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Aznar acusa al Gobierno de tratar de sentar en el banquillo a la Transición

El conservador llama a la ciudadanía a respaldar un gran proyecto nacional encabezado por Mariano Rajoy

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El ex jefe del Ejecutivo y presidente de la Fundación FAES, José María Aznar, arremete de nuevo contras las políticas sociales y económicas del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero.

En esta ocasión, ha nutrido su argumentación con varias críticas, en primer lugar, hacia la labor del Ejecutivo socialista de tratar de reparar la memoria de las víctimas del franquismo con la aprobación de la Ley 52/2007 de Memoria Histórica.  

'Cuando no sabes si eres una nación es difícil entender el interés nacional de España'

'Se ha buscado conscientemente, romper la trayectoria histórica del país impulsada por objetivos mayoritariamente compartidos desde la Transición', ha señalado el ex dirigente conservador, para afirmar que el Gobierno 'ha llevado a los españoles por los peores caminos en todas las encrucijadas'.

En la conferencia organizada hoy por el diario La Razón, Aznar ha vertido estas críticas contra un Gobierno que, a su juicio, ha pretendido 'sentar en el banquillo a la Transición con la excusa de que había que juzgar al franquismo', mezclando, de esta forma, la ley de Memoria Histórica aprobada por el ejecutivo socialista y las investigaciones de los crímenes del franquismo por parte de la justicia argentina.  

'Su plasmación han sido el Pacto del Tinell, la ley de Memoria Histórica, la ruptura sin acuerdo del modelo autonómico y la pretensión de sentar en el banquillo a la Transición con la excusa de que había que juzgar al franquismo', ha remarcado. 

En esa línea de desacuerdo con las políticas sobre memoria histórica del Ejecutivo de Zapatero, Aznar ha insistido en 'la negación del valor político y cívico de la Transición y de la Constitución de 1978' por parte del Gobierno. 

A continuación, se ha remontado a la última etapa de los gobiernos de Felipe González para recordar que entonces existía un paro masivo, una parálisis económica y una falta de oportunidades y movilidad social, y ha dicho que con el PP en el poder se recuperó el crecimiento y el empleo y 'encontraron un buen lugar para una buena España en una buena Europa'.

Ha insistido en que España fue capaz de superar el legado de un Gobierno socialista y, ahora, 'ha llegado el momento de sacudirnos el peso que nos impide recuperar la confianza en un proyecto común de prosperidad'.

'Ese peso, hoy, se llama socialismo', ha puntualizado antes de hacer hincapié en que la mayoría de los europeos ya se han sacudido ese peso.

Aznar insiste en la necesidad de 'un cierto sentido de fraternidad entre los españoles' 

Aznar ha considerado necesario convocar a los españoles a un gran proyecto nacional de recuperación, regeneración y reformas liderado por un Ejecutivo presidido por Mariano Rajoy y que, según él, no va a tener proyectos que continuar ni activos que administrar y que va a recibir 'la peor herencia institucional, política, económica y social que haya recibido un gobierno democrático en España'.

El conservador ex jefe del ejecutivo ha lamentado que España tenga en la actualidad 'un Gobierno transformista que se resiste a abandonar el escenario' y ha llamado a los españoles a 'sacudirse el peso' de ese Ejecutivo y respaldar un gran proyecto nacional encabezado por Mariano Rajoy. 

Ha señalado la necesidad de un Gobierno 'reformista' que restablezca la confianza en las instituciones y 'un cierto sentido de fraternidad entre los españoles'.

'Lo que ahora tenemos no es un Gobierno reformista, sino un Gobierno transformista que se resiste a abandonar el escenario y que se niega a reconocer que ha llegado la hora de la alternativa', ha recalcado.

Tras explicar que la alternancia significa cambiar el Gobierno 'pero no impugnar el sistema', ha acusado al Ejecutivo socialista de intentar ganar tiempo para consolidar su estrategia de ruptura y división entre los españoles.

Para él, el Gobierno no pide a los españoles que se sacrifiquen, sino que sufran las consecuencias de su política.

En el terreno económico ha lamentado el abandono de la estabilidad, 'la intervención arbitraria en la vida empresarial', el crecimiento desmedido del gasto público y las cifras de desempleo.

También ha achacado al Gobierno actual representar a 'una España menguante en el mundo'.

'Cuando no sabes si eres una nación y, además, actúas como si no lo fueras, es difícil defender el interés nacional de España', ha añadido antes de asegurar que el país sufre 'una nueva forma de aislacionismo' y se está padeciendo 'una política exterior que oscila entre lo risible y lo peligroso'.