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'Madrid, Ciudad de los Cuidados' Madrid teje una red vecinal para prevenir y mejorar los malestares cotidianos

El plan 'Madrid, Ciudad de los Cuidados', del Ayuntamiento de la capital, promueve un programa de apoyo profesional para enfrentarse, tanto a corto como a largo plazo, a ciertos malestares de la vida diaria, así como apoyar proyectos en los que el eje principal sean los cuidados.

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Manuela Carmena, alcaldesa de Madrid, junto a Javier Barbero, delegado del Área de Gobierno de Salud, Seguridad y Emergencias en el Ayuntamiento, durante la presentación del plan 'Madrid, Ciudad de los Cuidados'. | Ayto. de Madrid

El término de los 'cuidados' saltó a la palestra gracias a la última ola feminista que, de forma imparable, inunda a toda la sociedad. Gracias a ello se ha podido comprobar cómo detrás de este concepto se esconden multitud de lecturas posibles, todas ellas orientadas a aumentar la calidad del trato de unos con otros. Así lo entiende el Ayuntamiento de Madrid con su plan 'Madrid, Ciudad de los Cuidados'. "Veíamos que este concepto era adecuado porque también engloba lo colectivo, que muchas veces ha hecho frente a situaciones en donde ni los ciudadanos de a pie ni las instituciones han podido llegar", tal y como declara Javier Segura, coordinador del plan general.

Con esta premisa, desde el consistorio de la ciudad han comenzado diversos proyectos que buscan mejorar las relaciones en etapas y situaciones complicadas, así como apostar, de manera certera, por un cambio que se espera de largo recorrido y que está basado en el apoyo mutuo. Los proyectos concretos son: formación en ética de los cuidados, el patio del colegio, prevenir la soledad, superar los malestares cotidianos, el duelo complicado, empleo cercano y de calidad, subvenciones, cuidados a la diversidad y criterios técnicos junto a principios éticos.

Cogiendo como referencia tanto los recursos públicos como los privados, el plan se encarga de entrelazarlos para que la experiencia del usuario sea la más satisfactoria posible. Así lo decidieron en el transcurso de la preparación del plan, que tiene su génesis en una idea aportada por Javier Barbero, delegado de Salud, Seguridad y Emergencias en el Ayuntamiento.

Reunión entre Javier Segura, coordinador del plan general, Mónica Díaz, coordinadora del plan sobre prevención de la soledad, y el equipo de profesionales del barrio de Almenara con la cooperativa que gestiona el proyecto.

Poco a poco se fueron sumando diversas áreas de gobierno que enriquecen el plan, como son la de Equidad, Derechos Sociales y Empleo o Desarrollo Urbano Sostenible. Esta idea confirma lo que Segura, que además de coordinador del plan es subdirector de Prevención y Promoción de la salud, confirma a Público: "Ya estábamos trabajando un concepto amplio de salud desde el punto de vista del desarrollo comunal, porque partimos de la premisa de que si los barrios tienen mayor desarrollo comunitario son más saludables".

"Si los barrios tienen mayor desarrollo comunitario son más saludables"

De hecho, Segura ejemplifica el plan con la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), que además de la ayuda social que aporta, remarca que "también era una forma de socializar el sufrimiento, por lo que la PAH ha sido un dispositivo de cuidados de salud". Asimismo, menciona la relevancia que tiene el urbanismo, con la idea preponderante del espacio público, dando a plazas, aceras, parques o bancos la importancia necesaria a la hora de crear unas dinámicas que ayuden a tejer lazos entre el vecindario.

El coordinador del proyecto, por otra parte, también acepta que unos programas están más avanzados que otros, ya que hubo que realizar una priorización debido a "la situación de déficit en la que estamos", como él mismo comenta. De esta forma, las líneas de trabajo se articulan con contratos de servicios, algunos de ellos a pleno rendimiento.

En su sitio web se puede encontrar, además, toda la documentación necesaria por si cualquier persona quiere participar en el proyecto; una información útil que servirá tanto a las afectadas como a aquellas que quieran ayudar a tejer la red vecinal en su barrio.

La soledad, ese gran tabú social

La soledad no deseada, aunque tabú, es un tema que afecta a gran parte de la población madrileña. Una encuesta telefónica realizada en 2017 determinó que "un 9,3% de la población madrileña se siente sola con frecuencia", según adelanta Mónica Díaz, coordinadora de este proyecto en concreto. De hecho, tal es el interés mundial creado en torno a la temática que el Ayuntamiento ha puesto en marcha el Foro Internacional sobre la Soledad, la Salud y los Cuidados, que tiene lugar entre el 21 y el 23 de noviembre.

La sensibilización es crucial para desestigmatizar la soledad

A día de hoy, la prevención de la soledad se está trabajando en dos barrios bastante diferenciados: Trafalgar (Chamberí), con una población mayor de 65 años de media con un nivel formativo y socioeconómico de los más altos de la Comunidad de Madrid; y Almenara (Tetuán), con un vecindario también de edad avanzada que convive con una comunidad importante formada por personas migrantes y un nivel tanto social como económico menos elevado que en el caso anterior. A todo ello se le suma que el movimiento asociativo ya creado en Tetuán es mucho mayor que en Chamberí.

