Cómo recuperar tu piel tras una quemadura solar
Las quemaduras solares son muy comunes en esta época del año, pero hay que tener especial cuidado, ya que pueden ser muy dañinas para la piel.

Madrid-
Durante el verano es muy común que la piel sufra pequeñas quemaduras solares, bien sea por una alta exposición a los rayos ultravioleta o porque no se ha protegido lo suficiente.
Pero estas pequeñas quemaduras pueden convertirse en algo mucho más grave si no se cuidan y protegen a tiempo, aumentando el riesgo de padecer melanoma o cáncer de piel.
Por qué se produce una quemadura solar
Las quemaduras solares aparecen cuando la piel se sobreexpone a la radiación de rayos ultravioleta (UV) del sol, lo que provoca un daño en el ADN, que además es acumulativo. Hay que diferenciar los dos tipos de rayos UV que pueden influir en la aparición de estas quemaduras.
Por un lado, están los rayos UVA, que presentan una longitud de onda más larga, lo que significa que penetran más profundamente en la piel, causando envejecimiento prematuro y pudiendo provocar cáncer.
Por su parte, los rayos UVB son mas cortos, siendo los principales causantes de las quemaduras solares, pero actuando con la misma agresividad en el posible desarrollo de cáncer de piel.
Si la piel se expone de manera excesiva y continuada a los rayos ultravioleta, puede desencadenar en inflamación o daños en las células, lo que puede provocar una descamación de la piel.
Qué productos puedo aplicarme y cuáles evitar
Realmente no existe ningún tratamiento que cure la piel dañada por quemaduras solares, pero sí hay ciertos productos que ayudan a aliviar el dolor, la hinchazón o las molestias.
Si la quemadura es muy grave, es muy sencillo identificar que estamos ante un daño en la piel por tomar mucho el sol, pero no siempre es tan obvio, ya sea porque no hemos estado expuestos mucho tiempo o porque hemos subestimado la potencia del sol. Algunos síntomas que provocan las quemaduras solares son los siguientes:
Rojeces
Dolor
Inflamación
Ampollas
Descamación
Dolor de cabeza
Fiebre
Escalofríos
Fatiga
El gel de aloe vera es imprescindible, ya que calma la piel y ayuda a regenerar las células dañadas. Por su parte, la crema hidratante o aftersun también es esencial. Normalmente se aplican cuando la piel ya se ha enfriado, después de una ducha o baño de agua fría.
En caso de una quemadura importante, las compresas o paños fríos ayudan reducir la inflamación y el dolor local. Normalmente se aplican durante 10-15 minutos en la zona afectada por la quemadura.
Mantenerse hidratado por dentro es otro de los pasos básicos para que la quemadura se cure antes, ya que la piel dañada es más permeable al vapor de agua. Es recomendable beber agua fría para paliar los síntomas.
A pesar de lo que se pueda pensar, se desaconseja poner hielo en las quemaduras, ya que podría dañarlas y sensibilizar la piel más. Por último, emplear jabón o agua excesivamente fría también puede ser perjudicial para la piel, pues puede empeorarla significativamente.
Cómo prevenir las quemaduras solares
Para prevenir las quemaduras solares es importante ser consciente de los daños que puede causar a corto y a largo plazo. Un buen consejo es consultar cada día el índice de UV, ya que cuanto más elevado sea, más perjudicial será para la salud de la piel. Entre las 11.00 y las 16.00 horas hay que evitar la exposición directa y prolongada al sol, ya que el efecto es mucho más agresivo.
La crema solar es un básico de neceser y de botiquín, partiendo de un mínimo de FPS 30, aunque se recomienda emplear el máximo de FPS 50. Se debe aplicar en todas las zonas que se van a exponer, pero especialmente en las zonas más sensibles (cara, orejas, nariz, labios y hombros) 30 minutos antes de que la piel se exponga a los rayos solares e ir replicándola cada 2 horas o tras un baño.
Si la exposición solar va a ser larga es importante el uso de gorras o sombreros para proteger la cabeza, así como llevar gafas de sol.
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