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Madrid se subleva contra las marquesinas “antimendigos” de Botella

El colectivo de jóvenes de Moratalaz Distrito14 denuncia mediante un vídeo el “mensaje directo para las personas sin hogar” que suponen los reposabrazos de las paradas de la capital, en el que muestran cómo desatornillarlos del asiento

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Una de las nuevas marquesinas de Madrid con separador en el asiento / EFE

La polémica de la sustitución de las marquesinas de autobús en Madrid por el Gobierno de Ana Botella sigue viva.

Desde la aparición de las primeras paradas en el Paseo de Recoletos no han parado de sucederse las críticas centradas en el diseño: un separador en los bancos que impide tumbarse hace sospechar de que podría tratarse de una medida “antimendigos”.

Así lo entienden desde el colectivo de jóvenes de Moratalaz Distrito14 que hace unos días decidió pasar a la acción. Bajo la iniciativa #ArreglaTuMarquesina, han emitido un comunicado dirigido a los vecinos del barrio en el que denuncian el “mensaje claro y directo para las personas sin hogar” que suponen las nuevas paradas.

A esta campaña le sigue la difusión de un vídeo, que ya tiene más de 35.000 reproducciones desde su publicación el pasado domingo, en el que muestran cómo desatornillar del asiento la controvertida pieza utilizando una llave Allen.

“Hemos decidido eliminar de manera simbólica esta medida ‘antipersonas’ y denunciar el sistema capitalista que, teniendo más de tres millones de viviendas vacías en todo el Estado, se preocupa más de desahuciar a miles de familias en vez de garantizar los derechos fundamentales de la gente”, denuncia el colectivo en los distintos medios de difusión de la campaña.

Las redes sociales no han tardado en hacerse eco de la denuncia. Distintos grupos, movimientos sociales y particulares han mostrado su apoyo a través del mismo hashtag (#ArreglaTuMarquesina).

La campaña, que surgió en Chamberí con la aparición de las primeras marquesinas, además de Moratalaz será secundada por Vallecas, según ha indicado el grupo juvenil en su cuenta de Twitter, con la previsión de que se vayan sumando distintos barrios de Madrid.

Como en toda polémica, no han faltado detractores y el PP de Moratalaz no ha tardado en pronunciarse. Los conservadores han catalogado la acción del colectivo de populista, al tiempo que afirmaban que "Distrito14 destroza marquesinas porque las consideran camas dignas para mendigos".

"En beneficio de las personas con falta de movilidad"

Por su parte, la Empresa Municipal de Transporte (EMT) desmiente a Público que el nuevo diseño se haya instalado para evitar que las personas sin hogar se tumben en el banco. “Es absolutamente falso. Los asientos cuentan con reposabrazos para facilitar la acción de sentarse e incorporarse a las personas con falta de movilidad, como personas mayores o personas con discapacidad”, defienden.

Esta “obligación normativa”, como sostienen, corresponde al Real Decreto 1544/2007 del 23 de noviembre por el que se regulan las condiciones básicas de accesibilidad y no discriminación para el acceso y utilización de los modos de transporte para personas con discapacidad, cuyo anexo V establece que “los asientos agrupados o individuales tendrán reposabrazos al menos en su lateral exterior”. Siendo así, ¿por qué los reposabrazos, que no sirven como tal, se instalan en el interior?

La EMT alega al respecto que “los extremos del banco de las marquesinas están flanqueados por sendas columnas por lo que no podían colocarse en esos puntos” y basa su defensa en que la norma establece un “al menos”, lo que “no significa que obligatoriamente tengan que estar en el extremo, sino que es una de las opciones”, concluye.

Desde Cemusa, la empresa contratista encargada del diseño, fabricación, suministro e instalación de las marquesinas, aunque no han querido ofrecer información a este periódico por tratarse de una UTE (Unión Temporal de Empresas) a la que también pertenece JCDecaux, argumentan que “es la EMT quien redacta el pliego y ellos responden al diseño dictado en el mismo”.

El Ayuntamiento de Madrid comenzó a sustituir las marquesinas de autobuses a finales del verano al finalizar su contrato con la empresa que las gestionaba entonces, por lo que ya no eran propiedad del Consistorio. La UTE formada por Cemusa y JCDecaux, empresas que habitualmente se han encargado del mobiliario urbano de Madrid, fue la adjudicataria del contrato tras presentarse en solitario al concurso.

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