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Afiliarse a un partido, un gasto extra de entre 20 y 240 euros anuales

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Al pago de la hipoteca, el seguro del coche o la factura del móvil, los españoles que quieran participar activamente en la vida política deben añadir un gasto extra: la cuota de afiliación a un partido, que oscila entre 20 euros anuales, en el caso del PP, y 240 en el de UPyD.

Entre los partidos más "baratos" se encuentran, además del PP, CC, IU o el PSOE, que cobran 30, 36 y 48 euros al año respectivamente, mientras que el ránking de los más "caros" está liderado por UPyD, seguido por ERC con sus 132 euros anuales.

Cuotas ordinarias aparte, los partidos intentan ajustarse a las posibilidades de todos los bolsillos, ofreciendo reducciones para estudiantes, jubilados o desempleados, que en el caso de pertenecer a CC no pagan cuota y en el de IU tan sólo abonan la cantidad simbólica de un euro al mes.

Parece que las elecciones encienden el ánimo político de la ciudadanía, que se vuelca con mayor interés tras el paso por las urnas en la participación activa en un partido, al tiempo que se muestra más dispuesta a correr con los gastos de afiliación.

Vencedores y vencidos, todos los partidos afirman que su número de afiliados ha aumentado de forma significativa tras el 9 de marzo, según los datos facilitados a EFE por sus responsables de prensa.

Los casos más llamativos, que demuestran que no es necesario triunfar en los escenarios políticos para seguir entusiasmando a los "fans", son los de IU, cuyas afiliaciones sólo en Madrid pasaron de 5 mensuales a 100 durante marzo, y ERC, que vio cómo se duplicaba su número habitual de solicitudes hasta 229 en tan sólo un mes.

A pesar de haber perdido tres escaños, IU registró, desde la primera jornada postelectoral, una oleada de peticiones de afiliación por parte de ciudadanos que alegaban, en su mayoría, "la injusticia de la ley electoral", que resta al partido presencia en el Congreso.

El protagonismo del último partido en aterrizar en el Congreso es evidente, como demuestran los resultados obtenidos por UPyD, cuyo número de afiliados se incrementó, en 1.200 en tan sólo una semana.

Si los nuevos adeptos de Gaspar Llamazares argumentaron como motivo para afiliarse "la injusticia cometida contra IU", los de Rosa Díez manifestaron haberse dado de baja de otros partidos, "sobre todo del PP y del PSOE", han indicado a EFE los gabinetes de prensa de IU y UPyD.

Además de tener unos cuantos euros extra para destinar a fines políticos, el ciudadano debe cumplir una serie requisitos, definidos en los estatutos.

Entre las exigencias de las distintas formaciones hay algunos puntos en común, como ser mayor de edad o no estar afiliado a otro partido, pero existen divergencias en cuanto a la nacionalidad o el lugar de residencia.

El PP, por ejemplo, recoge de forma explícita que todo aquel que desee ser militante debe tener la nacionalidad española, los extranjeros residentes en España sólo pueden ser simpatizantes, es decir, "no pueden elegir ni ser elegidos", según fuentes del partido.

En la misma línea, pero con un toque más autonómico, para pertenecer a las filas del BNG es necesario ser gallego o descendiente de gallegos, independientemente del lugar en el que residan. De hecho, el partido cuenta con muchos afiliados entre la emigración.

Otro partido bastante exigente es el PNV, que obliga a sus afiliados a asistir a cursos de formación, y para el que el lugar de residencia cobra mayor importancia que el de nacimiento, ya que uno puede ser militante si reside en Euskadi o en Madrid, Barcelona, Argentina o México, donde el partido también cuenta con organizaciones "extraterritoriales". Pero no podrá serlo si vive en Albacete o en Soria.