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Los trabajadores de La Naval buscan un rescate público que evite el cierre de astillero

Una manifestación recorre el centro de Bilbao para mostrar su apoyo a la plantilla en un momento clave: si no surge una solución de última hora, la empresa bajará definitivamente la persiana en los próximos días.

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Un momento de la manifestación que ha recorrido esta tarde las calles de Bilbao.- EFE

La soga aprieta cada vez más. El mítico astillero La Naval de Sestao, uno de los motores del corazón industrial vasco, está a punto de dejar de latir. Su muerte, definitiva muerte, es cuestión de días o, como mucho, semanas. Lejos de bajar los brazos, los trabajadores han vuelto a salir este sábado a la calle para tratar de evitar, precisamente, que les dejen en la calle. Con los plazos para encontrar una solución a punto de expirar, los obreros reclaman una respuesta rápida, clara y decidida de las instituciones. Quieren evitar así un nuevo golpe contra una comarca terriblemente castigada por el cierre de empresas.

Horas agónicas. Nervios a flor de piel. Juanjo Llorden, secretario del comité de empresa, lleva unos cuantos días esperando una llamada desde el ministerio de Industria. Pero su móvil, el mismo desde el que envía las convocatorias semanales de protestas y movilizaciones, sigue sin sonar. Mientras, el tiempo se acaba. Cada vez falta menos para que se hable de La Naval en pasado. En un dulce pasado que hoy sabe a pesadilla.

La plantilla propia de esta empresa está formada por 174 personas, pero en realidad hay entre tres mil y cuatro familias que dependen, de manera directa o indirecta, de lo que ocurra en este astillero. En ese contexto, los trabajadores no se cansan de pedir el rescate público de una compañía que fue privatizada por el Gobierno de Zapatero en 2006 y que hoy paga las consecuencias de una gestión “nefasta”. Esta vía de solución es compartida por Podemos y EH Bildu, formaciones que han planteado reclamos en ese mismo sentido tanto en Madrid como en Vitoria.

“El tiempo se acaba”, dijo Llorden a Público antes de la manifestación que este sábado ha recorrido el centro de Bilbao y en la que los trabajadores han estado arropados por representantes de distintas organizaciones políticas, sociales y sindicales.

De hecho, antes de que comenzara la movilización hubo declaraciones a los medios por parte de portavoces de EH Bildu, Elkarrekin Podemos (incluyendo el diputado de la formación morada en el Congreso, Rafa Mayoral), PSE y PP. Todos coincidieron en señalar la importancia de mantener abierta esta empresa. La dirección del PNV, por su parte, optó por no enviar a ningún representante.

Para el secretario del comité de empresa —y representante del sindicato CAT— sólo hay una solución posible: la compra de La Naval por parte de los gobiernos de Iñigo Urkullu y Pedro Sánchez, de manera que exista un accionariado “mayoritariamente público”. “Creemos que Europa lo permite, siempre y cuando haya un acompañamiento de un inversor y exista un plan de viabilidad importante”, afirmó a este periódico el secretario del comité. Luego, ante los medios, dijo que "aún es posible salvar los tres mil puestos de trabajo".

De momento, los trabajadores intentan aprovechar al máximo el denominado periodo de consultas, un proceso clave de cara a negociar las condiciones del ERE de extinción. El administrador concursal busca que el comité de empresa firme cuanto antes un acuerdo en torno al ERE, pero los operarios se niegan a firmar su carta de defunción sin antes tratar de conseguir una solución in extremis. “Lo que le pedimos al Gobierno Vasco y central es que cumplan con una responsabilidad política e institucional con La Naval y con la Margen Izquierda de Bizkaia, una zona que ya ha sido suficientemente castigada y desindustrializada”, avanzó Llorden.

El periodo de consultas caducará el 19 de diciembre, por lo que los miembros del comité de empresa buscan alcanzar un acuerdo en torno al futuro de la empresa antes de que llegue esa fecha. “Queremos solucionarlo antes de que nos echen, porque luego será mucho más difícil”, señaló el representante de la plantilla.

"Gobierno Vasco, mójate. Gobierno central, negociación", corearon desde la cabecera de la manifestación que atravesó la principal avenida de la capital vizcaína. "Si se cierra La Naval, ¿dónde voy a trabajar?", fue otro de los lemas que retumbó por el centro de la ciudad.

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