Risa dolorosa

Desde hace años, María no ríe. Ha cambiado la risa abierta por una media sonrisa que apenas de deja ver. La carcajada le provoca un dolor insoportable. "Era un dolor tan fuerte tan fuerte cada vez que me reía, que dejé de reírme. Y eso que yo antes me reía por todo", asegura María. Sufre "Arnold Chiari", una malformación congénita de la base del cráneo. La risa dolorosa es tan sólo uno de los muchos síntomas que puede presentar esta enfermedad rara y de difícil diagnóstico. "Siempre digo que soy un supermercado de enfermedades y de males: desde diabetes, quistes por todas las esquinas". Rosa padece un estadio avanzado de la enfermedad. La operación a la que se sometió no ha conseguido detener su avance. También ella tuvo que erradicar la risa de su vida."Llega un momento en que sonríes haciendo la mueca, pero nada más", afirman Rosa. Ha tenido que aprender a convivir con dolor, espasmos y problemas de visión. Con la movilidad muy reducida, el peor obstáculo es, para ella, la ignorancia y la incomprensión, incluso, de los más allegados. "La familia cree que te entiende, pero no te entiende. Tender la ropa para ellos no es hacer nada, entonces eres una vaga, como me dijo a mí una hija", asegura Rosa.Galicia es la comunidad con más afectada por "Arnold Chiari", con 70 de los 300 casos diagnosticados en toda España.