Una protesta en Madrid planta cara al odio contra los migrantes de Ceuta: "Ningún ser humano es ilegal"
Organizada por colectivos sociales, sindicales y políticos, la concentración denuncia la "tardía, desastrosa e insuficiente" gestión gubernamental de la crisis humanitaria en Ceuta y el fuerte racismo surgido tras ella.

Madrid--Actualizado a
Pasadas las ocho de la tarde de este miércoles cientos de personas se reunieron en la Plaza de Callao de Madrid para manifestarse bajo el lema "Paremos los pies al racismo". Organizada por colectivos sociales, sindicales y políticos, la concentración denuncia la "tardía, desastrosa e insuficiente" gestión gubernamental de la crisis humanitaria en Ceuta y el fuerte racismo que ha surgido tras ella. Un llamamiento que, junto a Madrid, ha tenido lugar en 15 capitales de provincia como Burgos, Granada, Santander o Málaga.
Los convocantes piden que el Ejecutivo asuma su responsabilidad. En este sentido, Yolanda, una joven participante en la concentración, señala a Público que "la inacción estatal ante la situación ha provocado que la ciudadanía se radicalice y termine atacando injustamente al inmigrante". Paolo, otro integrante del grupo, señala que debemos resaltar la acción ciudadana y que el Ejecutivo debería "haber protegido" a las personas "que querían ayudar y se organizaron para echar una mano a los que más necesitaban".
Otros asistentes se han acercado a la manifestación para exigir responsabilidades directas al Gobierno, como es el caso de Alejandro, que ha calificado como totalmente "deficiente" la gestión de la crisis.
Una contramanifestación
Esta concentración es la respuesta a las manifestaciones organizadas por la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP), a las que se han adscrito las derechas y fue denunciada por siete de los ocho partidos que la conforman, cuando la presidenta, María José García-Pelayo, decidió de manera unilateral anunciar estos "actos" en apoyo a la ciudad autónoma.
A la cita en la capital, organizada por el propio Ayuntamiento, asistieron el líder de Vox, Santiago Abascal, y dirigentes del PP como Alberto Núñez Feijóo, Isabel Díaz Ayuso o el propio José Luis Martínez-Almeida. Esta concentración, a la que asistieron 50.000 personas, según la Delegación del Gobierno, a Alejandro le "da miedo" por la "violencia" y racismo que de ella se desprende.
Para Álvaro, un joven de 25 años perteneciente a la Coordinadora Juvenil Socialista, estas manifestaciones son "oportunistas" y asegura que su único fin es exaltar el patriotismo, careciendo de cualquier tipo de base real. Paolo concuerda y considera que los partidos de derechas se están "aprovechando" y están "instrumentalizando" la crisis humanitaria en este sentido.
María Antonieta, una mujer de 69 años, cuenta a este periódico que "en un principio le parecieron bien", pero que cambió de parecer al darse cuenta del uso "partidista" de la concentración. Describe que, cuando empezó a escuchar insultos contra Pedro Sánchez se preguntó: "¿Dónde queda Ceuta?".
Estos actos suceden en un momento en el que la tensión sigue en aumento, como sucedió el 26 y 27 agostó en Ceuta, cuando movilizaciones pacíficas acabaron en destrozos y quemas contra pertenencias de migrantes que dormían en las playas de la ciudad autónoma.
Alejandro califica estas agresiones de "insolidarias, inhumanas, anticonstitucionales y políticamente aborrecibles", unas palabras con las que concuerdan todas las personas con las que ha hablado Público. Paolo completa su parecer con su "comprensión" de la situación de la población de Ceuta, pero sentencia que "el vacío de respuesta gubernamental no puede redirigir injustamente la frustración de la gente contra el colectivo inmigrante". Sobre el origen de esta violencia, Álvaro lo tiene claro: la instrumentalización de la crisis tiene como objetivo generar odio y deshumanizar a los migrantes.
Irene Montero, eurodiputada de Podemos, que se ha acercado a la Plaza de Callao, ha condenado la violencia y el "terrorismo racista". "Quemar refugios, impedir el paso de ayuda humanitaria, dar palizas a migrantes y quitarles el móvil para que no puedan contactar con sus familias... eso no es ser solidario con Ceuta, eso es violencia", ha denunciado.
Enrique Santiago, diputado y líder del Partido Comunista de España, por su parte, ha exigido que "se normalice su situación y que cese esta oleada de racismo, de xenofobia y de expansión de los discursos de odio". Cuando ha sido preguntado por la expulsión de las personas migrantes que permanecen en Ceuta, ha pedido a la ciudadanía "que desconfíen de quienes les están engañando, de quienes les están haciendo creer que es posible devolver a Marruecos a las personas que permanecen en Ceuta". "Existen plazas de acogida sobradas en la Península", ha sentenciado.

Choque entre el Ayuntamiento y la Delegación del Gobierno
La polémica sobre la convocatoria generó que el propio Ayuntamiento de Madrid emitiera un comunicado en la tarde del martes por el que denunciaba que la Delegación de Gobierno había prohibido las manifestaciones. Tras esto, la propia institución explicó que no había impedido la convocatoria, si no que había recordado al Ayuntamiento que podía realizarla como un "acto institucional".
Esta actuación del Ayuntamiento es algo que, según Andrea, de 39 años, "no es de extrañar" porque "todos conocemos quién está al frente" del consistorio. Alejandro coincide y tampoco le sorprende. Para él, esta es "una forma clara de intoxicar" y "manipular la información".
Al mismo tiempo que salen a luchar contra la "inhumana" situación en Ceuta, los asistentes se muestran pesimistas con el futuro de la crisis humanitaria y la evolución del discurso de odio. "Va a ir a peor", contesta Alejandro a la pregunta sobre lo que pasará con el escenario actual. Paolo y Yolanda concuerdan y explican que, llegando a la manifestación, vieron "una pancarta con la cruz gamada nazi", lo que les recordó que esto no "va a evolucionar bien".






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