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Bankia logra in extremis cerrar en tablas su estreno en Bolsa

Rato ha invertido 250.000 euros en acciones del banco y el consejero delegado, 70.000 euros

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Era el gran momento. El éxito o fracaso de la colocación de Bankia determinaba, supuestamente, si los bancos de cajas podían sobrevivir por sí mismos o tenían que depender del apoyo público. Con la participación de prácticamente todas las entidades financieras españolas, Bankia ha conseguido salir a Bolsa e incluso ayer logró acabar en tablas. Cerró al mismo precio al de colocación de las acciones, 3,75 euros cada una, aunque después de una sesión íntegra en negativo, en la que llegó a perder un 5,3% a primera hora, pese a que el resto de entidades financieras registraban amplias ganancias.

La espantada de primeras horas tenía una explicación para los directivos de la entidad: muchos pequeños inversores que solicitaron títulos hace días, ayer huyeron a primera hora atemorizados por el entorno tan preocupante que han mostrado los mercados en los últimos días. En las siguientes horas, las caídas se mantuvieron entre el 2% y el 3%, aunque, en los últimos compases del día, la labor de los bancos coordinadores permitió elevar el precio hasta el precio de salida. Sólo lo tocó en ese momento, al borde del cierre. Es una práctica habitual que se conoce como estabilización del valor. Tan habitual que un directivo de la entidad reconocía ayer que la cotización de los tres primeros días no es significativa.

Rato, tras hacer el típico toque de campana de bienvenida al parqué, mostró su total confianza en la evolución futura del valor. Aseguró que es una 'inversión sólida y con recorrido al alza', que se sustenta en sus previsiones de bajar los costes y aumentar el volumen de negocio y, por tanto, los ingresos. 'Estoy convencido de que los inversores van a estar muy satisfechos', aseguró, aunque a continuación reconoció que en este momento hay una gran aversión a la renta variable en general por la incertidumbre que existe en Europa en torno al posible rescate de Grecia. 'Los mercados tienen hoy una gran desconfianza en la capacidad de las autoridades para encontrar una solución al problema de deuda soberana de Grecia', aseguró, y pidió que tomen cuanto antes 'decisiones creíbles'.

Por culpa de esta indecisión, Bankia ha tenido que salir a Bolsa -definió Rato- en medio de una 'tormenta perfecta', 'en medio de las condiciones financieras más duras de la última década'.

Y, precisamente por eso, aunque también por su condición de sistémica, 'sabíamos que una operación de esta importancia y tamaño iba a ser escrutada con detenimiento y cierta incertidumbre', reconoció Rato, para quien se ha conseguido demostrar que las cajas son capaces de adaptarse a un entorno mucho más exigente y complejo.

Rato demostró su confianza en el banco al reconocer que ha comprado 250.000 euros en acciones, el máximo permitido a los particulares. El consejero delegado, Francisco Verdú, ha adquirido 70.000 euros. Posibilidades tienen dado que ellos dos y José Luis Olivas cobran diez millones al año.

El parqué se vistió ayer de gala para recibir a un nuevo banco, el cuarto mayor de los que cotizan en la Bolsa española (tras Santander, BBVA y CaixaBank) y que previsiblemente entrará en el Ibex 35 en breve, en lugar de Renovables. Para presenciar la puesta de largo, acudieron al parqué el presidente de Mapfre, José Manuel Martínez; el de IAG, Antonio Vázquez; el de Mutua Madrileña, Ignacio Garralda; el de OHL, Juan Miguel Villar Mir; el de Ferrovial, Rafael del Pino; el de Globalvía, Juan Béjar; el de Fundación Orange, Luis Alberto Salazar-Simpson, y el director general del Santander, Juan Rodríguez Inciarte.

Hoy le toca el turno del estreno a Banca Cívica.