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La animación se hace adulta

La adaptación al cine del cómic 'Arrugas', que se estrena en el Festival de San Sebastián, abre a un público maduro una técnica que crece más allá del género infantil

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Algo parecido a un escalofrío le recorrió la espina dorsal a Paco Roca, cuando hace dos años vio por primera vez a sus personajes Emilio y Miguel moverse pesadamente como buenos octogenarios. 'No puedo decir que me produjera rechazo, pero sí me pareció rarísimo. Esos personajes estaban vivos de una manera determinada en mi cabeza, por eso, cuando se independizaron y se convirtieron en el producto del trabajo de mucha gente, fue extraño, pero mágico', admite el guionista y dibujante de Arrugas, la novela gráfica que ganó el Premio Nacional de Cómic en 2008, y cuya adaptación al cine ha dirigido Ignacio Ferreras. El autor del corto How to cope with Death (2002) había demostrado ya su habilidad para tratar la vejez con humor y luz, antes de especializarse en storyboards en Reino Unido.

Hoy Arrugas, una película de colegas octogenarios, ha puesto el punto final a sus 80 minutos. El estreno llegará en la sección Zabaltegi Nuevos Realizadores del Festival de San Sebastián. En Donostia coincidirá con otra animación, de producción francesa, que también le habla directamente al público adulto y que parte, como Arrugas, de un cómic de culto: El gato del rabino, de Joann Sfar. Un mes después, en octubre, llegará a las salas españolas el largo europeo que más ha dado que hablar en el último año: El ilusionista, de Sylvain Chomet (Bienvenidos a Bellevile, 2003) basada en un guión que Jacques Tati escribió en 1956 y que fue la gran sensación de la pasada Berlinale.

'El auge de la animación para adultos está ligado al de la novela gráfica', señala Trueba

'El cine de animación para adultos está viviendo un auge que no viene solo. Es un fenómeno que va de la mano del de la novela gráfica', decía Fernando Trueba hace unos meses a este periódico, cuando estrenó su primer largometraje animado, Chico y Rita. Ni Manuel Cristobal, productor de Arrugas, ni el autor del cómic, Paco Roca, dudan que este es un momento inédito. 'Persépolis (2007) y Vals con Bashir (2008) fueron los ejemplos de que el cine de animación para adultos está empezando a vivir su madurez'. Con ambos ejemplos, y más allá de la tradición menos comercial de la prestigiosa Escuela Checa de Animación, a la que pretenecen Jirí Trnka o el mago del stop motion y las marionetas, Jan Svanjmajer, el cine de animación para adultos hecho en Europa empezaba a demostrar que podía arrasar en festivales de prestigio y llegar con solvencia a las salas comerciales, como había ocurrido en los setenta con el clásico francés de ciencia ficción animada El planeta salvaje, de René Laloux, que narraba el destino de los seres humanos, convertidos en mascostas de unos seres gigantes y azules.

Manuel Cristobal, que estuvo detrás de éxitos de la animación familiar española como El bosque animado o El lince perdido (Goya a mejor animación en 2008) no tuvo dudas: 'Cuando leí Arrugas pensé: Este puede ser el Persépolis español'.

'En España se sigue confundiendo con el dibujito animado', opina Chelo Loureiro

Dramas (Arrugas), relatos de terror (Narraciones Extraordinarias, aún en producción), musicales (Chico y Rita) o historias de humor irreverente (como fue hace unos años Crisis carnívora)... Todo cabe en la animación para adultos porque, como indica Cristobal: 'Se trata de una técnica y no de un género, como se suele decir equivocadamente. Hay vida más allá de la animación infantil, aunque ese sea el sector mayoritario'.

Por eso, no es ninguna locura que Arrugas aborde la historia de un anciano, que da con sus huesos en una residencia de la tercera edad, donde descubre que lo que él llama despistes otros lo llaman alzheimer. 'Además, el cómic ha vendido más de 30.000 ejemplares. Tiene una ternura que ha cautivado a mucha gente que no eran lectores asiduos de cómics', precisa su productor .

Chelo Loureiro, toda una activista del cine de animación enfocado a públicos específicos produjo el poema visual De profundis, de Miguelanxo Prado, así como el primer largometraje dirigido a público preescolar, Tropa de Trapo de la que se prepara la segunda parte , estima que en España el problema es que 'se confunde animación con dibujitos animados'. Desde Galicia, esta fan incondicional de la historieta desde niña reconoce que al cine de animación de adultos le falta crear un espacio propio, como ha sabido hacer el cómic. 'Hay que aprovechar a ese público fiel. Los lectores de cómics son incondicionales, no sólo compran libros sino que se mueven a ferias y convenciones', apunta.

