Todo lo que debes saber sobre los hoteles para perros
Con el verano y las vacaciones la demanda para este tipo de servicios aumenta sensiblemente: estos son los asuntos en los que te debes fijar.

Zaragoza-
Con el verano llegan las vacaciones y, con ellas, es habitual hacer algún que otro viajecito. Son muchas las personas que aprovechan los días de asueto para romper con la rutina de una manera física, con un cambio de escenario que les permita por unos días olvidarse de las obligaciones del día a día. Sin embargo, existen responsabilidades que no pueden ser aparcadas, por mucho que llegue el tiempo libre. Entre ellas, claro, las contraídas con nuestros perros o animales de compañía.
Las estadísticas son duras pero no mienten: el verano es la época del año en el que se producen más abandonos de perros. Los motivos son muchos y no es una problemática que no debe simplificarse, pero entre ellos están los de aquellos dueños que no saben qué hacer con sus mascotas durante las vacaciones. Una alternativa para aquellas personas que no tengan a nadie de confianza a quien delegar el cuidado de su mejor amigo en lo que dura un viaje son los llamados hoteles para perros. Aunque, evidentemente, se trata de un servicio que hay que estudiar previamente pues la responsabilidad es alta.
Qué es un hotel para perros
Un hotel para perros es, como su nombre indica, un centro preparado para que un perro pueda pernoctar uno o varios días. Esto implica, además de unas instalaciones adecuadas para sus necesidades, un cuidado y supervisión del animal. Así, deben ofrecer habitaciones individuales, alimentación, paseos, zonas de esparcimiento con otros perros (o individuales en casos puntuales), asistencia veterinaria y vigilancia. Además, muchos centros también cuentan con servicios como peluquería o piscina, muy útil en los meses de verano.
¿Es lo mismo que una residencia canina?
En esencia, sí. El apelativo hotel respecto a residencia suele ser una cuestión de marketing, para posicionar en la mente del consumidor a uno por encima del otro en función de sus servicios o instalaciones. Quizá en algunos casos pueda ser así y los catalogados como hoteles cuenten con servicios de lujo tipo: suites, menús personalizados, cámaras web, climatización… mientras que las residencias sean más básicas. Aunque, en lo mollar, ambas opciones ofrecen la posibilidad de pernoctar al animal sin la presencia de sus tutores, y por ello deben tener espacios habilitados para ello y cubrir todas sus necesidades durante ese tiempo.
En qué se diferencian de las guarderías caninas
Las guarderías para perros sí que difieren de los hoteles caninos ya que son, sobre todo, centros de día. Por ello, en muchas ocasiones no tienen jaulas individuales, sino que priman los espacios abiertos que priman la socialización entre los perros.
Qué requisitos debe tener un hotel para perros
En España, todas las residencias caninas deben tener en regla el certificado de núcleo zoológico, el cual es expedido por las Comunidades Autónomas. Esta licencia asegura que el establecimiento cumple con los requisitos necesarios para el manejo de animales, entre ellas todo lo referente a instalaciones, higiene, sanidad o seguridad. Este documento debe estar expuesto en una zona visible, generalmente junto a la entrada o en recepción. De esta manera, todos los clientes, también las autoridades, pueden comprobar que el hotel canino cumple con la normativa de bienestar animal. Además, como todo negocio, también debe contar con una licencia municipal expedida por el Ayuntamiento de la localidad, quien se encargará de realizar las inspecciones correspondientes.
No te dejes llevar por la primera impresión
Querer lo mejor para tu perro en tu ausencia es lo normal, pero a la hora de elegir residencia canina el consejo siempre es no dejarse llevar por las apariencias. Es importante tener en cuenta que lo más importante es que sus necesidades como animal queden cubiertas, y es ahí donde se debe hacer hincapié. Es decir, hay añadidos que pueden parecer muy lujosos desde un punto de vista humano que, en realidad, no son relevantes para el confort del animal.
Un consejo útil es visitar el hotel canino sin previo aviso para ver sus instalaciones. De esta manera se pueden observar el estado de los canes que están allí alojados, y así valorar si es lo que queremos para nuestro mejor amigo. Así, es importante escudriñar el estado de los perros, si están tranquilos, si se ven atendidos por los cuidadores, la limpieza de las jaulas o habitaciones, etc. Si el hotel pone pegas para realizar esta visita es un buen indicativo para dudar de él.
¿Cómo deben ser las habitaciones?
Cada perro debe tener su propia jaula para pasar la noche, a no ser que sean perros con un mismo dueño y éste pida que pernocten juntos. Aunque el tamaño mínimo es de 2,25 metros cuadrados por animal, se deben adecuar al tamaño de cada perro ya que no todas las especies tienen las mismas necesidades. Además, debe estar perfectamente acondicionada con comedero, cuenco de agua, una cama y la ventilación necesaria. De hecho, la mayoría cuentan con una zona exterior a la que el animal puede acceder para tomar el fresco, o hacer sus necesidades si quisiera por la noche. También, debido a las características climatológicas del verano español, es importante fijarse si existe una climatización óptima (lo que también implica calefacción en invierno).
Además, es primordial que la residencia canina cuente con zonas separadas para animales que necesiten un tratamiento especial, como por ejemplo los perros agresivos, las perras embarazadas o aquellos animales que estén enfermos.
La atención humana es clave
Preguntar sobre la cualificación y formación del personal del hotel es otro punto clave, también observar si el número de personal es acorde con la capacidad que tiene el recinto. La presencia de adiestradores caninos es un plus, pues no sabemos cómo puede reaccionar nuestro perro en un entorno extraño y rodeado de otros canes. Por ello, contar con alguien que sepa interpretar su lenguaje corporal y actúe de manera acorde es imprescindible para que nuestro mejor amigo pase una estancia agradable y acorde con sus necesidades.
Además, el calendario de actividades del recinto también nos puede decir mucho sobre su conocimiento sobre los requerimientos de los perros. Aunque son animales activos y sociales, también requieren sus momentos de descanso. Por ello, es preciso que el hotel ofrezca un equilibrio entre estímulos con momentos de soslayo.
Zonas exteriores adecuadas (sobre todo en verano)
Finalmente, las zonas exteriores de paseo y juego son otro punto a evaluar. Los perros necesitan espacio para jugar, correr e interactuar con otros perros. Pero, además, sobre todo en verano, debemos comprobar si se trata de un área acondicionada para las condiciones climatológicas de la zona. Así, es ideal que existan zonas arboladas, con sombra y césped en el suelo. También la presencia de una piscina o refresco acuático, en la que los animales puedan combatir los estragos de las altas temperaturas. En invierno, claro, lo ideal es que hubiese una zona techada para poder resguardarse más allá su habitación.




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