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Personas Altamente Sensibles Pseudociencia frente a medicina: El nuevo caso de las Personas Altamente Sensibles

La medicina es muy reticente mientras que ya existen libros y cursos para aprender a gestionar tu estado emocional. 

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Un hombre oliendo una flor./REUTERS

En la película Alguien voló sobre el nido del cuco, Randie -Jack Nicholson- elige cumplir su condena en un psiquiátrico porque así tendrá más libertad que en una cárcel. Con el tiempo y tras la justa aplicación de electroshocks, descubría cuando ya era tarde que la verdadera libertad es aquella que uno consigue en su propia mente. 

En un mundo de etiquetas, donde todos necesitamos saber exactamente lo que somos incluso antes de salir al mundo, la pseudociencia y la medicina combaten por la nueva definición: Personas Altamente Sensibles (PAS). Aún está por discernir si es una realidad o un cuento para vender libros.

Entras en Internet, haces un test, das tu email y descubres que eres PAS. Ahora tienes que aprender a vivir con ello, porque hay psicólogos que te ayudan a llevar esto que, aunque tú no lo sabías, te lleva acompañando toda la vida. 

Si disfrutas intensamente aromas y sabores, si disfrutas la música, la pintura o el teatro o si te identificas con conceptos como 'paz' o 'ecología', eres PAS. Si evitas situaciones violentas, si en ocasiones tienes una lucidez mental repentina y extraodinaria, eres PAS. 

Pocos datos y demasiadas voces

Es ese tipo de trastorno —aunque los expertos en la materia lo llaman "rasgo"—  que si lo tienes sirve para ser especial sin llegar a ser problemático. Si no lo tienes eres uno más.

"El PAS es un rasgo de personalidad que está presente en un 20% de la humanidad y en distintas especies animales, que afecta a la parte emocional y neurosensorial de la persona, que no tiene por qué ser una carga", dice Karina Zegers, autora del libro La alta sensibilidad.

Este rasgo de la personalidad fue 'descubierto' en la década de los 90 por Elaine Aron y genera polémica a la vez que seguidores. "Es como ser alegre o melancólico" dice Zegers, pero existen incluso cursos de coaching para saber gestionar bien tus sentimientos si eres PAS.

No puede ser definido como trastorno, ni como enfermedad, ni como cualidad. Es solo un "rasgo" de la personalidad, pero tiene una lista de consecuencias inacabable. 

Estas ambiguedades e inconcrecciones llevan a que no todo el mundo tenga la misma opinión sobre el PAS. "Por mi propia experiencia sí que va asociado a dos perfiles: En personas de altas capacidades y también en personas con Asperger", nos dice Elena Rodríguez, del centro de psicología Psiconet. 

"Por mi propia experiencia va asociado a dos perfiles: Personas de altas capacidades y personas con Asperger"

"Se ha demostrado científicamente porque distintas zonas del cerebro se activan más según qué información van recibiendo" nos cuenta Zegers, pero Elena Rodríguez lo ve diferente: "No hay una prueba, un electroencefalograma o técnicas de neuroimagen que pueda demostrar este tipo de rasgo". 

Igualmente, también hay inexactitudes sobre las capacidades extra que supuestamente tienen las personas altamenente sensibles. "El PAS recibe diez veces más de información que una persona normal. No lo sé, porque no se puede medir. Exagero para mostrar la diferencia", nos cuenta Karina Zegers. 

Académicos de Europa ya se han mostrado escépticos

Pablo Villagrán, presidente de la Asociación Española de Personas Altamente Sensibles de España, recupera un estudio en el que se llegaba a la conclusión de que los PAS eran más propensos a la depresión si habían tenido infancias complicadas, un dato que parece más lógico que científico: ¿Qué persona no es más propensa a una depresión si ha tenido una niñez difícil? "Pero a los PAS les pasa más", insiste Karina Zegers. 

Villagrán asegura que siempre se sintió diferente, y pone como ejemplo que siempre le asustaron mucho los petardos. Estas sensibilidades, sin embargo, no convencen a todo el mundo de la psicología y de la medicina: "Hoy en dia aún es algo novedoso y necesitamos un tiempo para que reconozcan este rasgo", comenta. Ya ha habido académicos como Fredrik Svaneusus, Catedrático de Filosofía, que se ha mostrado públicamente escéptico en cuanto al PAS, asegurando que su propagación se debe a un "efecto contagio". 

Todo aquel que habla de PAS tiene detrás un libro que vender o un curso que te enseña a gestionar tus emociones, algo que alimenta la sensación de tener enfrente una gran bola que sirve para hacer dinero. Por eso, es un soplo de aire científico hablar con Manuela Pérez Chacón, presidenta de PAS España, psicóloga con la especialidad de psicología clínica y trabajadora en el Hospital Puertas del Sur. 

"Hay muchas personas que practican terapias alternativas y que dan datos que son falsos y enturbia todo"

Pérez Chacón asegura que su organización busca "informar a psicólogos y profesionales" para evitar la desinformación: "Hay muchas personas que practican terapias alternativas y que dan datos que son falsos y enturbia todo", asegura la psicóloga. El PAS no ha sido incorporado a ningún manual diagnóstico, lo que complica aun más la credibilidad de este rasgo: "No solo afecta a lo emocional, afecta a ámbitos psicológicos, médicos y sí se pueden contrastar científicamente", se defiende la presidenta de PAS España.

"En España estamos a 10 años de diferencia respecto a otros países", dice a Público Chacón. Aun así, acepta que hay mucha gente que saca provecho de esto: "Intento dejar de lado la parte mistica y alternativa. Queremos dar datos científicos y dentro de algunos años podremos hacerlo".

En cuanto al famoso test que te dice si eres o no PAS, Pérez Chacón se muestra contraria a usarla como prueba definitiva: "El test es orientativo y hay que validarlo para que sea mucho más fiable. Todavía no hay un test en España que sea riguroso", sentencia. 

El final del cuento o el principio de una nueva enfermedad —o rasgo— sirve para analizar en conjunto el verdadero efecto del coaching, el reiki y todas estas pseudoterapias y cursos que poco han aportado a la ciencia, pero que sin duda han servido para llenar los bolsillos a los que vieron en la necesidad un negocio.