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Alemania y Rusia refuerzan la cooperación bilateral y cierran filas contra la crisis

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Alemania y Rusia reforzaron hoy la cooperación bilateral en materia energética, económica y cultural y demostraron así su decisión de dar por zanjadas diferencias pasadas y mostrar unidad en tiempos de crisis.

"No sólo se trata de meras palabras, podemos demostrar hechos", dijo la canciller alemana, Angela Merkel, tras reunirse con el presidente ruso, Dmitri Medvédev, en la localidad bávara de Oberschleissheim en el marco de las consultas bilaterales regulares entre ambos países.

Durante esta "cumbre" se firmaron una serie de acuerdos como la creación de una agencia de energía germano-rusa, la "Rudea", cuyo objetivo es potenciar con ayuda alemana el desarrollo de energías "racionales y respetuosas con el medio ambiente".

Entre los proyectos que se fomentarán figuran programas abocados a mejorar la eficiencia energética, especialmente en la construcción, un terreno en el que Alemania ha puesto un fuerte acento de su lucha contra el cambio climático.

Merkel aseguró que Alemania no ve ningún tipo de incompatibilidad entre la cooperación con Rusia en el proyecto Nord Stream, un gasoducto que conectará Rusia y Alemania por el fondo del mar Báltico, y la participación alemana en Nabucco, que debe conectar el mercado europeo con las reservas de Azerbaiyán y Turkmenistán.

La canciller subrayó que Nordstream tiene "máxima importancia para nosotros", lo cual, a su juicio, no quita que Alemania y Europa busquen reforzar la seguridad en el suministro.

Medvédev, por su parte, aseguró no tener inconvenientes en que Europa muestre interés por diversificar sus fuentes de suministro, pero puso en entredicho la seriedad de los proveedores energéticos.

"Hasta ahora nadie me ha explicado de dónde ha de proceder ese gas", dijo, para añadir que lo primordial de un suministro es que sea fiable y se atenga a contratos que funcionen.

Ambos subrayaron la necesidad de actuar conjuntamente en la lucha contra la crisis económica y financiera internacional, que, según subrayó Medvédev, "no ha pasado" y que sólo se podrá superar si "existe un marco de cooperación" internacional.

Dentro de las posibilidades bilaterales de esta cooperación, Alemania se comprometió a un crédito de 500 millones de euros destinado a evitar que las empresas, sobre todo las pymes, dejen de exportar a Rusia.

Merkel y Medvédev abordaron además el debate en torno a la venta de la compañía de automóviles Opel, que parecía ya segura al trío formado por el fabricante de componentes austríaco-canadiense Magna, el ruso GAZ y el banco estatal ruso Srebobank, antes de reaparecer en el escenario el inversor estadounidense Riplewood a través de su filial belga RHJ.

La canciller dejo entrever que mantiene su apuesta por Magna y respaldó con ello las ambiciones de Medvédev, pero reconoció que todavía hay una serie de puntos por aclarar.

El plan de Magna es una base "excelente" y por ello conviene hacer todo lo posible por solucionar los puntos pendientes, dijo.

En el plano cultural, Alemania aprovechó el encuentro para restituir a Rusia seis piezas ornamentales barrocas que formaron parte de las obras expoliadas durante la Segunda Guerra Mundial.

El ministro alemán del Interior, Wolfgang Schäuble, y su colega ruso, Rashid Nurgaliyev, firmaron además un acuerdo para reforzar la cooperación en la lucha contra el crimen organizado y el contrabando de personas, y se comprometieron a actuar conjuntamente contra el terrorismo y la delincuencia en la red informática.

Merkel y Medvédev hablaron además sobre el asesinato ayer de la activista pro derechos humanos rusa Natalia Estemírova, que, según subrayó el presidente ruso, fue una "provocación" obra de "profesionales" que han querido "demostrar fuerza".

Medvédev afirmó que Estemírova "hizo cosas buenas" y "dijo la verdad" pese a que en ocasiones se expresara "de forma dura".

"El caso se investigará y se aclarará de acuerdo a las leyes rusas", subrayó.

El encuentro entre ambos mandatarios, al que asistieron también los ministros de Interior, Economía, Medio Ambiente y Ciencia de ambos países, se desarrolló paralelamente al llamado Diálogo de San Petersburgo, un foro de discusión de cuestiones de actualidad con personalidades e intelectuales rusos y alemanes.