Películas para ver en San Valentín si no eres romántico
Diez películas en las que las relaciones personales no estás sujetas a clichés o expectativas irreales.

Zaragoza-
San Valentín es una horterada. No por el hecho de celebrar un día concreto con la persona querida, hacer un plan divertido y, en resumidas cuentas, celebrar el amor. Pero sí que lo es la versión peliculera que emulamos hoy en día. Las flores, los bombones, la cena para dos en la Tagliatella… Sobre todo la sensación de tener que cumplir con una serie de checks obligatorios por el hecho de ser 14 de febrero. Todo ello lo hemos absorbido de Hollywood, y más concretamente de las llamadas comedias románticas. Un género con una amplia base de fans y que tiene sus pros siempre que se consuma de forma consciente, pero que no se traslada a la vida real.
Lo que no quiere decir que no existan películas que reflejen de una manera más fidedigna la experiencia romántica real. Relaciones imperfectas, finales tristes, historias abruptas o vínculos no necesariamente románticos. Películas que poder ver en San Valentín sin incurrir en la sobredosis de almíbar característica de las cintas que todos los programadores de televisión tienen en mente cuando se acercan estas fechas. Aquí van algunas sugerencias.
'Her' (2013)
Her es una historia de amor inusual, por decirlo de alguna manera. La película, guionizada y dirigida por Spike Jonze, cuenta la relación entre un hombre solitario y deprimido tras un divorcio, a quien da vida Joaquin Phoenix, y su asistente virtual, una inteligencia artificial que posee la voz de Scarlett Johansson. En la cinta se muestran las dudad tanto del protagonista como de su entorno a la hora de llevar adelante esta relación. Una historia que no está exenta de altibajos, pues hay idas, venidas, rupturas y reconciliaciones. Todo ello en una sociedad paralela en la que poco a poco se van aceptando este tipo de parejas.
Sin duda alguna lo más llamativo del filme fue su capacidad de avanzar algo que visto en 2026 ya no parece una locura. La evolución que han tenido las inteligencias desde 2023 hacen que la idea de Jonze ya no suene a ciencia ficción loca, sino una reflexión sobre un escenario que ya ha comenzado a darse en la sociedad actual. Además, Her reflexiona sobre otros asuntos como la soledad, la depresión y, sobre todo, las relaciones humanas.
'500 días juntos' (2009)
500 días juntos cuenta la historia de un romance fallido desde el punto de vista de él. La cinta está protagonizada por Joseph Gordon-Lewitt y Zooey Deschanel y destaca por utilizar una narrativa no lineal. En su lugar se muestran diferentes etapas de la relación, cuyo momento se diferencia por el día reflejado en la pantalla. Así, el espectador puede comprender por qué lo que en inicio parecía una relación ideal, en realidad es simplemente un desastre esperando a suceder.
Porque lo que se presenta en 500 días juntos es, en realidad, a dos personas completamente diferentes en una relación abocada al fracaso. Él se muestra completamente enamorado de una imagen idealizada que se ha realizado sobre ella. Ella, por su parte, ofrece señales inequívocas de su personalidad y anhelos, los cuales son obviados de manera sistemática por él. Un planteamiento que subvierte por completo las expectativas respecto a una comedia romántica tradicional, lo que le otorgó un estatus de culto. La banda sonora, repleta de temazos de música indie, hizo el resto.
'¡Olvídate de mí!' (2004)
No obstante, si hablamos de historias de amor poco convencionales narradas de manera no lineal es preciso hablar de ¡Olvídate de mí! Una película que, además, cuenta con toques de ciencia ficción, lo que la convierte en la mezcla perfecta entre Her y 500 días juntos. Está dirigida por Michael Gondry y protagonizada por Jim Carrey y Kate Winslet. Es, sin duda, una de las mejores reinvenciones que se han realizado del género romántico. Un dato: ganó el Oscar al mejor guión original.
