Público
Público

Armstrong señala a Indurain y dice que se siente el "chivo expiatorio"

El ciclista estadounidense acusa a todas las generaciones y grandes ciclistas de no estar "limpios" ni "exentos"

Publicidad
Media: 2.50
Votos: 4

El ciclista Lance Armstrong ha afirmado este miércoles que se siente como el 'chivo expiatorio' del ciclismo, después de admitir haberse dopado y de que le retiraran los siete Tours de Francia.

'Mi generación no era diferente de cualquier otra', ha afirmado el texano en una entrevista con Cyclingnews. Armstrong señala que 'la 'ayuda' ha evolucionado con los años, pero el hecho es que nuestro deporte es jodidamente difícil. Durante un siglo, los ciclistas han buscado ventajas en el Tour'.

Asimismo, el ciclista estadounidense acusa a todas las generaciones y a grandes ciclistas de no estar 'limpios'. 'De saltar a trenes hace cien años a la EPO ahora. Ninguna generación está exenta o 'limpia'. Ni la de Merckx, ni la de Hinault, ni la de LeMond, ni la de Coppi, ni la de Gimondi, ni la de Indurain ni la de Anquetil, ni la de Bartali ni la mía', concluye.

El estadounidense propone una 'comisión de la verdad y de la reconcilición' como 'único camino' para salvar el deporte y pide que sea creada por la Agencia Mundial Antidopaje (WADA-AMA) porque el ciclismo 'es un deporte global, no americano'. 'Aunque yo estoy bajo los focos, no se trata de un hombre, un equipo o un director. Se trata del ciclismo y, para ser sinceros, de todos los deportes de resistencia. El linchamiento público de una persona no solucionará el problema'.

Preguntado si está a favor de que esa comisión facilitara una amnistía completa, Armstrong dice que 'de otra manera nadie hablaría' y opina que deberían ser citados para testificar ciclistas de todas las épocas.

'Cualquier ciclista que esté vivo y haya hecho podio en una gran vuelta o en un campeonato del mundo debería ser citado. Suena ambicioso, pero las autoridades han demostrado que, en lo que respecta al ciclismo, nada está prescrito', dice.

'Todos estuvimos en el lío, entonces arreglémoslo entre todos y que los castigos sean equitativos'

El excorredor subraya que la UCI no debería participar en ese proceso y asegura que su presidente, Pat McQuaid, no quiso oír hablar de ello cuando se lo planteó 'hace muchos meses'. 'Pat sólo quiere 'salvar su culo'. Es patético', señala.

Armstrong dice que durante su confesión no trató de proteger a nadie, ni siquiera al doctor Michele Ferrari: 'Se trataba de hablar de mí y de mis errores, no de nadie más. Sé que eso va contra lo que estamos acostumbrados en los últimos años en el ciclismo, pero solo me interesa responsabilizarme de mis errores'.

También considera 'irrelevante' que la WADA accediera a rebajar su sanción si colabora, porque 'lo que importa es que todo el mundo sea tratado con justicia y por igual. Todos estuvimos en el lío, entonces arreglémoslo entre todos y que los castigos sean equitativos'.

El ciclista, que fue desposeído de sus siete Tours de Francia, admitió hace unos días en el programa de Oprah Winfrey haberse dopado desde mediados de los 90 hasta 2005. 'Todo lo que se dijo de mí en el informe que presentó la USADA (Agencia Antidopaje de Estados Unidos) es correcto, menos que me dopé los años del 2009 y 2010 y eso fue lo que me enfureció', destacó Armstrong durante la entrevista.

Antes de esa aseveración, Armstrong admitió haberse dopado durante toda su carrera como profesional y haber tomado todo tipo de sustancias prohibidas y haberse hecho transfusiones de sangre para tener mejor rendimiento en los siete Tours de Francia que ganó.

Al hablar de las sustancias con las que se dopaba, Armstrong dio una explicación clara y concreta de cómo lo hacía. 'Mi cóctel consistía en EPO, transfusiones y testosterona', dijo Armstrong sobre las sustancias que usó durante los Tour de Francia. 'Yo lo veía muy sencillo, yo veía esos métodos para mejorar mi rendimiento e ir más rápido'. 'El sistema de pruebas no era tan complicado y había pocos exámenes fuera de competencia. En carrera estábamos limpios'. Armstrong recordó que 'nunca' dio positivo, aunque pasó 'cientos de controles'. 'Y los pasé porque no había nada en mi sistema', destacó. 

El exciclista afirmó que 'lo peor de todo' era que pensaba que 'no estaba haciendo trampas'. 'Fui al diccionario a ver el significado de trampa y vi que era 'obtener ventaja de una forma no legal sobre alguien'. No sentía que lo hiciera. No entendía la magnitud de lo que sucedió', afirmó.

Armstrong, tranquilo, afirmó que empezó a doparse 'a mediados de los 90' y apuntó que su actitud de negarlo todo fue porque creía que 'era demasiado tarde para la mayoría de la gente'. 'Lo veo como una gran mentira que repetí muchas veces. La historia fue perfecta durante mucho tiempo, pero detrás de esa imagen e historia había tirón y me perdí en eso. La historia es mala y tóxica y la mayoría es verdad', dijo.

Armstrong, que se calificó como 'filántropo y capullo' en su etapa de éxito y fama, también habló de la influencia del cáncer en el inicio del dopaje. 'La actitud de ganarlo todo la tomé primero ante el cáncer y la transporté al ciclismo. Y eso es malo, quise perpetuar la historia. Ganar era importante y aún me gusta, pero ahora veo el triunfo de otra manera. Doparse era parte del trabajo, así es como yo lo veía'.

El exciclista aseguró que nunca tuvo 'miedo' a que le descubrieran. 'No venían a tu casa, te hacían las pruebas en carrera, en teoría se podía, pero no se hacía, y durante las carreras estás limpio. Han cambiado dos cosas: las pruebas fuera de competición y el pasaporte biológico. Realmente, funcionó', dijo.

Armstrong reiteró que no le importaba nada el precio que tendría que pagar. 'El deseo de ganar a toda costa, el nivel al que llegó es un problema. La arrogancia y ser desafiante me perdieron', reconoció. 'Hay personas en esta historia que eran buenas personas, no son monstruos, no son malvados y no son malos. Ferrari es un hombre inteligente, aún lo pienso', valoró Armstrong al referirse al doctor italiano Michele Ferrari, su gran colaborador.