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Alejandro Palomas dice que como escritor juega al papel "del médico que sana"

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El barcelonés Alejandro Palomas, finalista del VII premio Ciudad de Torrevieja de novela con "El secreto de los Hoffman", ha explicado a Efe que de pequeño fantaseaba con la idea de estudiar Medicina "y ahora me doy cuenta de que como escritor sigo jugando al papel del doctor que sana".

Autor de tres novelas, un volumen de relatos y otro de autoayuda, Palomas apuesta por narraciones introspectivas, corales, en las que se describen pequeños universos familiares, "en los que se calla y oculta mucho y en los que se dice poco para no herir".

En "El secreto de los Hoffman" (Plaza & Janés) narra el momento que viven cuatro personajes de una misma familia (Rodolfo, el abuelo; Martina, su hija, y Lucas y Verónica, sus nietos) después de morir la abuela Constanza tras una larga enfermedad.

La familia, asevera el escritor, "es algo que me encanta, porque establece unos vínculos entre las personas que no son elegidos, que heredamos y que van con nosotros hasta que morimos. Es lo que hay", apostilla.

En este grupo cerrado, prosigue, "hay secretos y mentiras y cuando alguna de éstas sale a la luz todo se mueve, en ocasiones para bien".

Respecto del secreto que azota a los Hoffman, un apellido sonoro y musical de origen judío que se le apareció a Palomas sin pensarlo, mantiene que se trata de "la antesala a una verdad necesaria y sanadora".

"De pequeño -remarca el escritor- fantaseaba con la idea de estudiar Medicina y ahora me doy cuenta de que como escritor sigo jugando al doctor que sana. Encontrando, como el médico, las respuestas y el foco de la enfermedad. Lo dicho y lo que hace daño y, a partir de ahí, curar".

Alejandro Palomas le da, en este sentido, una gran importancia a "sanar en lo emocional, porque con los años he aprendido que lo físico es un reflejo de lo emocional".

El miembro del jurado del premio alicantino de Torrevieja, el escritor J.J Armas Marcelo, destacó de la obra su estructura y su lenguaje "limpio" y llegó a afirmar que la puntuaría con "un ocho muy alto".

Palomas señala que siempre que se coloca ante el ordenador "el lenguaje me sale así, directamente" y agrega que "no corto nunca nada y es como si fuera mi inconsciente el que fuera dictando el texto".

Sobre el momento en el que empezó a empaparse de esta historia, indica que "empezó de repente y, en seguida, pensé que el relato transcurriría en un pueblo indeterminado de la costa atlántica, aunque puede ser cualquier otro lugar del mundo con las mismas características".

Preguntado sobre el final abierto de la novela, reconoce su artífice que "tengo más ganas de familia Hoffman y creo que vamos a seguir sabiendo de ellos, porque así me lo piden".

Igual que en otras obras suyas como "Tanto amor" o "Tanta vida", éste es un relato muy visual y cinematográfico. "Soy un escritor muy dogma y es como si llevara una cámara al hombro, haciendo primeros planos continuamente", apunta.

Una de sus ideas iniciales era poder convertir "El secreto de los Hoffman" en una obra de teatro, pero "una directora amiga me dijo que es muy difícil, porque hay muchos primeros planos".

Nacido en Barcelona hace 41 años y licenciado en Filología inglesa, Alejandro Palomas ha traducido a autores como Katherine Mansfield, Oscar Wilde o Gertrude Stein y dirige la colección "Pérfidos e Iluminadas", de El Cobre Ediciones.