Qué se sabe de la cruenta guerra civil entre chimpancés que tiene en vilo a la comunidad científica
Un estudio en Kibale documenta la ruptura de una gran comunidad de chimpancés en dos grupos hostiles con episodios de violencia letal.

Zaragoza-
Los chimpancés son nuestros primos lejanos, en el sentido de que compartimos aproximadamente un 98% del ADN. Por ello, estudiar su comportamiento no solo resulta fascinante desde un punto de vista zoológico, sino que incluso nos puede servir para extrapolar algunas conclusiones al terreno humano -siempre con matices-. De ahí que un fenómeno acaecido en el Parque Nacional Kibale de Uganda tenga en vilo a la comunidad científica. El grupo de chimpancés más grande del mundo se ha dividido en lo que se puede definir como una guerra civil. Un conflicto que, lamentablemente, nos recuerda a la cara más oscura que también posee la humanidad.
Qué ha sucedido
La comunidad de chimpancés Ngogo está considerada la más grande del mundo, cuya fracción ha sido documentada por la revista Science. En total, se trataba de unos 150 a 200 individuos que convivían en paz, en una sociedad estable compuesta por varios subgrupos flexibles. De esta manera, aunque cada uno tuviese su familia, la mayoría de ellos se movían con libertad por la zona, relacionándose de manera pacífica e, incluso, cooperando entre ellos.
Sin embargo, en un momento dado, entre 2015 y 2018, el grupo se fracturó en dos: conocidos como Occidental y Central. La ruptura sucedió de manera progresiva y, en un inicio, de manera no violenta. Sin embargo, poco a poco se observó cómo los miembros de ambas comunidades comenzaron a dejar de interactuar entre ellos, hasta que se conformaron dos grupos independientes entre sí y, aquí llega lo llamativo, hostiles el uno con el otro.
Cuántos chimpancés han muerto en el conflicto
En total, los científicos han registrado 24 muertes como producto de la guerra civil entre los chimpancés de Kibale, 17 de las cuales corresponden a crías de chimpancé. Según relata el artículo de Science, la violencia puntual dio paso a ataques organizados, principalmente llevados a cabo por parte de los machos de la comunidad Occidental.
Concretamente, estos se coordinaban para realizar incursiones en el territorio de Central y atacar en superioridad a sus víctimas. Un dato importante es que muchos de los objetivos de estos ataques eran machos adultos que los agresores conocían previamente, con los que habían interactuado y cooperado de manera amistosa. Es decir, la familiaridad con el otro chimpancé no fue óbice para ejercer la violencia una vez que estalló el conflicto.
Por qué se inició la guerra civil entre chimpancés
Los motivos concretos por los que comenzó el conflicto no están claros. Sin embargo, los científicos se inclinan por creer que se trató de una suma de factores que desataron la tormenta perfecta. Según declaró el investigador Aaron Sandel a la BBC, la primera fricción importante en el grupo sucedió en 2015; probablemente motivada por la competencia por los recursos naturales. No en vano, el gran tamaño de la comunidad Ngogo hace que no siempre haya comida para todos. Entonces, se produjo una refriega en la que los chimpancés de lo que posteriormente sería la comunidad Central persiguieron a los occidentales.
En realidad, aquello no era algo raro o infrecuente. Dentro del mundo animal, son simples roces de la convivencia. Sin embargo, tras aquel episodio algo se rompió en el grupo. “Los chimpancés son animales algo dramáticos y en las discusiones siempre se gritan y persiguen. Pero hasta entonces, después de cada conflicto volvían a interactuar y cooperar entre ellos”, contó Sandel. Aunque en esta ocasión, después del choque se produjeron seis semanas de calma tensa que llamaron la atención de los investigadores. Una escalada silenciosa que desembocó en un torrente de violencia. Pero, ¿qué hubo de diferente en esta ocasión? Se cree que tres eventos sucedidos alrededor de las mismas fechas resultaron clave para tal desenlace.
En 2014 se produjo la muerte de seis adultos, cinco machos y una hembra, por razones desconocidas. Presumiblemente, se trataba de elementos clave dentro del entramado social que sostenía a la comunidad Ngogo, cuyos lazos quedaron resentidos
En 2015, durante el tiempo del conflicto inicial descrito, se produjo un cambio en el macho alfa. Esta situación tiende a incrementar la agresividad de los machos, por lo que digamos que los ánimos estaban caldeados.
En 2017 se produjo el fallecimiento 25 chimpancés a causa de una epidemia respiratoria, incluidos cuatro machos adultos y diez hembras adultas. Se cree que uno de los decesos fue el de uno de los últimos primates en mantener conexión con ambos grupos.
Qué lecciones se pueden extraer del conflicto entre chimpancés
El artículo de Science no se limita a relatar los hechos, sino que invita a reconsiderar las motivaciones desde los que explicamos en la actualidad la guerra entre los humanos. Concretamente, la observación le da mucho peso a cómo individuos que se relacionaban entre sí de manera amistosa pueden volverse extremadamente violentos entre ellos una vez que se produce la fracción. Todo ello sin pretextos basados en constructos puramente humanos como lo son la religión, el nacionalismo, la política o la etnia.
Concretamente, la investigación sugiere que “la dinámica relacional puede desempeñar un papel causal más grande en el conflicto humano de lo que a menudo se supone". Obviamente, el artículo de Science evita hacer un paralelismo directo entre humanos y chimpancés, pues a pesar del ADN compartido existen muchas diferencias evolutivas entre ambos. Sin embargo, sí cree que este caso puede iluminar los orígenes de la violencia colectiva humana. Es decir, si en el caso de los primates la simple relación entre individuos puede derivar en un conflicto cruento, en las personas los factores culturales pueden ejercer de aceleradores o ser motivos secundarios. O, al menos, pudieron serlo en un primer momento.
Qué casos análogos han sucedido antes
La guerra civil de los chimpancés de la comunidad Ngogo es un caso raro en el sentido de que nunca se había conseguido documentar científicamente un conflicto así. Es cierto que la investigadora Jane Goodall recogió un conflicto ligeramente similar en la década de los 70 entre los primates de Gombe.
Aquel caso, que consistió en la segregación de un grupo respecto a la comunidad principal, demostró que los chimpancés son capaces de replicar comportamientos de una violencia extrema, que recordaban a los de un genocidio perpetrado por humanos. No en vano, los ataques coordinados de un grupo a otro no solo eran brutales, sino que recogían episodios de lo que prácticamente se puede definir como crueldad, algo que hasta la fecha no se creía que existiese en el mundo animal.
Sin embargo, es importante tener en cuenta que la dimensión del conflicto no es comparable a la del sucedido en Kibale. También que los chimpancés de Gombe estaban ali mentados por humanos, por lo que no se encontraban en condiciones naturales al 100%. Por ello, el caso de la desintegración de la comunidad Ngogo es más puro, en el sentido de que la mano humana no ha tenido ningún papel en el conflicto.



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