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Pérdida de biodiversidad Los molinos de viento amenazan la supervivencia de los murciélagos

La mortalidad de los quirópteros por la colisión con las hélices de infraestructuras eólicas es superior a la de las aves. Sin embargo, apenas se contemplan medidas de prevención para impedir que estos mamíferos voladores sigan muriendo. Los expertos señalan que la baja tasa reproductiva y el elevado número de muertes pone en riesgo la supervivencia de este grupo de animales, a veces estigmatizados pero necesarios en el ecosistema.

Un grupo de murciélagos descansa en el interior de una cueva. AFP/ R. Mica
Un grupo de murciélagos descansa en el interior de una cueva. AFP/ R. Mica

alejandro tena

El sector de la energía eólica se enfrenta a un gran reto: no desarrollar su actividad a costa de la biodiversidad. Al menos es lo que se lleva reclamando durante años desde los diferentes colectivos ecologistas, que alertan del impacto que los molinos y sus aerogeneradores tienen sobre la fauna. Concretamente, sobre las miles de aves que cada año mueren tras colisionar con las aspas de estas instalaciones modernas. Sin embargo, existe un grupo de mamíferos que podría estar pereciendo de manera silenciosa y a un ritmo alarmante debido al auge de este sector renovable, los quirópteros; popularmente conocidos como murciélagos.

Un informe elaborado por la Asociación Española para la Conservación y el Estudio de los Murciélagos (Secemu) revela que estos mamíferos voladores están sujetos a un mayor riesgo que las aves por la incidencia de los molinos eólicos en los ecosistemas españoles. En España, las deficiencias en la planificación de estas instalaciones de energía renovable permiten que la mortandad de los murciélagos se eleve. Tanto es así, que los datos hablan de una media de entre tres y diez animales muertos al año por cada aerogenerador que hay en todo el territorio nacional. Esto lleva a que, según las estimaciones de los expertos, se hayan contabilizado en torno a 2 millones de murciélagos muertos en los últimos veinte años. Las cifras de EEUU, extrapolables a escala a otros países occidentales como España, muestran que la mortandad de los quirópteros puede llegar a ser hasta un 35% superior a la de las aves.

Pero, el impacto no sólo es mayor en número. "Las consecuencias en la pérdida de aves no son iguales, porque los murciélagos tienen una tasa reproductiva mucho menor, con una o dos crías por año. Esto hace que la recuperación de las poblaciones se vean lastradas", manifiesta a Público un miembro del comité de expertos sobre murciélagos y parques eólicos, que ha preferido mantener el anonimato. Hace casi diez años, cuando las renovables todavía no estaban experimentando la suerte de apogeo del presente, el antiguo Ministerio de Medio Ambiente alertaba sobre la problemática y estimaba una mortalidad de 16 animales por aerogenerador eólico. 

La vulnerabilidad de los murciélagos ante las aspas de los molinos es superior a la que pueden tener las aves. Esto es así porque sus condiciones físicas hacen que puedan morir no sólo con la colisión, sino que la propia velocidad de las hélices genera una bajada en la presión del aire que afecta a su organismo y puede resultar mortífero. 

Desde el Secemu consideran que uno de los principales escollos a la hora de plantear soluciones tiene que ver con la propia concepción que se tiene sobre este grupo de animales, que tras la pandemia han sido estigmatizados. "Los murciélagos tienen una posición importante dentro de la naturaleza. Hay muchas especies y tienen una alimentación muy diversificada, desde insectos hasta arañas, pasando por ratones o ranas. De hecho, en algunas zonas son importantes porque ayudan a diseminar las semillas de los frutos que comen y favorecen la polinización de las plantas", arguyen a este diario desde la entidad conservacionista.

No en vano, el desconocimiento de este mamífero provoca que ni siquiera se le tenga en cuenta en los estudios de impacto ambiental. Así lo evidencia un reciente estudio publicado a principios de mes por Endesa –una de las mayores productoras de energía eólica de España– que argumentaba que los parques de molinos de viento son compatibles con la vida de los mamíferos salvajes. En la nota se ponía como ejemplo la convivencia de lobos, jabalíes, zorros, liebres o corzos, pero no se hacía mención a los quirópteros. De hecho, el experto del comité sobre murciélagos y parques eólicos, señala que ni siquiera el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) pone atención a este problema a la hora de regular el desarrollo de estas infraestructuras renovables.

A ello se suma la falta de estudios científicos que permitan entender las razones que llevan a los murciélagos a acercarse a estas estructuras. "En el caso de las aves, sabemos que se trata de una mortalidad puramente accidental. Sin embargo, no tenemos claro por qué los quirópteros se acercan a los molinos. Tenemos constancia de que hay ciertas épocas del año, durante septiembre y al inicio de octubre, en la que son atraídos por los aerogeneradores y su mortalidad se eleva. Lo que no se consigue saber es si es por un tema de alimentación, por búsqueda de refugio o por qué otras razones se movilizan en este periodo", exponen desde Secemu.

De hecho, un estudio científico sobre la incidencia que tienen los molinos en las diferentes especies de murciélagos que habitan en Cádiz descarta que la causa de los accidentes documentados se deba a causas migratorias. Tanto es así, que el 95% de las especies de quirópteros afectadas por los molinos se correspondían con poblaciones sedentarias. "El inicio de la temporada de apareamiento o la búsqueda de sitios de descanso o comida" podrían ser algunas de las hipótesis que expliquen este incremento de las muertes durante periodos concretos del año, según los investigadores.

Desde Secemu manifiestan que el dilema no debe estar en elegir entre biodiversidad o energía renovable. "La descarbonización es necesaria e inevitable. Nadie se está planteando oponerse a la energía eólica, sino al modo en el que se está implementando", agregan. Este grupo de investigadores reclama cambios importantes que pasan por que las instituciones requieran declaraciones de impacto ambiental más complejas y completas. "Si los trámites siguen siendo una simple triquiñuela elaborada por las propias compañías, entonces estamos ante un fraude a la sociedad", lamentan desde el organismo.

El documento Directrices para la evaluación del impacto de los parques eólicos en aves y murciélagos elaborado por SEO/BirdLife habla, precisamente, de elevar la protección de la fauna a través de una mejora sustancial de las declaraciones de impacto ambiental y reclama la implementación de un plan de vigilancia. Esto podría ayudar a identificar los aerogeneradores que más muertes provocan en la fauna y actuar en consecuencia. En Secemu, por su parte, abogan por que se impida el arranque de las máquinas a bajas velocidades de viento –momento en el que más accidentes se identifican– para evitar cerca del 60% de las incidencias registradas cada año. "De mantenerse la situación actual, sin adoptar ninguna medida, el impacto supondrá una mortalidad de otros 2 millones de murciélagos en apenas diez años", sentencian.




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