Viñas contra el fuego, proyecto pionero para evitar megaincendios
La UE ha dado luz verde a la creación de los sellos catalanes 'Fire Wine' y 'Fire Product', cuyo objetivo es distinguir los productos de cultivos comprometidos con la prevención de incendios, cada vez más virulentos a causa del cambio climático y el abandono rural.

Barcelona--Actualizado a
Las olas de calor, el viento, la sequía y el abandono del mundo rural han convertido el territorio en combustible para los megaincendios que este verano han arrasado cientos de miles de hectáreas en la península ibérica, especialmente en Catalunya, Castilla y León, Extremadura, Andalucía y Galicia. Los expertos llevan tiempo advirtiendo de que es necesario preparar el país para evitar los llamados incendios de sexta generación, fuegos con un comportamiento extremo y muy difíciles de detener con los recursos humanos y tecnológicos convencionales.
Mientras la administración diseña planes para mejorar la gestión forestal y reducir riesgos futuros, en Catalunya han surgido iniciativas que buscan soluciones concretas y efectivas sobre el terreno. Entre ellas, el uso estratégico de las viñas, que pueden actuar como cortafuegos naturales.
"Si no podemos parar los incendios con nuestros medios y tecnología, tenemos que ser más estratégicos. Hace muchos años que (en el Mediterráneo) convivimos con el fuego, pero debemos estar atentos porque la zona que lidia regularmente con incendios se está extendiendo hacia el norte", alerta la paisajista especializada en socioeconomía y gobernanza de sistemas rurales, Soazig Darnay, en una conversación con Público.
"Si no podemos parar los incendios con nuestros medios y tecnología, tenemos que ser más estratégicos"
Darnay es también la fundadora de Fire Wine y Fire Product, dos sellos que han recibido la aprobación de la Unión Europea este verano y que pretenden distinguir "los productos de cultivos comprometidos con la prevención de incendios forestales". Esta iniciativa se enmarca, precisamente, en un proyecto europeo más amplio, el FIRE-RES, que busca impulsar "tecnologías innovadoras y soluciones socioecológicas y económicas para territorios que resisten el fuego en Europa".
"Antes de crear los sellos, visitamos bodegas y territorios vitivinícolas que han sufrido incendios en España, Francia, Portugal e Italia. De todos aquellos encuentros sacamos en claro las necesidades y dificultades que había en el campo. Conocimos a muchos agricultores que se sentían aislados frente al fuego, que cada vez llega con más fuerza y velocidad. Ya existían muchas iniciativas pequeñas y locales que caminaban en este sentido, pero era necesario dar impulso a una marca europea, una voz más potente", explica Darnay. Bodegas de Catalunya, España, Francia, Portugal e Italia se han adherido al proyecto, pero la propiedad de la marca pionera es del Centro de Ciencia y Tecnología Forestal de Catalunya.
En un principio, el equipo de Darnay se interesó más por el mundo vitivinícola, ya que era un ámbito más estudiado y había más información sobre el papel de las viñas como cortafuegos. Sin embargo, no descartaron otros productos. Por eso hay dos sellos: el Fire Wine Resilient Landscape, la marca "dirigida a la cadena de valor del vino", y el Fire Product Resilient Landscape, la marca dirigida a productos primarios como el aceite, los frutales, la trufa o las hortalizas, entre otros.
"Al principio nos interesaba más el vino porque es un sector más viable que otras producciones agrícolas, y eso hace que, en zonas rurales remotas, sea la última economía que se mantiene. Es un actor importante en el mundo rural y está más estructurado en cooperativas y denominaciones de origen. Nosotros queremos trabajar con los individuos, pero también con agrupaciones", añade la experta.
"El sector del vino es más viable que otras producciones agrícolas, y por eso se mantiene a menudo como la última economía en zonas rurales remotas"
La importancia de distinguir la labor de las viñas
No es ninguna novedad que las viñas y los pastos actúan como cortafuegos naturales, pero, según Darnay, es importante "crear alianzas" y "visibilizar" el trabajo de los cultivos comprometidos con la prevención de incendios. "En los próximos años se prevé un abandono del campo todavía mayor. Por lo tanto, en lugar de abrir nuevos espacios, debemos mantener lo que tenemos, y para hacerlo, hay que reconocer el papel de los agricultores. A partir de ahora, si cumplen los requisitos pertinentes, pueden integrar el sello en su marketing", insiste.
La agricultura "no trabaja al mismo ritmo" que el mundo urbano; son plantaciones de larga duración y la producción puede ser "interesante" al cabo de una década. De hecho, la experta apunta que es muy probable que una viña cumpla una función de prevención de incendios antes de que el viticultor obtenga una buena producción de uva.
¿Por qué las viñas actúan como cortafuegos naturales?
Preguntada por la capacidad cortafuegos de las viñas, Darnay explica que "reducen el nivel de combustible" y permiten a los bomberos "posicionarse" y acercarse al frente de los incendios, cada vez más descontrolados a causa de las situaciones extremas de calor y sequía. Además, las viñas no funcionan con la técnica del barbecho (dejar la tierra en reposo tras la cosecha para que se vuelva más fértil), sino que se mantienen durante una o dos décadas. "No hay rotación de cultivo. Como mucho cada 50 años, si se deja reposar el campo. La viña es muy estable y, al mismo tiempo, mantiene los caminos de acceso a zonas remotas", añade.
Uno de los factores que potencia la propagación del fuego es la "industrialización en las zonas llanas" y el "monocultivo" en la zona boscosa, que hace que cada vez haya "paisajes simples con más continuidad". Por este motivo, Darnay insiste en la necesidad de "fragmentar" el territorio y recuperar el paisaje en mosaico, que es positivo, por un lado, para la "biodiversidad ecológica" y, por otro, para la gestión de los incendios. El mosaico agrario se caracteriza por intercalar bancales de cultivo —olivares o viñas, por ejemplo—, pastos, vegetación de montaña y elementos patrimoniales, como las construcciones de piedra seca.
Antecedentes de los sellos 'Fire Wine' y 'Fire Product'
El concepto Fire-Smart Territory y el etiquetado Fire-Smart Product circulan entre los expertos internacionales desde hace una década. Y antes de la creación de los sellos Fire Wine y Fire Product, en Catalunya se creó la marca Ramats de Foc, liderada y gestionada por la Fundación Pau Costa. Esta iniciativa impulsa el pastoreo en zonas forestales estratégicas, que reduce el combustible y, de paso, frena la propagación del fuego. Según los especialistas, la extinción de los incendios es la "respuesta", pero no la "solución".
En Extremadura, por su parte, el Proyecto Mosaico lleva años promocionando los cortafuegos productivos, con una marca distintiva para los productos resultantes.

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