La explicación de por qué los gatos amasan con las patas
El gesto es común en muchos gatos adultos: ven una superficie mullida e, instintivamente, acuden a masajearla.

Zaragoza-
Si convives con gatos es muy probable que hayas presenciado la escena en más de una ocasión. Sin un motivo aparente, el felino comienza a mover las patas delanteras con una cadencia propia de un masaje. Generalmente, sobre una superficie mullida. En ocasiones se trata de nuestro cuerpo, pero también puede ser una almohada, una alfombra o la cama. Se trata de una labor concienzuda, la cual contrasta con nuestra incomprensión. ¿Por qué actúa así nuestro gatito?
Parece evidente que es algo instintivo, pues es replicado por varios felinos domésticos en situaciones diferentes. Sin embargo, su significado es todo un misterio. No todos los gatos amasan y, los que lo hacen, no parecen responder a un patrón claro. Es cierto que muchos de ellos transmiten una sensación de calma al hacerlo, lo que puede dar una pista de, al menos, su estado de ánimo. Pero, ¿qué nos quieren decir?
Por qué amasan los gatos
Rápido y conciso: se desconoce el porqué los gatos hacen el gesto de amasar con sus patas delanteras. Aunque existen varias hipótesis, lo cierto es que la comunidad científica no ha llegado a un consenso para atribuirle una motivación única a este comportamiento. De hecho, se carece de estudios concretos que permitan interpretar el gesto con precisión. Lo que no quiere decir que no existan explicaciones con base zoológica.
Un gesto asociado a la lactancia
La explicación más extendida y comúnmente aceptada es que el gesto de amasar de los gatos está íntimamente relacionado con su fase lactante. Concretamente, los gatitos suelen realizar el gesto de amasar el vientre de sus madres para favorecer que la leche materna fluya y así alimentarse mejor. Así lo recoge la etnografía del gato doméstico, en la que además se añade que se trata de un gesto juvenil que se arrastra en la etapa adulta. Concretamente, esta recopilación de comportamientos felinos asegura que “el amasar es un ejemplo de comportamiento juvenil conservado en la edad adulta y dirigido hacia humanos en gatos domésticos”, aunque no ahonda en una explicación del porqué.
De ahí que la teoría más aceptada es que se trata de un simple gesto instintivo. Un movimiento que en un etapa temprana sí posee un propósito fisiológico, pero que algunos gatos arrastran hasta su etapa adulta. En Internet circulan algunas teorías que, debido a esta clara referencia al periodo de lactancia, identifican el amasar como un signo de trauma; quizá por haber sido desmamado demasiado pronto. Sin embargo, este extremo no está probado. De hecho, el lenguaje corporal del minino invita a pensar todo lo contrario.
Señal de confort y confianza
La mayoría de gatos que amasan en edad adulta emiten claros gestos de relajación. Por ello, la segunda explicación más extendida es aquella que el amasar es una señal de confianza o bienestar. Es habitual que, junto al rítmico movimiento de sus patitas, los gatos también ronroneen, señal inequívoca de confort.
De hecho, el estudio Conspecific and Human Sociality in the Domestic Cat: Consideration of Proximate Mechanisms, Human Selection and Implications for Cat Welfare incluye el amasar entre las interacciones aflictivas de los gatos tanto con los humanos como con otros felinos. De hecho, lo sitúa al mismo nivel que otros comportamientos como el ronroneo, frotarse con otro cuerpo o entrecerrar los ojos.
Nuevamente, el paper no busca indagar el porqué de este gesto, sino que simplemente ejerce de observador. Al fin y al cabo se trata de un estudio sobre los comportamientos de los felinos domésticos, centrado en determinar cómo los gatos se comportan tanto con otros gatos como con los humanos. Y, en ese sentido, el amasar es una conducta amigable o que, como mínimo, se produce en entornos relajados.
Marcar territorio
La última gran explicación es la que apunta a que los gatos podrían estar marcando el territorio mediante el acto de amasar. Esto se debe a que los felinos poseen glándulas odoríferas en las patas, que les sirve para alertar de su presencia en una superficie determinada. Por ello, se cree que al golpear repetidas veces una superficie con la palma de su pata su intención podría ser el impregnarla de su olor.
No obstante, este supuesto no posee una gran base teórica más allá del hecho de que, en efecto, estas glándulas odoríferas sí existen. Es decir, es más que probable que, con el gesto de amasar, el gato impregne de su aroma la superficie. Sin embargo, no está probado que esta sea su intención al hacerlo.

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