Según Díaz, buscaban "ver cómo este tipo de factores sociales inciden en las intervenciones, cómo las tenemos que adaptar a las características de los territorios", un proceso a largo plazo y que tiene su origen en estos proyectos piloto. Desde el principio de la propuesta, la sensibilización en torno a esta temática ha sido un pata sobre la que apoyarse, "ya que mucha gente puede empezar a sentirse sola por el individualismo o el envejecimiento progresivo de la población", agrega la coordinadora; a lo que se suma que cuesta reconocerlo abiertamente dado el alto grado de estigma que tiene la soledad.

Red vecinal y red profesional

El objetivo principal de la prevención de la soledad es introducir al ciudadano interesado en las dinámicas que le ayuden a no sentirse así. Para ello, han conceptuado las ayudas en dos redes: la red social de barrio, o informal, y la red de apoyo formal. La primera se basa en el propio vecindario y los establecimientos de proximidad porque, tal y como declara Díaz, "son ellos los que más conocimiento tienen sobre sus convecinos y pueden hacernos llegar a las personas que lo necesiten". La segunda red se centra más en la intervención directa con las personas afectadas, en donde un educador social y un psicólogo evaluarán al interesado para proporcionarle todo lo necesario en cuanto a apoyo y acompañamiento.

Las personas de tercera edad no son las únicas que sienten solas

El equipo profesional se encarga, además, de coordinar todos los recursos posibles, tanto públicos como privados. "Dinamizamos la red de apoyo informal y realizamos acciones para desestigmatizar la soledad", comenta Gema Ramírez, educadora social en la vertiente del proyecto que hay Almenara. Por su parte, afirma que en este barrio el perfil medio ronda entre los 50 y 65 años, "negando en cierto sentido la idea común que tenemos en el imaginario colectivo de que las personas que sufren la soledad son ancianas", remarca la profesional.

Jacobo Blanco es el psicólogo en Trafalgar. Desde su trabajo conjunto con el educador social lleva a cabo, en unas tres sesiones, un análisis profundo en el que exploran la soledad particular de cada individuo, reflexionan en torno a ello, e identifican las necesidades, deseos, dificultades y capacidades personales.

Los proyectos, aún pilotos, tienen un recorrido asegurado hasta 2019, cuando finalizan los contratos, pero son prorrogables dos años más | Ayto. de Madrid

Finalmente, con todos esos datos se elabora un plan conjunto entre el interesado y el equipo de trabajo. "Ahí es cuando empieza el seguimiento y la ayuda en todo lo que necesite la persona en cuestión", declara Blanco. El perfil, en este caso, va de la mano del nivel sociodemográfico predominante: "En torno a los 65 años, pero hay de todo. La soledad no es algo que ocurre solo cuando te haces mayor", coincidiendo así con su compañera Ramírez. Cabe remarcar que destacan las mujeres que se han dedicado a los cuidados durante toda su vida profesional, "y en el momento que han visto que no podían trabajar en ese campo se ven solas porque nunca han tenido tiempo de tejer sus propias redes", concluye Blanco.

Solidaridad frente al duelo complicado

Elisa Lillo, coordinadora del programa que trabaja en torno a la salud comunitaria al final de la vida y las comunidades compasivas, afirma que este plan "está orientado a la pedagogía colectiva al final de la vida y la creación de una red entre las personas que atienden a personas en fase terminal o que han sufrido un duelo reciente", comenta a Público.

Los cuatro objetivos se basan en fortalecer las capacidades de la comunidad para el cuidado colectivo en la última etapa de la vida, la promoción de una red de recursos en los barrios para ofrecer un cuidado integral "social, afectivo, psicológico e, incluso, espiritual si fuera necesario", enfatiza Lillo; además de facilitar información y asesoramiento en torno a esta problemática y, por último, prevenir el duelo complicado a través de intervenciones individuales y grupales con las personas afectadas.

El movimiento de comunidades compasivas es internacional

Este proyecto está encuadrado en el distrito de Carabanchel, en los barrios de Vista Alegre y Puerta Bonita. Se eligieron estos enclaves estratégicamente porque Vista Alegre tiene el mayor índice de dependencia de todos los distritos de Madrid y la mayor tasa bruta de mortalidad se ubica en Puerta Bonita. El equipo profesional, compuesto por dos psicólogas, una trabajadora social y una enfermera, hace posible lo que han denominado el 'movimiento de comunidades compasivas'. Este programa, que tiene presencia a nivel internacional, promueve los valores de la compasión, la participación social y la solidaridad. "Con esas ideas intentamos ofrecer ayuda emocional y social a las personas que se encuentran al final de la vida y sus allegados", completa Lillo.

El segundo encuentro de la red vecinal de Almenara, en donde el vecindario empieza a participar activamente.

