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El asesinato de Frei marca la recta final de la campaña

Los días previos a las elecciones chilenas se ha visto cruzados por un viejo tema pendiente: la violación de derechos humanos

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La campaña electoral de Chile se ha visto cruzada por un viejo tema aún pendiente en ese país suramericano que sufrió la dictadura del general Augusto Pinochet: la violación de derechos humanos.

Una increíble historia de traición quedó al descubierto a mediados de esta semana, cuando el juez especial Alejandro Madrid, sacó a colación el término homicidio en la investigación por la muerte del ex presidente demócratacristiano, Eduardo Frei Montalva, un 22 de enero de 1982. Un crimen que hasta ahora había sido uno de los secretos mejor guardados de la dictadura del general Pinochet.

El juez ordenó la detención de seis personas tres como autores y tres encubridorespor el asesinato del ex mandatario, que murió de repente, supuestamente por una infección aguda, mientras se recuperaba de una simple operación de hernia gastroesofágica en una clínica privada.

Gracias a testimonios de personas involucradas y un sin número de pericias científicas, la Justicia ha logrado determinar que el ex presidente Frei fue envenenado con dos sustancias químicas, talio y gas mostaza, con las que se sabía trabajaban algunos agentes de Pinochet, como el químico Eugenio Berríos, que en 1995 apareció muerto en Uruguay.

En la derecha se pone en duda la imparcialidad del juez de este caso

Como en las novelas negras de antaño, uno de los autores del crimen de Frei, según el juez, fue su chófer y hombre de confianza, Luis Becerra. Otro de los sospechosos es el doctor Patricio Silvia, a quien Frei tuvo como viceministro de Sanidad durante los seis años de su mandato.

Becerra y Silva podrían haber accedido a prestar oscuros servicios al Gobierno del general Pinochet.

Las investigaciones del juez Madrid determinaron que el chófer de Frei recibía una paga del Ejército para informar sobre sus movimientos. El doctor Silva, por su parte, al saber de la dolencia que aquejaba a Frei, que ya antes se había sometido a otra intervención por el mismo problema, se ofreció a operarlo.

En su declaración ante el juez, el médico ha dicho que entonces llamó directamente al general Pinochet para contarle que operaría al ex mandatario, sin lograr explicar, hasta ahora, por qué y para qué lo informó de aquello.

El ex presidente Frei fue muy crítico con el Gobierno de Salvador Allende, quien lo sucedió en su mandato, que duró entre 1964 y 1970. Al producirse el golpe de Estado que encabezó Pinochet el 11 de septiembre de 1973, Frei estuvo a favor de la intervención armada, pero al poco tiempo se retractó y empezó a manifestar públicamente su rechazo a las muertes y continuas desapariciones de personas que estaban ocurriendo en el país.

Frei aprovechó sus contactos y la tribuna internacional que había conseguido siendo presidente de Chile, para denunciar los abusos. A nivel interno, se estaba situando como un líder de la oposición que hacía posible la articulación de acuerdos entre las diferentes fuerzas de la izquierda, según establece en el propio fallo del juez Madrid en el capítulo en el que describe el contexto del crimen.

De este modo, el demócratacristiano Frei pasó a convertirse en un enemigo enconado de Pinochet. Otro punto interesante que ha revelado la investigación es el cambio de estrategia que se cree que aplicó el régimen militar, que durante la década de los setenta no tuvo pudor en perpetrar atentados bomba contra líderes de la oposición.

Como el estallido en pleno centro de Washington que terminó con la vida de quien fuera el ministro de Exteriores de Allende, Orlando Letelier, y su secretaria, Ronny Moffit. O bien el que dejó tetrapléjico a uno de los fundadores de la Democracia Cristiana chilena, Bernardo Leighton, en Roma.

El juez Madrid continúa investigando porque quiere llegar a establecer la autoría intelectual en el homicidio de Frei, que, en todo caso, apunta directamente al Ejército de Chile, entonces dirigido por Pinochet.

El fallo ha dado aire fresco a otras investigaciones que se siguen por la muerte de otros grandes líderes y cuyas causas no han sido esclarecidas. Por ejemplo, el mismo juez Madrid investiga la muerte del ex ministro de Defensa de Allende, José Tohá, quien supuestamente se suicidó en prisión. Se supone que se colgó de una barra de 1,80 de altura, pero Tohá medía cerca de 1,90.

Con la sentencia del juez, la polémica quedó servida, porque en la derecha se duda de la imparcialidad política del magistrado, toda vez que su contundente fallo ocurre a las puertas de las elecciones. Un escándalo que podría beneficiar al candidato oficialista y ex presidente de Chile, Eduardo Frei, hijo del malogrado mandatario, que va segundo en las encuestas. De hecho, tras conocerse la noticia, los líderes de la alianza gobernante hicieron una romería hasta la tumba del ex mandatario en el cementerio general de Santiago.

El juez Madrid hizo sus descargos: 'La Justicia actúa con independencia de los tiempos políticos', aseveró. A decir de diversos analistas políticos, este hecho revive antiguas heridas justo en la fase final de la campaña, y polariza las posturas al poner el foco en las violaciones de derechos humanos. También el hecho de que el candidato Sebastián Piñera esté rodeado de ex colaboradores del Gobierno militar.