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¡Ballena a estribor!

El espectáculo está en el estrecho de Gibraltar. Un paraíso para el avistamiento de cetáceos

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A unas pocas millas de la costa gaditana, en el estrecho de Gibraltar, tiene lugar en el momento de las migraciones un singular espectáculo que nadie debería perderse. Cientos de cetáceos cruzan las aguas entre el océano Atlántico y el mar Mediterráneo entre los meses de abril a octubre en busca del alimento que necesitan para todo un año, como el rorcual. Otras especies habitan todo el año en la zona.

Es en el estrecho donde, debido a la masa de agua más salada y más densa, sale del Mediterráneo en forma de corriente submarina, y se mezcla con una masa de agua más superficial y menos salada proveniente del Atlántico.

Las grandes ballenas salen a la superficie sólo en la temporada de mayo y julio

En estas fuertes corrientes de entrada y salida de agua entre el Mediterráneo y el Atlántico, se producen afloramientos de materia orgánica del fondo marino, como algas y fitoplancton, el alimento de las siete especies de cetáceos de la zona.

Durante todo el año es fácil avistar delfines comunes, listados, mulares y calderones comunes, mientras las orcas y los cachalotes limitan su presencia a sus periodos de alimentación, en verano las primeras y entre marzo y julio los segundos. Las grandes ballenas, los rorcuales comunes, se limitan a salir a la superficie en la temporada de mayo a julio, cuando cruzan el estrecho en su ruta migratoria. Todos ellos en un enclave único, a pesar del intenso tráfico marítimo que transita por estas aguas. De hecho, el estrecho de Gibraltar representa unos de los cuatro lugares en el mundo donde se pueden observar mayor número de especies de cetáceos.

Tarifa es el punto de partida. Una vez a bordo, la experiencia consiste en intentar descubrir por el color del dorso y el vientre, las aletas, la forma de nadar, el modo de desplazarse, la actividad, las medidas o la localización de la especie que está ante nuestros ojos. La temible orca, el mayor animal de la familia de los delfines, es distinguible por su color negro con marcas blancas o grises, sus saltos, su facilidad para hacer spyhopping (sacar la cabeza fuera del agua), su empeño en perseguir a los atunes rojos y su velocidad. Los cachalotes y los rorcuales, los ejemplares más grandes del planeta, son realmente majestuosos. Su potente soplo es más que una señal de distinción y poderío, es parte del imaginario de los mares.