¿Cómo pueden defender sus obras los autores frente a la inteligencia artificial?
La inteligencia artificial tiene un punto débil que puede ser clave para frenar su arrollador desarrollo, y es la propiedad intelectual de los contenidos que usa y la de los propios contenidos que produce.

La piratería digital, que hasta hace muy poco se relacionaba con las descargas de películas, series y discos, ha cambiado de forma en tiempo récord. Ahora son los grandes modelos generativos de IA los que, sin pedir permiso, se han entrenado a base de utilizar masivamente cualquier contenido abierto en la red. ¿Qué tiene que decir la SGAE al respecto?
Marta Nadal, directora de servicios jurídicos de SGAE, responde a Público con un diagnóstico: "Los contenidos que aportarán más valor de cara al entrenamiento de un modelo de inteligencia artificial generativa serán las obras protegidas por derechos de autor".
Para esta jurista, "las herramientas de inteligencia artificial generativa realizan para su desarrollo ingestas masivas de todo tipo de datos, normalmente sin discriminar qué es o no contenido protegido y, en el caso de la utilización de obras protegidas por derechos de autor, sin obtener la preceptiva autorización de sus titulares y sin abonar una compensación justa por dicha explotación".
Este problema de uso indiscriminado de contenidos protegidos ya ha tenido algunas consecuencias en Europa. "Los tribunales ya han determinado que esta práctica infringe los derechos de propiedad intelectual de los autores de tales obras", afirma Nadal, quien pone de relieve "el recientemente resuelto por el Tribunal Regional de Múnich entre OpenAI y la entidad de gestión hermana de SGAE, GEMA, en Alemania, donde ha quedado acreditado que dentro de los contenidos de los que se alimentan las herramientas de IA generativa se incluyen obras protegidas por las que no se ha solicitado ninguna autorización a los titulares de derechos".
Esta entidad de derechos de autor, la más popular de España, asegura que "ha hecho reserva de la utilización de su repertorio para minería de textos y datos, y está a disposición de los proveedores de sistemas de inteligencia artificial para otorgar licencias para la utilización de su repertorio". Es decir, que los responsables de las IA, si quisieran, podrían pagar a los autores la tarifa correspondiente por el uso de sus contenidos.
"Hay que reformular muchísimos conceptos, empezando por el de la autoría y la originalidad"
De hecho, Nadal asegura que la SGAE "ha manifestado en reiteradas ocasiones la necesidad de que esa explotación no se realice a espaldas de los derechos de propiedad intelectual". No obstante "hasta la fecha, la SGAE no ha podido suscribir con dichas entidades ninguna licencia, principalmente porque la práctica seguida por este tipo de compañías ha sido la de utilizar obras protegidas por derechos de autor en el entrenamiento de la IA sin la autorización de sus titulares y sin pagarles ningún tipo de remuneración".
O sea, que si los gigantes tecnológicos quisieran pagar a los autores, lo tendrían fácil. Pero ni siquiera lo intentan.
Oportunidad o amenaza
El empuje de las inteligencias artificiales generativas -se prevé que el número de usuarios crezca en cuatro años hasta los 5.000 millones- está generando desde hace tiempo problemas en varios ámbitos de la sociedad, con acusaciones de incitación al suicidio, incremento de los delitos de odio e incluso contra la integridad moral y sexual de personas de todo género y condición.
Sin embargo, a la hora de pedir responsabilidades vuelve a aparecer el problema de la autoría. ¿Son las plataformas de generación de IA los autores de lo que se produce de manera sintética? Según Nadal, "conforme a la normativa de propiedad intelectual, una IA no puede ser considerada autor; nuestro ordenamiento no ampara la protección por derechos de autor de un contenido generado por una máquina".
"La IA es una mera herramienta como pueden serlo otras herramientas informáticas que utilizamos todos los días", comenta, y agrega: "De la misma forma, cualquier trabajo que haya sido generado únicamente por IA no podrá obtener protección de derechos de autor".
La IA generativa se ha convertido en el principal motor de crecimiento para los gigantes tecnológicos. Tanto es así que en la primera feria tecnológica de 2026 (CES), que se celebra en Las Vegas (EEUU) y es la más importante del mundo, sus organizadores consideran que la inteligencia artificial volverá a ser la protagonista este año.
"Este año, la IA acelerará el cambio en todos los sectores, por lo que es más importante que nunca escuchar directamente a los arquitectos que crean los sistemas y moldean las innovaciones", dijo Gary Shapiro, presidente de la Consumer Technology Association (CTA), encargada de la organización de la CES, sobre la feria que ha convocado a alrededor de 4.500 expositores.
Pero para Marta Nadal "el desarrollo de la inteligencia artificial y las múltiples cuestiones que surgen a su alrededor están suponiendo una amenaza a nivel global para los autores y, por ello, entendemos que es necesario profundizar en su regulación". "Los defensores de los creadores siempre hemos mantenido que la autoría de las obras corresponde, únicamente, a los seres humanos y que la utilización de sus obras para el desarrollo de la IA requiere de su consentimiento y del pago de una justa remuneración", concluye esta experta.
