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Violencia de género y coronavirus El Instituto de la Mujer alerta del elevado impacto de la crisis de la covid-19 sobre las mujeres

El organismo hace una pormenorizada radiografía sobre los factores sociales, económicos y sanitarios que hacen que ellas tengan que soportar un peso superior laboral y familiarmente.

08/10/2019 - Pancarta que reza "nos queremos viva" durante el 8M. EUROPA PRESS
Pancarta que reza "Vivas nos queremos", durante el 8M. EUROPA PRESS

Todas las crisis tienen factores específicos que afectan de una manera muy distinta a hombres y a mujeres, y la de la covid-19 no es una excepción. Por ello, el Instituto de la Mujer y por la Igualdad de Oportunidades, ha hecho público este viernes un informe en el que realiza una radiografía pormenorizada de los factores que inciden en que hombres y mujeres sufran sus consecuencias de forma distinta.

El organismo, dependiente del Ministerio de Igualdad, alerta del fuerte impacto que esta pandemia y las medidas para atajarla están teniendo sobre las mujeres, y advierte de que si no se tienen en cuenta estos factores diferenciales, es decir, si no se da una respuesta con una perspectiva de género, las mujeres serán las que más sufran sus consecuencias. Y esto ocurrirá, advierten en una triple dimensión: social, económica y sanitaria. "Ignorar el impacto de género tendría consecuencias económicas y sociales que agravarían la desigualdad”, explica el documento.

"Aplicar la perspectiva de género como herramienta de análisis permite introducir factores de corrección", explica a Público la directora del Instituto de la Mujer, Beatriz Gimeno. Por eso ésta "tiene que estar presente en cualquier plan de reconstrucción. Si no la tenemos en cuenta hay un elevado riesgo de que se produzca un retroceso en los derechos adquiridos. En crisis anteriores se ha producido un incremento de las desigualdades y un refuerzo de las discriminaciones. La mayoría de mujeres se encuentran en las posiciones más precarias y vulnerables, en el aspecto laboral y en el social, y si no realizamos políticas que pongan la protección de las personas en el centro, sufrirán peores consecuencias", añade.

El informe detalla cuatro factores principales que incrementan el impacto de esta crisis sobre las mujeres y que tienen que ver con la sobrecarga del trabajo sanitario y de servicios; la mayor responsabilidad en las tareas domésticas y de cuidados; la mayor pobreza y precariedad laboral de la que parten y que las ha colocado en un peor punto de salida para afrontar la crisis; y un incremento del riesgo de sufrir violencia de género.

Según los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA), las mujeres son mayoritarias en los puestos de primera línea de combate de la epidemia. Ellas representan el 51% del personal médico, el 84% de enfermería, el 72% en farmacia, el 82% en psicología y un 85% del personal que trabaja en las residencias de mayores y personas dependientes donde se han dado las peores cifras de fallecimientos. También son mayoritarias en otros servicios esenciales como son el comercio y la alimentación, la limpieza de hospitales y representan la práctica totalidad de las empleadas del hogar de los cuidados.

Otro factor determinante es la mayor responsabilidad de la mujer en las tareas de cuidados. El informe resalta que el 70% de estas tareas son realizadas por las mujeres, a las que ahora muchas han sumado el teletrabajo y el cuidado de los niños desde que el pasado 11 de marzo cerraran todos los centros educativos provocando  "una sobrecarga de trabajo si no se ponen en marcha mecanismos de corresponsabilidad desde todos los ámbitos: administraciones, empresas y hogares", afirma el informe. Especialmente afectadas están las familias monoparentales, de las que ocho de cada diez tienen a una mujer al frente.

"Se ha puesto de manifiesto cuales son las actividades esenciales, aquellas de las que no podemos prescindir, y todas tienen que ver con los cuidados. Y la mayoría están realizadas por las mujeres".

"Los cuidados han entrado de lleno en la agenda. Se ha puesto de manifiesto cuales son las actividades esenciales, aquellas de las que no podemos prescindir, y todas tienen que ver con los cuidados. Y la mayoría están realizadas por las mujeres. La sociedad se ha visto obligada a mirar con atención estas tareas que anteriormente se ignoraban o menospreciaban. Hay que reconocerles su valor, su importancia. Ahora se está haciendo, pero la sociedad muchas veces tiene una memoria frágil. Se ha hecho visible con más crudeza el problema de los esfuerzos y tiempos necesarios en las tareas de cuidados, que tiene que dejar de ser una tarea de las mujeres silenciosa y silenciada. Tiene que servir para salir más iguales, porque la factura de esta no puede recaer otra vez sobre los hombros de las mujeres", declara Gimeno.

El tercer gran elemento diferencial es la mayor precariedad laboral que sufren las mujeres. Según alerta el Instituto de la Mujer, los sectores de comercio, hostelería y servicios "con una importante presencia de mujeres", serán los que sufran en mayor medida la crisis económica derivada de la pandemia. Si bien el informe recuerda que que las últimas cifras de incremento del paro arrojaban un dato menor para las mujeres que para los hombres (6,5% para ellas y 13,2% para ellos), las cifras globales de desempleo sigue siendo muy superior en las mujeres y que la brecha en la tasa de empleo de femenino es del 11,7%.

El documento llama la atención sobre sectores particularmente precarizados, como el de las trabajadoras del hogar y los cuidados, en donde sigue existiendo el despido por desistimiento y que no están incluidas plenamente en el régimen general de la Seguridad Social, por lo que no tienen reconocidas prestaciones por desempleo y que su elevada exposición al contagio las convierte en uno de los colectivos más vulnerables. Muchas de ellas, además, trabajan en el sector informal.

Incremento de la violencia de género

Las medidas de confinamiento de la población podrían estar teniendo como consecuencia un incremento de la violencia de género, cuyos riesgos se agravan al verse forzadas a convivir con su agresor. El informe recuerda que al principio de la alerta sanitaria la ONU ya realizó un llamamiento mundial para actuar frente al repunte de la violencia de género en situaciones de aislamiento. En nuestro país, los datos recogidos a nivel estatal desde el pasado 14 de marzo cuando se decretó el estado de alarma y las medidas de confinamiento, "reflejan un aumento de las peticiones de ayuda" por este tipo de violencias.

Según los últimos datos hechos públicos por el Ministerio de Igualdad, las llamadas al número teléfono especializado 016 se había incrementado en el mes de abirl pasado en un 60% con respecto al abril de 2019 y las consultas online habían sufrido un incremento del cercano al 600% en el mimo mes comparado con abril del año anterior.

El Instituto concluye haciendo un repasando las medidas puestas en marcha por el Gobierno desde el inicio del estado de alarma para dar una respuesta a la crisis con una perspectiva de género. Entre ellas destacan la puesta en marcha de un subsidio extraordinario para las trabajadoras del hogar; el plan de contingencia contra la violencia de género: una batería de medidas para prevenir y dar respuesta a estas víctimas y que blindaban como esenciales todos los servicios de asistencia integral para las mujeres que sufren esta violencia.

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