Ámsterdam prohíbe la publicidad de carne: "Para resolver la crisis ecológica hay que cambiar de dieta"
La medida no restringe el consumo, pero sí su promoción. De este modo, persigue avanzar en la transición verde con el propósito de que el 50% de la alimentación de la ciudadanía sea vegetal para el año 2050.

Madrid--Actualizado a
Ámsterdam ha dado un paso cualitativo en los valores animalistas y ambientalistas: la vía pública y la red de transportes estarán libres de publicidad de productos cárnicos –se seguirá permitiendo su promoción en escaparates y cartelería en los edificios de negocios que ofrezcan carne, como las propias carnicerías o restaurantes–. Se convierte en la primera capital del mundo en desarrollar esta normativa, que busca avanzar en los objetivos de la agenda verde. En concreto, la ciudad se propone que la dieta de sus habitantes sea un 50% vegetal para 2050. Todo ello revela una parte que a menudo parece menos evidente cuando se habla de la transición ecológica; y es que esta pasa también por una transición proteica o alimentaria.
Un estudio publicado en la revista Nature en el año 2021 apuntaba a que las emisiones globales de gases de efecto invernadero (GEI) procedentes de los alimentos de origen animal son el doble que las de los alimentos de origen vegetal. El artículo recuerda que la agricultura y el uso de la tierra son fuentes importantes de emisiones de GEI. En concreto, se calculó que el 57% de las emisiones correspondía a la producción de alimentos de origen animal –incluida la alimentación del ganado–. Los de origen vegetal representaron el 29% y el 14% a otros usos.
"Una transición alimentaria es indispensable dentro de cualquier transición verde porque el sistema alimentario de la producción de carne y productos animales es uno de los sectores con mayor impacto ambiental", declara a Público Anna Mulà, gerente de Incidencia Legislativa en Igualdad Animal. Coincide con ella Nacho Escartín, portavoz de Ecologistas en Acción especializado en macrogranjas y ganadería industrial. El activista remarca que la transición ecológica pasa "absolutamente" por un cambio en los hábitos de consumo de comida.
La mitad de mamíferos del mundo –en términos de peso, no de cabezas– son mercancía de la industria agroganadera
Parte de dicha transición tiene que ver con electrificar diferentes sectores energéticos, como el del vehículo. Y a su vez, con invertir en fuentes renovables para transformar el sistema eléctrico. No obstante, "si queremos resolver la crisis ecológica, hay que cambiar la dieta. De esto se habla menos que de la transición energética, cuando en realidad es tan importante o incluso más", valora Marta Tafalla, filósofa y profesora en la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB). que investiga la relación entre animales, humanidad y naturaleza.
Este medio ha contactado con la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) y con la Real Federación Española de Asociaciones del Ganado Selecto (RFEAGAS) para conocer sus posturas, pero al cierre de la información ha obtenido respuesta. Desde la Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores (ASAJA), defienden "tomar decisiones que no solo consideren el bienestar animal, sino también la sostenibilidad y la viabilidad económica de la industria ganadera".
Durante un evento celebrado el pasado mes de octubre, el secretario general de COAG, Miguel Padilla, reclamó que "la agricultura y la ganadería sean consideradas herramientas activas de solución". En una mesa redonda con actores del sector primario en el marco del pacto de Estado climático, afirmó que "cada hectárea gestionada por una familia agricultora es una hectárea protegida frente a la desertificación y los incendios".
"La emergencia climática amenaza la viabilidad de miles de explotaciones familiares y profesionales, pero al mismo tiempo, el campo ofrece respuestas concretas: la gestión forestal activa, el secuestro de carbono en suelos agrícolas o el pastoreo extensivo son estrategias naturales de mitigación", subrayó.
Además de las razones climáticas, los ambientalistas y animalistas también apuntan a factores de salud con respecto al consumo de carnes rojas y procesadas. La Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN) recomienda un consumo moderado de carne, de dos a tres veces por semana. El Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer (IARC), perteneciente a la OMS, también recomienda rebajar el consumo de las carnes procesadas para disminuir el riesgo de cáncer colorrectal.
El bienestar animal como vector de la agenda política
Pero no todo tiene que ver con el clima o la salud humana. El bienestar de los animales es un argumento en sí mismo, tal y como defiende Mulà. La medida adoptada en Ámsterdam sigue la línea de la Agenda 2030. Y en este sentido, "el bienestar animal debe ser un eje transversal fundamental de la estrategia española de desarrollo sostenible".
Anna Mulà, animalista: "El bienestar animal debe ser un eje transversal fundamental de la estrategia española de desarrollo sostenible"
Marta Tafalla recuerda un estudio publicado en 2018 en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, el cual distribuía la biomasa de la Tierra –es decir, calculaba en toneladas los diferentes clasificaciones–. Considerando el peso de los mamíferos, los seres humanos representaban un 36% del total. En cuanto al resto, solo un 4% representaban vida salvaje, mientras que el 60% correspondía al ganado. Es decir, más de la mitad de los mamíferos del mundo –en términos de peso, no de cabezas– son mercancía de la industria agroganadera.
La filósofa subraya que se trata de "cifras brutales". "El grado de sufrimiento que provocamos es tremendo", lamenta. Además, menciona que la violencia está presente en todo el proceso. Y si bien existen estrategias y medidas que persiguen acabar con la tortura en el sector, no todos los países cuentan con las mismas garantías. Por este motivo, Tafalla aboga por un cambio en las dietas que no solo tiene que ver con la supervivencia del planeta y la especie humana, sino con valores éticos basados en las condiciones de vida adecuadas del resto de animales.
¿Medidas como la de Ámsterdam en España?
La profesora de la UAB considera que el paso dado en Ámsterdam incluso "se queda corto", aunque reconoce que se trata de un avance. Fuentes del Partido Verde informan a Público que por el momento no tienen constancia de que existan proyectos similares en ninguna localidad del Estado español, pero consideran "correcto y razonable no promocionar ni publicitar productos que son perjudiciales para la salud humana y para el planeta, del mismo modo que ya ocurre con otros productos con impacto negativo demostrado".
La formación insiste en que "la publicidad no es neutra y condiciona hábitos de consumo que tienen consecuencias ambientales, sanitarias y sociales". Nacho Escartín destaca que el anteproyecto de ley de consumo sostenible es el marco donde actualmente podría realizarse un trabajo para impulsar políticas que regulen la promoción de la carne. Este anteproyecto también recoge que "se aborda la prohibición de la publicidad de combustibles fósiles", por lo que el portavoz de Ecologistas en Acción insiste en que puede ser un campo legislativo interesante que llevar más allá.
El Partido Verde también pone de relieve que "la transición alimentaria debe abordarse desde el impulso y no desde la prohibición del consumo". Por esta razón, valoran que "la estrategia danesa es un buen ejemplo, ya que no se centró en restringir el consumo de carne, sino en fortalecer toda la cadena de valor de las proteínas vegetales, implicando incluso al sector ganadero en una transición justa". La formación concluye que "la transición verde también es alimentaria, y tiene que ir de la mano de la salud pública, el bienestar animal y la sostenibilidad del sistema productivo".

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