¿Han muerto los derechos de autor?
"Yo creo que el sistema de derechos de autor, tal y como lo conocemos, ha quebrado desde que apareció la IA", comenta a Público Ofelia Tejerina, presidenta de la Asociación de Internautas y reconocida jurista experta en tecnología y derecho.
Para esta abogada, "hay que reformular muchísimos conceptos, empezando por el de la autoría y la originalidad". "Un autor que crea obra original tiene un derecho que está protegido, nadie pone pegas a eso", comenta, y añade: "Pero cuando entra en acción la IA, vemos que ésta se inspira, se nutre y hace un refrito a partir de preguntas o instrucciones que le hacemos (prompts) y saca una obra completamente diferente".
"La normativa se ha quebrado y hay que reformularla"
Es decir, la inteligencia artificial en realidad "sí que hace algo completamente original, que hasta ahora no se ha visto, y sin embargo ese contenido no se puede registrar, para empezar". Es decir, la IA crea. Crea "inspirada" en lo que ha visto en redes, pero crea.
"Técnicamente, extrae trocitos de información pero son tan mínimos que no están protegidos", por lo que, según Tejerina, "se quiere proteger con un derecho sui generis, algo completamente nuevo". Las industrias culturales "están sacando criterios absolutamente nuevos, hasta ahora desconocidos, y por eso digo que la normativa se ha quebrado y hay que reformularla".
Lo mío es mío, pese a la IA
El uso de IA para ahorrar tiempo y esfuerzos está bastante generalizado en algunos sectores y uno de los más evidentes es en el sector jurídico. Tejerina lo reconoce: "Le pido resúmenes, redacciones a partir de muchas fuentes... Pero lo importante es que la redacción final es absolutamente mía".
La inteligencia artificial ha abierto muchos otros melones en el ámbito de la propiedad intelectual, como el registro de las obras que genera . "Ya se ha tratado en otros los países", afirma Tejerina, que apunta a "un tribunal en China que ha trabajado sobre esto y ha dictado sentencia, que prohíbe registrar la obra creada por IA porque, al fin y al cabo, no la ha creado un humano". Este tipo de posición coincide con otras anteriores como lo dictado por la OMPI hace años, que estableció que las máquinas no pueden ser titulares de patentes.
Pero, en realidad, sí hay intervención humana en la IA: las instrucciones que uno le da a la IA. Es ese caso, ¿cuál es el criterio? Para Tejerina, "si una tiene unas instrucciones depuradas, ahí hay un esfuerzo intelectual y un trabajo humano que da lugar a un resultado". Es decir, la parte buena de la propiedad intelectual al usar la IA es que "se pueden registrar esas instrucciones y el proceso de depuración de las mismas, es decir, el contenido de cada instrucción y cómo se ha ido detallándola para que ofrezca un resultado final (que como ya hemos visto el derecho no protege)", explica esta experta
Y luego viene la parte mala: si una pasa dichas instrucciones y preguntas afinadas por diferentes IA, ¿hasta qué punto te van a dar un mismo resultado?. "Yo creo que esas instrucciones siguen siendo registrables", dice Tejerina, pero vuelve al problema inicial: "Si el resultado final que se obtiene de la IA no va a poder registrarse, ¿qué más me da?".
¿Cómo proteger al autor?
Al hilo de esta explicación apunta a otro problema al que se enfrentan tanto autores como entidades de gestión de derechos de autor: "Imaginemos que puedo vivir de las canciones generadas por IA con mis instrucciones: no puedo registrarlas ya que son producto de la IA, pero a mí me va a generar unos derechos económicos ¿Cómo se pueden proteger esos derechos?".
Tejerina reconoce que, efectivamente si la IA, genera un refrito inspirativo a partir de prompts aleatorios no es protegible con el sistema actual. No obstante, insiste en que es necesario cambiar las normas porque "el ser humano va a seguir creando", con IA o sin ella. Porque hay un pastel económico que favorece a unas plataformas frente a quienes usan la IA con órdenes cada vez más depuradas y que han realizado un esfuerzo creativo.
Hay un código de buenas prácticas para el etiquetado de contenidos creados con IA generativa. Y existe una vertiente de prestigio en afirmar que determinados contenidos no han sido generados por la IA. "Obviamente, estoy utilizando IA, ciertas herramientas de inteligencia artificial para extraer información precisa sobre el tema clave que estoy investigando", apunta Tejerina, "pero es como admitir que has utilizado una calculadora para calcular una raíz cuadrada".
"No invalida para nada mi trabajo y el resultado es fruto de un un trabajo intelectual", afirma esta jurista, "incluso si añado una leyenda breve que así lo explica". la jurista va incluso un paso más allá: "Los abogados somos más valiosos si usamos IA, los autores no dejan de ser más valiosos por utilizar la IA: es algo que la gente tiene que empezar a entender".



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