Ciudades como Sevilla, Vitoria o Santurce ya se han sumado a este movimiento, que se desarrolla en tres áreas. La parcela comunitaria, que pretende implicar a la población en el ciudado de estas personas a través de formaciones. También está el área educativa, porque "nos parece muy importante introducir la pedagogía de la muerte en el ámbito escolar para que los escolares tengan presentes consideraciones como la compasión para cuando tengan que enfrentar una situación de duelo.

La tercera rama de actuación se trata de la atención directa, que se materializa con sesiones de acogida o grupos de duelo. Estos trabajos en el tejido comunitario son ejemplos de aquello que desde el consistorio quieren que se vaya consolidando "para que al final sean independientes del proyecto institucional".

Cuidar la diversidad

El encargado de desarrollar el plan en torno a la diversidad es el propio Javier Segura, que admite sin remilgos que es un aspecto de 'Madrid, Ciudad de los Cuidados' que todavía no está extensamente desarrollado, pero sí con unos objetivos claros. "Queremos promover la accesibilidad a cualquier tipo de persona a los servicios de prevención y promoción de la salud", declara el coordinador.

Cuidados a la diversidad atiende a todas aquellas minorías que requieran una especial atención | Ayto. de Madrid

En este aspecto, desde el proyecto han analizado las necesidades que tiene el colectivo LGTBIQ al acceso de los servicios de salud sexual y reproductiva, una demanda que el grupo llevaba planteando desde hace tiempo. "Nos hemos dado cuenta que, a la hora de prestar ayuda, damos por hecho que todos los usuarios son cis y hetero, así que ha quedado claro que debemos revisar nuestros protocolos", declara Segura realizando cierta autocrítica. Esto se ha visto plasmado con la publicación de una guía sobre qué pasos seguir desde que se solicita un cambio de sexo hasta que se llega a consumar.

Por otra parte, también son conscientes de que la etnia es un motivo de desigualdad. Aprovechando un trabajo que ya tenían avanzado de proyectos anteriores, han elaborado otra guía orientada a la población gitana en lo que respecta a servicios de atención sexual y reproductiva. El eje que concierne a la diversidad funcional también está en la agenda, tal es así que desde el Consistorio ya están trabajando conjuntamente con la FeSorCam (Federación de personas Sordas de la Comunidad de Madrid) para articular cómo combatir las barreras de la población sorda.

La transversalidad del plan

Dentro del plan 'Madrid, Ciudad de los Cuidados' también se condensan otros proyectos de carácter transversal con los anteriores, como la formación de empleo cercano y de calidad. "Es una buena posibilidad de crear puestos de trabajo en torno a los cuidados, ya que sus funciones están, de forma generalizada, en manos de mujeres sin remunerar o en condiciones precarias", explica Segura, coordinador del plan general.

Javier Barbero presentando en el Ayuntamiento el plan 'Madrid, Ciudad de los Cuidados' | Ayto. de Madrid

La formación en ética de los cuidados responde a la necesidad de la sensibilización de los funcionarios que son, al fin y al cabo, quienes prestan los servicios que la sociedad demanda. El proyecto sobre los patios de los colegios, presente ya en tres escuelas, se basa en la transformación que se pretende hacer de las zonas de recreo en donde los escolares tengan espacios saludables con vegetación, zonas de sombra o juego, como se apunta en la guía ya publicada sobre el diseño de estos espacios.

"Si queremos mejorar la salud de la ciudad tenemos que terminar con la brecha social que hay en los barrios"

En cuanto a los malestares cotidianos, desde el Ayuntamiento buscan "trabajar con la normalidad, en vez de con las enfermedades", en palabras de Segura; y pretenden encajar dentro de esta rama aquellas problemáticas que no responden a enfermedades concretas pero que sí crean incomodidad en cada uno de los ciudadanos, como puede ser una mala gestión de las emociones en situaciones como la paternidad, la jubilación, el paso de la Educación Primaria a la ESO o una separación.

Habrá subvenciones, además, a los "proyectos de iniciativa social que promuevan los cuidados en cualquiera de los ámbitos definidos", tal y como se explicita en la web del plan. Por último, los criterios técnicos ligados a los principios éticos se basarán en la visibilización y promoción de las buenas prácticas que tanto ciudadanos como instituciones pueden realizar.

Un trabajo a dos tiempos

Segura apunta que para recoger el resultado de este tipo de procesos se necesitarían varios años ya que "la red comunitaria no se refuerza en unos meses", acepta. Del mismo modo, el coordinador del plan tiene presente los dos tiempos a los que está sujeto: el político y el necesario para que los proyectos sean fructíferos. En ese sentido, no se atreve a aventurar si el plan seguirá en pie durante la próxima legislatura si se produce un cambio de Gobierno. Los contratos finalizan en 2019 y se pueden prorrogar dos años más, así que seguir con el plan tan solo depende de la voluntad política de quien lo dirija.

Él se queda con que "un concepto que tan solo estaba en el ámbito académico y filosófico lo hemos conseguido bajar a los barrios articulado en una agenda política; eso, pase lo que pase, va a quedar ahí". Además, que "si queremos mejorar la salud de la ciudad tenemos que terminar con la brecha social que hay en los barrios", concluye.

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