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Pablo Iglesias insta a los gobiernos de Sánchez y Urkullu a rescatar La Naval

El líder de Podemos se reúne con los trabajadores del simbólico astillero de Sestao, que se encuentra al borde del cierre. “Es completamente viable”, remarca

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El líder de Podemos, Pablo Iglesias, y otros dirigentes del partido participan en una concentración de trabajadores de La Naval de Sestao. D.A.

Siempre hay una primera vez, incluso para las situaciones más extrañas o menos esperadas. Juanjo Llorden, uno de los sindicalistas que se está dejando la piel para tratar de que el astillero La Naval no muera, jamás había pensado que coincidiría con Pablo Iglesias en una asamblea de buzos azules. Sin embargo, el drama que atraviesa este gigante de la industria vasca ha provocado que el secretario del comité de empresa y el líder de Podemos se estrecharan la mano e intercambiaran un “mucho gusto” al filo de la navaja, con la amenaza de desaparición soplando en el cuello.

No son días fáciles ni apacibles en el otrora paraíso de la industria vasca. Antes, la zona baja de Sestao era un lugar repleto de fábricas y casi vacío de paro. Hoy pasa justo lo contrario. La Naval era uno de los últimos símbolos en pie, aunque su muerte se viene escribiendo en fascículos desde que el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero apostase por su privatización. Fue, en palabras de Llorden, el comienzo del fin.

Si no ocurre un milagro, este astillero bajará la persiana en cuestión de días. La empresa ya ha anunciado un ERE de extinción para sus 177 trabajadores, lo que a su vez afectará a los cerca de dos mil que viven de las industrias auxiliares. “Cada vez hay más nervios. Sabemos que los dos gobiernos (en alusión a los Ejecutivos de Urkullu y Sánchez) están tratando este tema sigilosamente, pero las fechas se nos vienen encima”, decía el sindicalista a Público antes de que comenzara la reunión con Iglesias, quien ha llegado a La Naval acompañado por Nagua Alba, Rafael Mayoral y otros diputados y el secretario general de Podemos Euskadi, Lander Martínez, entre otros dirigentes.

Las visitas de políticos a esta zona cero de la industria vasca parece ir en aumento. Hace unos días estuvo por allí Arnaldo Otegi, el rostro más conocido de la izquierda abertzale. Este lunes le ha tocado a Iglesias, quien se ha juntado primero con los miembros del comité de empresa y luego ha participado en una asamblea con la plantilla. Ante los trabajadores concentrados fuera de la empresa (y bajo una enorme expectación mediática), Iglesias llamó a aprovechar la negociación de los Presupuestos para conseguir que los gobiernos de Sánchez y Urkullu “se comprometan a rescatar La Naval”, algo que debería ocurrir “no sólo por justicia, sino porque es completamente viable”.

“En Francia, alguien tan poco sospechoso de progresista como Macron nacionalizaba unos astilleros"

En tal sentido, el líder de Podemos señaló que “hay que defender los sectores estratégicos y los puestos de trabajo”. En cuanto al rescate público de esta empresa privatizada, indicó que “no valen excusas de que Europa no lo permitiría”. “En Francia alguien tan poco sospechoso de progresista como Macron nacionalizaba unos astilleros. Si hay voluntad política se puede salvar a La Naval”, remarcó.

Sus palabras llegan en un momento de máxima expectación. Llorden y su sindicato, el CAT, defienden que La Naval no tiene otra solución que no pase por la vuelta a lo público. “Durante 12 años hemos sido una empresa privada. Mire dónde hemos acabado”, reflexiona este integrante del comité de empresa. Hace unas tres semanas fueron al Ministerio de Industria para decirle eso mismo al Gobierno. El objetivo era arrancarle un compromiso a favor del retorno del capital público a la compañía. “Nos han respondido que no”, lamenta el sindicalista.

La otra alternativa, aunque sea pasajera, está en manos del armador holandés Van Oord, quien acabó de hundir a La Naval cuando anunció que no continuaría con la construcción de una draga en ese astillero por la falta de garantías. Exigía que entrara un inversor, pero no apareció ninguno por ningún lado. Esta empresa insigne, que en sus años fuertes fue uno de los motores de la industria vasca, hoy ya no despierta ningún tipo de atracción en el mundo de los negocios.

En ese contexto, Llorden apunta directamente hacia las negociaciones políticas en Madrid. “Ahora que estamos con los Presupuestos Generales del Estado, hay una oportunidad para que salven La Naval”, subraya. No obstante, se muestra escéptico. “Hemos pedido una mesa de negociación entre Gobierno Vasco, Gobierno de España y comité de empresa. Todos están de acuerdo, pero no nos llaman”, señala.