El concepto sobre el que gira el argumento es el siguiente: en un presente alternativo, existe una empresa capaz de borrar todos los recuerdos acerca de tus relaciones pasadas. Un tratamiento al que primero se somete Clementine y, posteriormente, una vez que se entera de ello, también Joel. Es entonces cuando se nos cuenta gran parte de la relación pasada entre ambos. Cuando se recrean los momentos amargos que ambos están desesperados por olvidar. Sin embargo, la cosa no queda ahí, pues la pareja vuelve a conocerse de manera casual, por lo que deberán decidir si volverlo a intentar o no.
'Lost in translation' (2003)
Un año antes que ¡Olvídate de mí!, el Oscar al mejor guión original fue a parar a manos de Sofia Coppola por Lost in translation, una cinta que también posee un hueco destacado en esta lista. En esta ocasión nos encontramos con una relación platónica entre una estrella de cine completamente apática, interpretada por Bill Murray, y una joven solitaria a la que da vida Scarlett Johansson. Ambos se encuentran en un hotel de Tokio en el que están alojados. Él por trabajo, ella porque se encuentra acompañando a su marido que está fuera por trabajo todo el día.
Una noche cualquiera, los dos protagonistas se encuentran en el bar del hotel y comienzan a charlar. Rápidamente se creará entre ellos una fuerte conexión, alimentada sin duda por la alienación y soledad que ambos sienten en ese momento. A partir de ahí, su día a día en Japón se convierte en mucho más luminoso, aún a sabiendas que la situación terminará más pronto que tarde. En la despedida los dos protagonistas se dicen algo al oído inaudible para el espectador y se besan por primera vez. Todo acaba ahí, en un final que ha dejado a los cinéfilos discutiendo durante años.
'Call me by your name' (2017)
Call me by your name, de Luca Guadagnino, cuenta la historia de Elio Perlman, un adolescente de 17 años interpretado por Timothée Chalamet. Durante el verano de 1983 conoce a Oliver, interpretado por Armie Hammer, con el que comienza una relación secreta. Un amor de verano, un primer amor de hecho, que como la gran mayoría están condenados a acabar cuando llega el otoño.
Así sucede en la cinta, pues Elio y Oliver no fueron felices ni comieron perdices. Sin embargo, los dos quedaron profundamente marcados por aquel romance, que les cambió para siempre. De hecho, la película muestra al personaje de Chalamet años más tarde y cómo todavía recuerda lo mucho que le cambió aquel verano en Italia. Una muestra de que lo verdaderamente importante de las relaciones es la manera en la que nos transforman en alguien completamente diferente. Al fin y al cabo, los recuerdos son parte intrínseca de nuestra individualidad. La moraleja, además, es que amar también implica correr riesgos y asumir la pérdida.
'La peor persona del mundo' (2021)
La peor persona del mundo es una película sobre la crisis de los 30 años. Concretamente la sufrida por Julie (interpretada magistralmente por Renate Reinsve), una joven de Oslo que se halla en una encrucijada de caminos en un momento vital en el que, probablemente, debería tener la vida ya medio hecha. Sin embargo, aquí presenciamos su turbulenta vida sentimental, mientras busca su lugar en el mundo tanto a nivel afectivo como laboral.
En una estructura de 12 capítulos, el director Joachim Trier muestra lo complejas que son tanto las relaciones como la propia existencia en el mundo real. Un filme en el que las contradicciones y el dolor están tan presentes como la pasión o el amor. De fondo, la negociación entre la vida vivida y la vida imaginada, algo que resuena en el espectador más que cualquier romcom arquetípica. En líneas generales se trata de una gran reflexión sobre qué significa madurar.
'Blue Valentine' (2011)
Blue Valentine es la historia de una relación sentimental fracasada. La película se cuenta en dos líneas temporales: una primera en la que los personajes Dean Pereira (Ryan Gosling) y Cindy Heller (Michelle Williams) se conocen y comienzan una apasionada relación, y la segunda que sucede después de varios años de matrimonio. Es decir, la cinta no se queda únicamente en el romance incipiente, como harían la mayoría de romcoms arquetípicas, sino que nos permite echar un vistazo al futuro, donde todo se va al traste.
