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Una amplia retrospectiva repasa en La Pedrera los últimos 20 años de Perejaume

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El artista Perejaume revisa su dilatada trayectoria creativa en una amplia exposición retrospectiva con unas 200 obras, en la que establece un diálogo con Gaudí y el edificio modernista de La Pedrera.

Tras el estrafalario título "¡Ay Perejaume, si vieras la acumulación de obras que te rodea, no harías ninguna más!", la exposición gravita sobre la idea del exceso, en un contexto en el que el progreso incrementa la velocidad hasta el punto de que "el mundo entero se ha hecho demasiado visible".

En esta tesitura, alude Perejaume, "todo se ha convertido en una especie de exposición permanente y la propia cultura crece, se sobreescribe y se acumula sin parar, condenada a convertirse en una narración infinita".

Para el artista, ambas formas de exceso obligan a una respuesta, "apelando a la necesidad de ocultarse y de callar".

Metáfora de ese exceso es "Obra en préstamo": En 1993, Perejaume pidió una piedra calcárea de la cantera de Somerset para exhibirla 'en préstamo' durante el período de exposición de su obra en el centro Amolfini de Bristol, y ahora, otra piedra de la misma procedencia y de iguales características permanecerá en La Pedrera para esta exposición, antes de volver a su lugar de origen.

La exposición, que se exhibirá en La Pedrera desde mañana hasta el 12 de febrero, ha sido comisariada por Martí Peran, quien no ha querido hacer una retrospectiva convencional ni una exposición más, sino reflexionar sobre la función, los límites y el destino del arte ante el exceso, la acumulación y el vagabundeo de tantas obras.

No es casual que el propio artista, desde principios de los años 90, no ha dejado de repetir la necesidad de "despintar, de deshacer, de desdibujar y de restituir las palabras y las imágenes a su lugar de origen, para rehabilitar nuestra relación con el mundo".

El recorrido expositivo permite comprobar que Perejaume, uno de los artistas catalanes de más relieve en el panorama contemporáneo, es un artista difícil de clasificar, a decir del comisario, por su experimentación constante con casi todos los recursos expresivos: pintura, escultura, dibujo, texto, acciones, fotografía y vídeo.

Su trabajo, tanto visual como escrito, se centra en la reflexión sobre los límites difusos entre la naturaleza y el arte, entre lo real y lo imaginario.

El acierto del título es, según reconoce el propio Perejaume, "el no saber si lo digo yo o me lo dice otro" y este "contrasentido barroco" tiene como finalidad, añade, "romper con cierta jerarquía institucional".

En La Pedrera, la exposición se inicia con una serie de trabajos en y de piedra que, en consonancia con Gaudí y Jujol, sugieren que quizá no es preciso hacer nada diferente.

A continuación, un recorrido por diversos gabinetes atestados de obras explican hasta qué extremo está la Tierra cubierta de pintura y, en consecuencia, "cuán pictórica es la partitura del mundo", subraya Peran.

Una colección de exvotos y una columna gaudiniana recubierta con corcho, un material utilizado recurrentemente por Perejaume, conducen al visitante a la obra "Dibujar con el Pirineo" en uno de los muros de La Pedrera.

En la última sala, antesala de la última pieza, una maqueta gigante con un largo brazo de madera sostiene en uno de sus extremos una bola terráquea sobre la que se lee: "Para no tocar el mundo".