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El autobús del "Tea Party", rumbo a California y con el viento a favor

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El autobús de Sarah Palin llega hoy a California en el tercer día de una gira electoral que, para delicia de los humoristas, la llevará en pleno Halloween hasta Delaware donde apoyará a una política que coqueteó con la brujería.

Más allá de ese dato anecdótico la gira de 15 días de la ex gobernadora de Alaska por 30 ciudades de EEUU ha sido cuidadosamente diseñada para tener el máximo impacto de cara a los comicios legislativos del 2 de noviembre.

EEUU renovará ese día un tercio del Senado, la Cámara de Representantes, varios puestos de gobernadores y órganos locales y estatales en una jornada en la que el ultraconservador "Tea Party" encabezado por Palin promete dar mucho que hablar.

El movimiento popular ha colocado en el mapa político a figuras como Christine O'Donnell, la confesa aprendiz de bruja en su juventud, que se impuso por sorpresa en septiembre en las primarias republicanas para un escaño en el Senado por Delaware.

Otras figuras como Sharron Angle, la republicana que pretende desbancar a Harry Reid, líder de la mayoría demócrata en la Cámara Alta y senador por Nevada desde hace más de 20 años, también deben su estatus de estrellas ascendentes al "Tea Party".

Fue precisamente en Nevada donde Palin inició el lunes su gira en una muestra de la importancia de la pelea entre Angle y Reid en ese estado, una de las más reñidas del país, y en la que los analistas ven un símbolo de la cambiante fortuna demócrata.

Las encuestas adelantan que los republicanos se hagan en noviembre con el control de la Cámara de Representantes y que arrebaten entre siete y nueve escaños a sus rivales en el Senado.

Ese presumible avance obedecería, según los analistas, a la capacidad del "Tea Party" para convertir el descontento popular con una economía en crisis en una fuerza de movilización de las bases más conservadoras.

Esa energía promete beneficiar a la oposición, aunque los republicanos se han resistido a abrazar de lleno al "Tea Party" ante el temor a que las posturas extremistas de buena parte de sus representantes se vuelva en su contra y divida al electorado.

Palin criticó el lunes esa renuencia al pedir a sus correligionarios que "maduren" y apoyen al "Tea Party".

Críticas a un lado, la ex gobernadora y sus aliados parecen dispuestos a llevar su mensaje de austeridad fiscal, bajos impuestos y escasa intervención del Estado hasta el último rincón del país y más aún si en ese rincón pueden arañar algún que otro escaño al Congreso.

Su autobús, que terminará el periplo el día antes de las elecciones en Nuevo Hampshire, visitará esta semana y la próxima la mayoría de estados donde se libran las batallas más duras por el Senado como California, Connecticut, Kentucky, Illinois, Misuri, Nevada, Nuevo Hampshire, Pensilvania, y Virginia Occidental.

California es, de hecho, la segunda parada en la gira de Palin que tras pasar dos días en Nevada visitará hoy la localidad de Barstow y la ciudad de Los Angeles.

El mayor estado del país asiste a una dura pelea entre la senadora demócrata Barbara Boxer y la republicana Carly Fiorina y a un pulso igualmente duro entre los aspirantes a reemplazar a Arnold Schwarzenegger como gobernador, la republicana Meg Whitman, y el demócrata Jerry Brown.

Palin arrimará hoy el hombro para que la balanza se incline del lado conservador en una muestra de un infatigable espíritu de lucha que, contra todo pronóstico, la ha llevado a ganarse un hueco en la lista de 100 mujeres más influyentes de la revista Forbes.

La publicación destaca que Palin, de 46 años, ha sabido explotar "brillantemente" tanto los medios tradicionales como las redes sociales para avivar las llamas del descontento y obligar al "statu quo" de su partido a aceptar, aunque a regañadientes, al "Tea Party".

Obviamente, dice Forbes, Palin "ha trascendido su mediocre desempeño como compañera de John McCain a la presidencia (en el 2008) y su dimisión como gobernadora" de Alaska.