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Polución El efecto covid en la calidad del aire se disipa y la contaminación amenaza con volver a las ciudades

Un estudio del Observatorio de la Sostenibilidad muestra como la calidad del aire ha ido empeorando en 2020 desde que terminó el periodo de confinamiento y alerta de que la tendencia en 2021 puede continuar al alza.

Vista de la capa de contaminación que cubre la ciudad de Madrid.
Vista de la capa de contaminación que cubre la ciudad de Madrid. EFE

alejandro tena

El descenso de la actividad económica y las restricciones de la movilidad provocadas por la pandemia han afectado directamente a la calidad del aire. Así lo evidencia un informe del Observatorio de la Sostenibilidad que estima que, de media, las emisiones de NO2 (dióxido de nitrógeno) se redujeron entre un 26% y un 28 % en las áreas urbanas de España. Sin embargo, la investigación, realizada con datos oficiales de la Agencia Europea del Medio Ambiente (EEA), pone de relieve que la contaminación atmosférica tuvo una tendencia al alza durante los últimos meses de 2020 y alerta del retorno de la polución a las ciudades del Estado.

Durante los meses del confinamiento, las emisiones medias de las ciudades y su contaminación se redujo hasta un 50%. Una ciudad como A Coruña, vio como su polución disminuía un 55%, mientras que otras grandes urbes como Madrid o Barcelona hacían caer sus emisiones un 28% y un 30 % respectivamente. Sin embargo, con el posconfinamiento y la desescalada los valores de contaminación se elevaron un 57% en los meses de verano y para el inicio del nuevo curso, en el mes de septiembre, la contaminación aumentó un 75%, todavía sin alcanzar los valores previos a la pandemia.

Gráfico de contaminación por periodos de tiempo y ciudades. Observatorio para la Sostenibilidad

Los datos de 2020, pese al ascenso continuado de las emisiones tras el periodo de confinamiento, demuestran que las cinco grandes ciudades de España (Madrid, Barcelona, València, Sevilla y Zaragoza) han disfrutado de la mejor calidad del aire desde que existen registros. El caso de la capital –la ciudad con más contaminación de España en momentos de normalidad– es el más llamativo de todos. Tanto, que el municipio llegó a disfrutar de un "aire serrano" durante los meses de confinamiento, con una concentración de NO2 de 13 mg/ m3, un valor similar a los que se suelen registrar en zonas de montaña como Guadalix de la Sierra (11 mg/m3 de NO2). Según Ecologistas en Acción, "no resulta previsible" que estos valores excepcionales de contaminación se mantengan en el futuro próximo.

Lo cierto es que la semana pasada se empezaron a registrar valores preocupantes en las estaciones de medición de algunas de las grandes ciudades. La capital es también la zona más preocupante, en tanto que el pasado sábado 16 de enero se llegaron a alcanzar los 51,4 mg de partículas PM 2,5 por m3, lo que supera el valor limite legal de 25 mg/m3. Tanto es así, que ese día, la capital estuvo en el top 10 de las ciudades del mundo mayor contaminación, según el ranking de IQAir.

En Barcelona, por su parte, también se han registrado algunos datos negativos relacionados con el material particulado PM 2,5, muy relacionado con el tráfico rodado. Durante los días 18, 19, 20 y 21 de enero se han dado valores que oscilaban entre los 13,5 y los 15,5 mg/m3, una cifra que superaba el valor límite legal, pero sí los límites de 10 mg/m3 aconsejados por la Organización Mundial para la Salud. Una exposición prolongada a esos niveles aumentaría las posibilidades de sufrir efectos cardiopulmonares y mortalidad por cáncer de pulmón, según el organismo internacional.

"Si no se cambian las políticas, tanto de transporte como de movilidad de las ciudades, en muy pocas semanas o meses estaremos en una situación idéntica a la existente antes de la covid-19, en cuanto a niveles de NO2 y, por tanto, de efecto muy negativo sobre la salud de los ciudadanos", argumentan desde el Observatorio para la Sostenibilidad.

Torcer la otra curva 

Si bien se consiguió disminuir el porcentaje de emisiones, la concentración de gases de efecto invernadero ha mantenido su regularidad, debido a los "remanentes" que quedaban en el aire. La Curva de Keeling, la gráfica científica que muestra la concentración de CO2 que se ha ido acumulando en la atmósfera, se ha mantenido estable durante la pandemia. De hecho, la tendencia se ha mantenido al alza y se han alcanzado picos de 412 ppm (partes de dióxido de carbono por millón) en el mes de diciembre, según los datos de la Universidad de Exeter publicados a finales de 2020.

La recuperación de la movilidad y de la actividad económica durante 2021 harán que la concentración de partículas se dispare en este año. Así lo ha pronosticado el Met Office británico, que estima en un informe que habrá un aumento de entre 2,29 ppm y 0,55 ppm de CO2 respecto a 2020. Los valores actuales registrados por el Observatorio Mauna Loa, en Hawai, están en las 415 ppm y según los datos de Reino Unido, entre abril y mayo se alcanzarán las 417 ppm, el mayor pico de partículas acumuladas en la atmósfera que se ha registrado.

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