¿Los motivos? Los típicos de la convivencia. Resentimiento, rutina, reproches… La pasión que al inicio lo inundaba todo desapareció y, aunque no se niega que hubo amor, el día a día terminó por erosionar todo. Blue Valentine destaca por no esquivar las partes más agrias de la relación, dando a entender que, en ocasiones, las historias románticas se acaban y ya está. Un ejercicio de honestidad brutal en el que el final es tan intenso como el inicio.
'Anora' (2024)
Anora fue la gran ganadora de los Oscars 2025. No solo se llevó el premio gordo, la estatuilla a la mejor película del año, sino que su director, Sean Baker, fue galardonado con mejor director, mejor guión original y mejor edición. Además, su protagonista, Mikey Madison, fue nombrada mejor actriz por su interpretación de Anora ‘Ani’ Mikheeva, una trabajadora sexual que se enamora y casa con el hijo de un oligarca ruso. Una reacción impulsiva que no gusta en la familia de él, desencadenando así una persecución por las calles de Nueva York.
Desde luego, la historia de amor de Anora está lejos de ser un romance tradicional. Aunque el punto de partida pueda recordar a Pretty Woman (1990), y es que en el fondo ambas son una reinterpretación de Cenicienta (1950), aquí la película toma unos derroteros completamente diferentes. Concretamente, el filme explora cómo la diferencia de clase puede condicionar la relación entre dos personas que, en principio, se gustan el uno al otro. Una mirada crítica a las estructuras de poder existentes en el mundo y a la fantasía romántica del ascenso social a través del amor.
'Langosta' (2015)
Langosta es una comedia negra de Yorgos Lanthimos ambientada en un mundo distópico. La historia sigue a David, interpretado por Colin Farrell, quien es enviado a un hotel en el que, según las reglas de la sociedad, debe encontrar pareja en 45 días. De lo contrario será convertido en un animal a su elección. El protagonista consigue escapar, uniéndose a un grupo de solteros que viven en el bosque. Allí se enamorará de una mujer miope, a quien da vida Rachel Weisz. Sin embargo, incluso en ese ecosistema descubre que el amor se rige por unas normas estrictas.
Más allá de lo loca que es la propuesta, Langosta funciona como una deconstrucción de los tropos habituales en las películas románticas. Lanthimos ofrece una mirada muy oscura sobre el buscar pareja, un acto que retrata como una obligación social ridícula. En la película, la mayoría de relaciones son fundamentadas por el miedo a la soledad, en lugar de por una conexión sentimental genuina. Sin duda alguna, una película muy diferente al resto de las presentadas en la lista, por contar con una mirada única sobre el mismo tema.
'En la universidad' (2020)
En la universidad está escrita, dirigida y protagonizada por Cooper Raiff, todo ello cuando apenas tenía 23 años. En la cinta se narra de una manera fidedigna el primer año en la universidad de un joven apocado, y en contraste entre los que socialmente deben ser los mejores años de tu vida y las dificultades de las que generalmente no se hablan. Alex, que es el nombre del personaje, no logra integrarse en el nuevo ecosistema y muestra una morriña recurrente de su hogar, que se representa en las conversaciones telefónicas con su madre. Está a punto de abandonar, pero una noche lo cambia todo.
Durante una fiesta universitaria conoce a Maggie, con quien siente una gran conexión. Permanecen toda la noche hablando y lo que parece un inicio de relación ideal. Sin embargo, rápidamente todo se llena de malentendidos y situaciones incómodas. Algo que no mejorará tras los torpes intentos de Alex por conseguir un acercamiento. Afortunadamente para el joven, su relación interrumpida con Maggie sí le sirvió para romper el cascarón, darse a conocer y, poco a poco, encontrar su lugar en el ecosistema universitario. El clímax de la película llega durante una conversación con su madre, en la que definitivamente se muestra preparado para irse de casa, no solo físicamente, sino también mentalmente. Un viaje personal consistente en aceptar la vergüenza y el rechazo como forma de madurar.















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