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Mercado eléctrico Subastas energéticas: "Hemos pagado todos a precio de champán lo que es agua"

En plena ola de frío en España la factura de la luz se ha convertido en la segunda más cara de la historia. El experto energético Jaime Jaquotot y el catedrático de Economía Enrique Palazuelos explican a 'Público' cómo afectan el actual mercado mayorista de la energía eléctrica y el oligopolio en el precio de este preciado bien.

Bombilla energía.
La tarifa media del recibo está, en la primera quincena de enero, un 29,1% por encima de lo que pagaba el usuario medio con las tarifas del mismo periodo del año pasado. Pixabay

El viernes 31 de diciembre, la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) daba el primer aviso de lo que ha sido una nevada histórica en la Península. La borrasca Filomena llegaría en la víspera de Reyes con una previsión de cielos cubiertos con temperaturas mínimas. La ola de frío, como es de esperar, aumentó el consumo de la energía en los hogares, donde además se recomendaba quedarse para "evitar desplazamientos innecesarios" con la llegada de la nevada. Mientras todas las miradas se centraban en el temporal, el viernes ocho de enero, el precio mayorista de la electricidad ya marcaba máximos sin precedentes: con 94,99 euros por megavatio hora (MWh). Una semana más tarde, la factura de la luz se ha convertido en la segunda más cara de la historia. "Tener una ola de frío anticiclónica como la que estamos viviendo, con bajas temperaturas pero sin viento ni lluvia, es lo más caro para el sector eléctrico", explica a Público el experto energético y consultor asociado de JQ Advisors Jaime Jaquotot, quien advierte "que quienes manejan el oligopolio pueden influir en el precio de la luz".

Según el último análisis de Facua, la tarifa media del recibo estará a 88,06 euros, un 29,1% por encima de los 68,20 euros que pagaba el usuario medio con las tarifas del mismo periodo del año pasado. "Lo normal es que los precios se resitúen gradualmente durante los próximos días y semanas y volvamos a los niveles del 2020, que fue de los años más bajos de la historia del sector eléctrico", asegura Jaquotot. Sin embargo, el Gobierno ha pedido a la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) que investigue si también ha podido haber "irregularidades" en el mercado eléctrico que justifiquen este aumento.

"El problema de origen está en el funcionamiento mismo del pool marginalista", explica Enrique Palazuelos

"Las centrales hidráulicas podrían influir en el precio de la luz y ya ha pasado anteriormente", explica Jaquotot. "Si en una situación en la que hay mucho consumo, el agua que tienen las centrales, en lugar de dejar que fluyan hacia abajo y, por tanto, que generen electricidad, las mantienen embalsadas y hacen que las hidráulicas no produzcan, entonces se va a consumir todavía más carbón y más gas y, como consecuencia, el precio subirá". Aún así, el experto subraya que el Gobierno y especialmente la CNMC son quienes "tienen los mecanismos para velar porque esto no ocurra".

Según asegura el experto, la expectativa optimista de recuperación económica generada por las vacunas contra la covid-19 ha provocado un aumento del coste de las materias primas como el carbón, el petróleo y el gas natural, que se utilizan como fuente para generar energía. Sin embargo, "el problema de origen está en el funcionamiento mismo del pool marginalista", explica a Público el catedrático de Economía Aplicada en la Universidad Complutense de Madrid Enrique Palazuelos.

Se supone que en este mercado mayorista de energía eléctrica (pool marginalista) hay competencia porque, por un lado, desde la oferta concursan distintas tecnologías de generación y en cada una de ellas hay distintas empresas productoras. Y, por otro, desde la demanda, hay múltiples empresas comercializadoras que quieren adquirir energía al menor precio posible. Pero en realidad, según explica Palazuelos, ninguno de estos supuestos es cierto: "Lo que funciona por ambos lados de la casación es un oligopolio de tres grandes empresas".

Tal y como explica el catedrático, autor de El oligopolio que domina el sistema eléctrico (Akal, 2019), estas grandes empresas controlan alrededor del 85% de la cantidad de producción que entra a casación y lo hacen controlando porcentajes todavía mayores en casi todas las tecnologías, excepto la fotovoltaica. Por tanto, ejercen una presión permanente y ventajista sobre el precio. Además, los grandes compradores son las filiales comerciales de esas mismas empresas, que después venden alrededor del 85-90% de la electricidad que compran los consumidores finales. Este control oligopólico es el fundamento de la formación del precio, sentencia Palazuelos.

Reforma del mercado eléctrico frente al oligopolio

Esta última semana se ha abierto un debate público sobre la posible necesidad de establecer una empresa pública de energía que pueda mejorar las condiciones a los consumidores más vulnerables. En ese aspecto Jaime Jaquotot considera que, tal y como funciona el mercado actual, una empresa de estas características "no tendría porqué mejorar sustancialmente el precio". "Si una empresa pública se abastece del mismo mercado mayorista que el resto de empresas privadas no va poder transferirle a los clientes un precio que sea más estable y más competitivo, por tanto, no puede garantizar un mejor precio para los clientes", asegura el experto energético.

En opinión del catedrático Palazuelos, no hay necesidad de disponer de una empresa pública energética si se establece una nueva regulación pública. Una opción que el Gobierno no baraja, a pesar de que la reforma del mercado eléctrico forme parte de uno de los compromisos incluidos en el programa de coalición y que desde Unidas Podemos la hayan señalado como urgente. Dentro de este plan establecido, se plantea bajar las facturas, modificar el sistema de subastas y acabar con la sobrerretribución -los llamados "beneficios caídos del cielo"- que reciben en el mercado mayorista determinadas tecnologías.

Por su parte, Jaquotot subraya que el estado español se ve limitado por las reglas del mercado europeo que han decidido que los mercados sean marginalistas. "El precio de cada hora lo marca la tecnología más cara que ha sido necesaria poner", explica. "Es decir, si en una hora hay que poner en marcha carbón o gas natural el precio va a ser caro. No es justo que por una sola central de carbón que se haya conectado todos los consumidores paguemos la electricidad a precio de carbón cuando a lo mejor el resto de centrales que se usaron funcionaban con agua, con viento o con sol. Hemos pagado todos a precio de champán lo que es agua", asegura.

Sin embargo, aunque este sistema viene impuesto por Europa, asegura que podría haber reformas para mitigarlo. "Se podrían hacer mecanismos de subastas de energía renovable asegurando que vayan en beneficio de la tarifa de los consumidores más vulnerables, pero esto no está a día de hoy implementado en el mercado español", continúa Jaquotot. "Los mayores beneficiarios de este sistema de mercado mayorista son aquellos que tienen las centrales de energía que reciben los ingresos para que se fije el precio en base a la tecnología más cara: el oligopolio histórico de siempre".

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