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Sant Jordi Catalunya suspende Sant Jordi y lo celebrará antes de las vacaciones de verano

La Cambra de Llibre de Catalunya ha decidido que el día de Sant Jordi se celebrará antes de las vacaciones de verano, con paradas y firmas de autores en la calle. Atendiendo la grave crisis que sufre el mundo del libro, dicha institución propone una serie de medidas para evitar que el sector se hunda.

Justo el día después de acabar la Semana Santa en Cataluña, llega este año Sant Jordi, en una jornada, en plena campaña electoral. EFE
Catalunya cancela este año las fiestas de Sant Jordil. EFE

lídia penelo

El coronavirus es como el dragón de la leyenda de Sant Jordi. El problema sin embargo, es que este virus es real, y quiere devorar a la gran fiesta del libro en Catalunya. Por ello, esta tarde libreros, editores y distribuidores se han reunido en la Cambra del llibre de Catalunya para decidir cómo salvarán el Sant Jordi.

La fiesta que empuja la buena salud del libro en catalán pende de un hilo, y todos los agentes implicados tienen claro que este Sant Jordi no será como los demás. Mientras las autoridades sanitarias advierten que el pico de enfermos de coronavirus está por llegar, el 23 de abril se presenta demasiado pronto como para pensar en celebrarlo con sus magnitudes habituales.

El 23 de abril se presenta demasiado pronto como para pensar en celebrar Sant Jordi con sus magnitudes habituales

Por todo ello, la Cámara del Libro de Catalunya, ha acordado celebrar el Día del Libro, al margen del 23 de abril, antes de las vacaciones de verano con paradas y firmas de autores en la calle. La institución que reúne al Gremio de Editores, el Gremio de Libreros, la Asociación de Editores en Lengua Catalana, el Gremio de Distribuidores de Publicaciones y el Gremio de la Industria y la Comunicación Gráfica, ha decidido que el día se concretará más adelante y estará en función de la evolución de la crisis del Covid-19.

Sin embargo, en el caso de que el día de Sant Jordi las autoridades sanitarias ya hubieran levantado la prohibición de cierre de las librerías, el sector del libro no renuncia a poder celebrar un 23 de abril dimensionado y adaptado a las circunstancias que pueda haber en ese momento aunque no sería posible organizarlo, como hasta ahora, con las paradas y firmas de libros en la calle.

Tal y como han argumentado en un comunicado "Según las primeras previsiones realizadas por la Cambra del Llibre de Catalunya el impacto de la crisis del coronavirus por el conjunto del sector en Catalunya, si las medidas de restricción de movimientos de las personas no se alargan más allá de Semana Santa, se estima que podría llegar a afectar a un tercio de la facturación del año, equivalente a la actividad económica del cuatrimestre marzo a junio.

Si a este impacto añadimos el efecto de la crisis en América Latina, que está repercutiendo en las exportaciones de los editores, la suma total se situaría en unos 200 millones de euros ".

Medidas para ayudar el sector del libro

Las librerías no pueden abrir, los distribuidores no pueden hacer su servicio, y los editores no pueden desplazar a sus autores. Todas las piezas del engranaje están tocadas y se busca la mejor solución posible para evitar que el sector se hunda. Por ello la Cambra del Llibre de Catalunya ha hecho llegar a las diferentes Administraciones un paquete de medidas puntuales y estructurales para hacer frente a una situación que está poniendo en peligro la continuidad del ecosistema editorial en Catalunya.

Centenares de personas abarrotan las Ramblas en la Diada de Sant Jordi. EFE
Centenares de personas abarrotan las Ramblas en la Diada de Sant Jordi 2019. EFE

Las principales medidas que se han propuesto están en la línea de hacer frente, de manera urgente, a la crisis de liquidez de muchas de las empresas que forman parte del tejido industrial del mundo del libro, el primer sector cultural de Catalunya. También se ha propuesto a la Generalitat que los 13 millones de euros que está previsto destinar de más a la cultura en los presupuestos de la Generalitat, se destinen directamente a paliar los efectos del coronavirus en el sector cultural.

Paralelamente se ha pedido a las administraciones públicas medidas que, una vez terminada la crisis del Covid-19, permitan incentivar la lectura, fomentar el acceso a las librerías, ampliar las dotaciones para bibliotecas e incrementar las ayudas a la internacionalización.

Si el Sant Jordi de 2019 cerró con un balance positivo de ventas de libros, lo que pasará este 2020 es una gran incógnita. El año pasado se vendieron 1,64 millones de ejemplares y los libreros facturaron 22,16 millones de euros, un 0,6% más que en 2018. El año pasado funcionó muy bien avanzar los descuentos de Sant Jordi y el contacto con los escritores antes de la fiesta, combinación que este año no se podrá repetir.

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