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Sargadelos El dueño de Sargadelos impide a la presidenta del comité de empresa reincorporarse a su puesto de trabajo

Rogelia Mariña, que lleva 49 años trabajando en la fábrica y delegada sindical por UGT desde los ochenta, ya fue acosada y despedida ilegalmente por enfrentarse a Segismundo García.

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El consejero delegado de Sargadelos, Segismundo García. EUROPA PRESS

El propietario de Sargadelos, la empresa de fabricación de cerámicas más antigua y emblemática de Galicia, mantiene su estrategia de acoso contra la presidenta del comité de empresa, Rogelia Mariña, delegada de UGT y a la que sigue sin permitir que acuda a su puesto de trabajo.

Mariña, quien lleva 49 años empleada en Sargadelos, fue obligada a abandonar su empleo con un permiso retribuido que no había solicitado después de que García anunciara que prescindirá de la mitad de la plantilla de la fábrica de Cervo (Lugo) si los trabajadores no firman un papel reclamando la revocación de su representante legal. Hace una semana cumplió su amenaza y empezó con los despidos. Ya han caído diez operarios.

Documento del propietario.

La presidenta del comité debía reincorporarse este lunes a su puesto, pero la empresa no la dejó hacerlo y la forzó a firmar un documento del propietario, sin membrete ni sello de la empresa, en la que se le comunica que le prorroga ese permiso sin fecha de retorno. García firmó el documento esta mañana añadiendo bajo su rúbrica que no está de acuerdo con lo expuesto por la dirección de la compañía.

El empresario alega “el malestar ambiental y la situación de estrés e incertidumbre” que, asegura, se vive en la fábrica, así como la “animadversión” que, en su opinión, ha detectado hacia Rogelia Mariña. “Como usted comprenderá, esta decisión se enmarca en la protección de su salud y bienestar”, añade García, amparándose en que la empleada inició en el año 2016 un procedimiento de incapacidad temporal por ansiedad motivada por “problemas laborales”.

Lo cierto es que ese procedimiento se debió al acoso que sufrió la trabajadora, que fue sometida a tres expedientes consecutivos por supuestas faltas graves que derivaron en su despido ese año. La justicia lo declaró nulo poco después, y obligó a García a readmitirla, a pagarle los salarios atrasados y a indemnizarla por daños morales con 30.000 euros. La sentencia fue ratificada por el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia. García acudió al Tribunal Supremo, que ni siquiera admitió a trámite su recurso.

Sargadelos fue fundada a principios del siglo XIX y refundada a mitad del siglo pasado por el intelectual galleguista Isaac Díaz Pardo, quien la convirtió en un emblema de la identidad de Galicia vinculándola a otros proyectos culturales y empresariales, especialmente a la fábrica de cerámicas que él había fundado en 1949 en O Castro, en la localidad coruñesa de Sada.

Entre finales de la década pasada y principios de la actual, García fue desplazando de la propiedad a Díaz Pardo y a su familia con ayuda de otros socios, hasta hacerse con el 70% del capital. En plena crisis económica, la empresa decretó un ERE que incluyó despidos y que fue aprobado por la Xunta pero anulado los tribunales. Sargadelos entró en concurso de acreedores, y aunque consiguió levantarse, el coste de los despidos ilegales decretados por Segismundo García, así como la reorientación del proyecto cultural, redujeron las plusvalías del empresario, circunstancia de la que éste responsabiliza a los sindicatos y, en particular, a la presidenta del comité.