'La distribución de este tipo de cine es un maratón, no una carrera de 100 metros', dice Raúl García

Loureiro es la productora del nuevo proyecto de Raúl García, director de El Lince perdido, y admirador desde los 13 años de Edgar Allan Poe. Narraciones extraordinarias adapta cinco de los relatos clásicos del autor que renovó el gótico y el terror : El corazón delator (que Raúl García ya había realizado en 2006 a partir de un álbum del dibujante argentino Alberto Breccia); La caída de la casa Usher (que acaba de terminar con la voz de Christopher Lee como narrador); El extraño caso del señor Valdemar; La máscara de la muerte roja y El pozo y el péndulo. El director espera que la película esté lista a finales de año.

La crisis económica le ha tocado a García en mitad del proceso de producción, pero eso no le ha parado. 'Estamos produciendo corto a corto, aunque luego haya una historia que unifique todos los relatos, pero es una manera de garantizar que no dejaremos la película a la mitad porque, si las cosas empeoran, tendremos al menos unos cuantos cortos', reconoce García desde EEUU, donde rueda spots publicitarios.

Dice García que con Narraciones Extraordinarias está intentando una tercera vía en la animación, un tipo de película que no vaya al mercado general de las 300 copias, donde tendría que competir con Pixar y los grandes estudios americanos. 'Se trata de una propuesta más de arte y ensayo', dice. 'Es un mercado más pequeño, pero más fiel, en el que las reglas de distribución no son las mismas que en los grandes estrenos. No importa lo que saque el primer fin de semana. Con este tipo de películas, más vale tres meses en el cine Renoir en la sección de medianoche que dos fines de semana en un multicine y que desaparezca de inmediato. El cine de animación para adultos es un maratón más que una carrera de 100 metros lisos', asume. Chelo Loureiro lo secunda: 'En animación competimos en horario con los blockbusters o con Pixar, que es el estudio que ha conseguido hacer cine para adultos que encandila también a los niños. Hay que salir con pocas copias y buscar nuevas formas de distribución'.

Los productores y directores aseguran que 'la clave es contener mucho el gasto'

'La clave es ir con presupuestos muy ajustados', una frase que se repiten productores y realizadores de animación españoles cada día para desayunar. 'El gran problema de la animación son los costes. Es una actividad cara, y eso hay que tenerlo en cuenta cuando te diriges a un mercado de nicho como el adulto', apunta Chelo Loureiro. 'Si superas los 5 millones de euros estás perdido', precisa Raúl García, quien no pierde el optimismo: 'Si logras contener el gasto, este tipo de películas son rentables', asegura. 'La animación española se vende bien fuera, estamos acostumbrados a salir de España desde hace mucho', precisa Manuel Cristóbal.

El presupuesto de Arrugas no supera los dos millones de euros, Narraciones Extraordinarias ronda el millón y medio, y Chico y Rita superó los 10 millones de euros, un presupuesto que, según fuentes del sector, es excesivo para una producción española de animación para adultos. La media europea es superior, pero las cifras no suelen ir más allá de los 15 millones de euros (El ilusionista costó 12), muy lejos de las tres cifras que se manejan en la animación familiar al otro lado del Atlántico.

Por ese mismo exceso de costes que exige el formato, el mundo del corto de animación tiene una enorme vitalidad. 'Se toman riesgos y se prueban cosas a nivel artístico', dice Raúl García. Para Chelo Loureiro el problema es que los cortos de animación para adultos sólo se ven en festivales, y aunque ahí llegan a un público joven que es fiel y está al tanto de los nuevos títulos, luego no circulan más.

El otro camino son las series no infantiles, que han despegado en España en los últimos años, tanto por el apoyo de algunas televisiones como por la aparición de técnicas de animación baratas y sencillas como el Flash, de donde vino Cálico Eléctrónico. No hay productor que no mencione a TV3 y al Instituto Catalá de Industries Culturals (ICIC) como los defensores de la animación española. La responsable de producciónes audiovisuales de TV3, que mantiene un acuerdo con el ICIC, cree que parte del auge de hoy se explica por una línea de ayudas a la animación en pequeños formatos iniciada hace cuatro años. De ahí viene, Arròs Covat, la serie que se convirtió en un fenómeno social en Catalunya, y que adaptaba las historietas generacionales de Juanjo Saez, donde retrataba las tribulaciones sexuales y sentimentales de unos treintañeros modernos.

'En España debería dejarse de ver el cine de animación para adultos como una locura. Mientras sea cosa de francotiradores no haremos industria y estaremos siempre disparando aislados', admite Raúl García, un director que no piensa dejar de disparar bombazos animados.