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La argentina "Leonera" eleva el nivel del cine latinoamericano en San Sebastián

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La argentina "Leonera" ha subido hoy el nivel de la sección "Horizontes Latinos", del Festival de San Sebastián, donde han recibido con una fuerte ovación este drama carcelario sobre la maternidad y el amor, según lo define su director, Pablo Trapero, en una entrevista con Efe.

Protagonizada por una excelente Martina Gusman, también productora del filme, es la historia de Julia, una joven que se ve envuelta en el asesinato de su novio aunque ni siquiera recuerda con claridad lo que realmente pasó y acaba en la cárcel, donde descubre que esta embarazada.

Toda una demostración de fuerza y debilidad al mismo tiempo de Martina Gusman, que interpreta en esta película su primer papel protagonista, un trabajo para el que se preparó "de a poquito", a través de entrevistas con presas en una situación parecida a la de Julia y tratando de hacer que fuera muy natural, explicó a Efe.

Un proyecto que reúne a Trapero y Gusman (pareja en la vida real) por segunda vez tras "Nacido y criado" (2006) y en el que han volcado su experiencia de ser padres.

"Antes que una película sobre la cárcel -señala el director-, es sobre la maternidad y sobre el amor en general. Es la relación de Julia con su mamá, con Marta (otra presa) y con Ramiro (su amante y también encarcelado por el asesinato)".

Se trata sobre todo de los "vínculos afectivos" de Julia con esos personajes y los que crea con su hijo Tomás, que nace en la cárcel.

"Quería contar lo que pasa en esa minifamilia de Julia dentro de la cárcel y también lo que sucede dentro de la cárcel en sí misma. La vida de estas chicas con sus hijos. Dar a conocer esta situación".

Y para ello utilizó actores profesionales pero también a presos reales, que participaron en la película, y rodó la historia en dos centros penitenciarios reales.

Una historia complicada de rodar y que llevó más de un año de preparación para conseguir los permisos de rodaje y la autorización para que los presos pudieran participar.

A lo que se añaden los temores y prejuicios sobre la vida carcelaria, como reconoce Martina, que recuerda el miedo "antes de entrar a la cárcel" al no saber lo que te vas a encontrar y el trabajo para "entender sus códigos -de las presas- porque es otro mundo con sus códigos particulares".

Para conciliar la historia real con la historia de ficción, el director y la actriz decidieron llevar a su hijo al rodaje, aprovechando que en la película aparecen una veintena de niños, lo que hizo del set "una especie de jardín de infancia", recordó Trapero entre risas.

Eso produjo una situación también curiosa ya que lo que para los adultos eran elementos de represión y miedo, como los barrotes de las celdas, para los niños eran elementos de juego. Así el esquema tradicional y rígido de la cárcel se modificaba y eso es algo que ha querido mostrar en la película, con los hijos de las presas que viven con ellas.

"Leonera" se exhibió con un rotundo éxito en el pasado Festival de Cannes y con una reacción "afectiva" que se ha repetido en todos los lugares y que ha sido lo que más ha sorprendido al director y a la actriz.

"Hablan a Martina por la calle como si fuera una presa, como si fiera Julia, y como si hubiera estado de verdad embarazada durante el rodaje", relata un divertido Trapero. "Me mira con lástima", agrega Gusman.