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Adiós, Britney

Un año marcado por las mentiras nada piadosas sobre el matrimonio Brangelina, el frenesí de Amy Winehouse, los líos de los Thyssen, Belén Esteban, el twitteo de los famosos o el despiece de Michael Jackson

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Si algo define para mí el año que hoy termina en el mundo del chisme es la aparente pérdida para la causa de grandes personajes, como Paris Hilton o Britney Spears, que cambiaron de guionista o de medicación y se han dejado comer el terreno de la industria de la provisión de contenidos por otras grandes estrellas nacionales e internacionales. A saber: Amy Winehouse, que se marchó a una isla paradisiaca a rehabilitarse y acabó a cuatro patas entre las mesas de los clientes de los hoteles de lujo robando combinados de colores y clavándose las horquillas en el moño.

Amy, que a su vuelta nos dio enormes alegrías con agresiones a fans, anuncios de divorcio, juicios por agresiones a fans (sí, los mismos de antes) y hasta un par de tetas nuevas que parecen haber inaugurado en ella una fiebre por la cirugía plástica que también contagió a Belén Esteban, portada de la edición revistera patria que este año ha batido todos los récords kiosqueros y se ha convertido en la edición más rentable para los lectores; uno se compraba el Lecturas con Belén Esteban y, según como lo mirara, podía ser ella o cualquier otra hasta arriba de photoshop.

Este año, Paris y Britney perdieron la gracia, y nosotros a Farrah

Casi como comprarse el Sabor a hiel de Ana Rosa; por el precio de uno, tenías varios libros. Un chollo. Bastante más económico que hacerse con la liquidación en subasta de los restos de Michael Jackson: sus prendas y su disparatada colección de objetos, entre los que abundaban las chinoisseries de lujo, los lladroses apocalípticos y numerosas obras de egolatría pop que mostraban al cantante es todas sus manifestaciones superlativas. Michael ha muerto, y sus cachivaches han invadido el mundo.

Un mundo que, gracias a la enorme inteligencia del guapísimo señor Moore, Ashton Kutcher, gira hacia una dimensión virtual donde son los propios famosos quienes, a través de su Twitter, cuentan la verdad de sus vidas, muestran las fotografías de su intimidad y gestionan sus propias interioridades, para desgracia de chismosos profesionales y paparazzi al acecho. Es posible que en breve podamos tararear aquello de Twitter killed the tabloid star.

Michael Jackson ha muerto, y sus cachivaches han invadido el mundo

Suerte que siempre tendremos el ¡HOLA! para seguir puntualmente y con retratos a todo color el serial que más juego ha dado esta temporada: LOST-hyssen, que del capítulo piloto 'Sacha, soy tu padre' pasando por los trepidantes episodios de las niñas mellizas de la baronesa retenidas por la malvada Hello Kitty nos ha conducido sin aliento a un emocionantísimo momento de esta saga familiar, en el cual Borja Thyssen -vestido de notario de provincias y flanqueado por ¡libros!- reclamaba la herencia que él cree que es suya, poco antes de que su madre, Tita, contraatacara asegurando que el muchacho está abducido por una secta (que es su familia política, los señores Cuesta) y nos permitiera conocer el pastón que tiene asignado. Apasionante.

La pena es que vayamos a tener que esperar tanto tiempo hasta que Suri Cruise, la dueña de los tacones más famosos del 2009, nos vaya a dar alegrías similares a las de Borja con su madre; tendremos que conformarnos con las estampas de la pequeña Cruise, faralaes incluidos, con las que hemos podido disfrutar en este año que se va, este año en que Paris y Britney perdieron la gracia, y nosotros a Farrah.