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Arias ofrece amnistía a los golpistas si reponen a Zelaya

El presidente derrocado deberá abandonar la reforma constitucional y convocar elecciones

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El presidente de Costa Rica y mediador en la crisis de Honduras, Óscar Arias, reveló ayer que su propuesta para restituir el orden constitucional en el país centroamericano consiste en la conformación de un Gobierno de reconciliación presidido por Manuel Zelaya y la aplicación de amnistías políticas para los golpistas.

Por supuesto, el líder derrocado deberá abandonar la idea de reformar la Constitución. Las elecciones previstas para el 29 de noviembre no se adelantarán, como dijo Micheletti. Esa es la oferta que el sábado deberán aceptar los golpistas. Algunas fuentes no oficiales señalaron que el presidente de facto, Roberto Micheletti, podría estar negociando su exilio en Panamá 'o quizá en España'.

Arias también adelantó que si los golpistas 'dicen que están dispuestos a renunciar para entregar el poder a alguien más (que no sea Zelaya), les digo que ésa no es una solución'. El argumento esgrimido es que existe 'hay un mandato de 34 gobiernos (de América y el Caribe) para la restitución del presidente José Manuel Zelaya', dijo Arias.

Mientras tanto, el Gobierno de facto restableció ayer el toque de queda entre las 12 de la noche y las 5 de la mañana en todo el país para impedir las protestas de simpatizantes de Zelaya. En Choloma, una ciudad norteña donde se agrupa la mayor cantidad de fábricas textiles, se concentraron unas 10.000 personas que en la tarde de ayer aun mantenían interrumpido el tránsito de vehículos hacia Puerto Cortés.

Erasto Reyes, dirigente del Bloque Popular, informó a Público que 'el bloqueo de esta carretera será indefinido y el motivo es para presionar a la empresa privada por su apoyo económico a los golpistas '.

En Tegucigalpa varios miles de manifestantes mantenían el control de la vía hacia San Pedro Sula. A la resistencia se unieron ayer militantes del Partido Liberal, al cual pertenece Micheletti y Zelaya, opositores al golpe.

Los manifestantes desafiaron el nuevo toque de queda decretado sorpresivamente por el gobierno golpista para sabotear las actividades de la resistencia.

Salvador Zúñiga, dirigente del Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (Copinh), informó a Público que entre el viernes y sábado habrá en las carreteras una 'movilización masiva en la frontera con El Salvador'.

El Frente de Resistencia Nacional esperaba en la tarde de ayer una comunicado de la Federación Internacional de Transporte Marítimo, organización que, de acuerdo con Reyes, ha decidido apoyar las movilizaciones a favor de Zelaya.

Los trabajadores de esa organización 'están dispuestos no descargar los buques que llegue a puertos extranjeros procedentes de Honduras', según Reyes. 'En Holanda y Boston, se han comenzado a tomar medidas en esta dirección'.

El Gobierno de facto, que en la primera semana se jactaba de contar con la capacidad y los recursos para sostener la economía durante seis meses, ha comenzado a imponer cargas tributarias en detrimento de las ganancias de las empresas que financiaron el golpe.

El Congreso Nacional aprobó un 'impuesto solidario' de un 5% a las empresas que anualmente registren ganancias superiores al millón de lempiras unos 36.000 euros. Además, advirtió que en los próximos días podría anunciar nuevos gravámenes sobre artículos de lujo, entre ellos, los coches.

Presionados por el recorte de la ayuda financiera procedente de organismos internacionales, el Gobierno de facto ha decidido buscar préstamos en la banca privada internacional, anunció el diputado golpista Toribio Aguilera.

Para uno de los dirigentes más carismáticos de la resistencia, Héctor Sandoval, la situación comienza a ser asfixiante para el gobierno de facto. 'Tiene las horas contadas y no podrá gobernar un país convulsionado que empieza a estar aislado', dijo.