares es "enteramente atribuible" al calentamiento de 1ºC observado en la región desde 1880 y cuya causa se debe en al menos un 85% a la crisis climática.
En el contexto del litigio, un grupo de jueces, abogados y peritos alemanes realizaron una visita sobre el terreno en 2022 como parte de los trabajos periciales. Con las pruebas recabadas, los expertos, designados por el Tribunal Regional Superior de Hamm, elaboraron un informe. El pasado mes de marzo, la corte realizó su primera audiencia oral. En esta fase, el juez deberá determinar si el hogar de Saúl Luciano Lliuya corre riesgo de inundaciones en caso de nuevos desprendimientos. Si el juez valida la existencia de peligro, la siguiente fase consistirá en calcular la responsabilidad de RWE en dicho escenario.
"No podemos perder el próximo miércoles", ha declarado la abogada. Rada ha explicado que, de desestimar la causa, se deberá a que la casa de Saúl se encuentra en una zona suficientemente alta de la montaña, pero en Huaraz viven cerca de 190.000 personas –según datos del Centro Iberoamericano de Desarrollo Estratégico Urbano–, que se encuentran en diferentes grados de vulnerabilidad a estas avalanchas.
"Incluso si la corte desestima la causa porque considera que el riesgo no es elevado, entonces también tendríamos una idea más clara de qué nivel de exposición al riesgo climático es necesario para presentar un caso como este", ha expresado Noah Walker-Crawford, investigador de litigios climáticos en el Grantham Research Institute, también presente en la rueda de prensa. El experto ha añadido que el miércoles será un día decisivo porque, suceda lo que suceda, el tribunal "deberá explicar por qué esta clase de litigios son posibles, con independencia de si este en concreto sigue o no adelante".
Salvar el planeta a golpe de denuncia
Cada vez es más común que sectores de la sociedad civil acudan a los tribunales como estrategia para defender medidas de mitigación y adaptación frente a la crisis climática. Existen múltiples precedentes; uno de los más representativos es el de las Klimaseniorinnen, las pensionistas que demandaron a Suiza por violar el artículo ocho de la Convención Europea de Derechos Humanos (CEDH), referente al derecho a la vida privada y familiar, según sentenció Estrasburgo en abril de 2024.
También España se encuentra en un proceso parecido. Grupos ecologistas elevaron en junio de 2024 una causa ante el Tribunal Constitucional. En concreto, acusan al Estado español de vulnerar el derecho a la vida y a la integridad física, recogido en el artículo 15 de la carta magna. Tanto el caso suizo como el español aluden a la falta de ambición de los estados en la acción contra la crisis climática y pretenden potenciar las medidas que se tomen desde la política institucional.
El caso de Saúl contra RWE también forma parte de esta familia de litigios, pero contiene un giro cualitativo destacable: no se dirige a un estado, sino a una empresa. De este modo, sienta por primera vez un precedente legal por el que las comunidades pueden recurrir a la vía judicial para que las compañías emisoras rindan cuentas ante los tribunales por los daños climáticos provocados.
Si bien este caso tiene lugar bajo la jurisprudencia alemana, Walker-Crawford ha señalado que los litigios climáticos son un tipo de procedimiento relativamente novedoso. Por este motivo, los jueces se fijan en los casos similares que tienen lugar en otros países para decidir cómo actuar. Así, esta causa puede servir de referencia para futuros juicios que se lleven a cabo.
De ser desestimado este miércoles, Rada ha indicado que deberán leer la sentencia con detenimiento, pero existen dos opciones. La primera es no continuar con el proceso. La segunda es elevar la causa al Tribunal Federal de Justicia de Alemania –el equivalente al Tribunal Supremo en España–. Pase lo que pase, el equipo detrás del litigio se encuentra satisfecho con el trabajo realizado y las victorias alcanzadas por el camino, y confían en que este caso sirva de inspiración para que las empresas respondan en los juzgados por su contribución a la crisis climática.




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