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La batalla de Sudán

Egipto y Argelia dirimen en un ambiente de alta tensión el último billete africano para el Mundial. La Policía toma Jartum ante la amenaza de disturbios entre las dos hinchadas

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El fútbol, como la vida, también brinda una segunda oportunidad. La que tienen hoy las 12 selecciones que aspiran a las seis plazas del Mundial 2010 aún sin dueño. Egipto y Argelia (18.30 horas, Eurosport) protagonizan la cita más caliente. La gloria y el fracaso se dirimen en 90 minutos si no hay prórroga, incluso penaltis entre dos enemigos irreconciliables. En juego está el último billete africano con destino a Suráfrica. Sudán acoge un partido de desempate ambas igualaron a todo en su grupo de clasificación entre dos selecciones que llevan más de dos décadas alejadas de una cita mundialista.

Un choque que ha desatado la locura en ambos países. Se estima que cerca de 20.000 aficionados egipcios y argelinos tomarán Jartum, capital de Sudán, lo que ha llevado a las autoridades sudanesas a movilizar a más de 15.000 policías. 'Los aficionados que no dispongan de entrada tendrán prohibido acercarse a más de tres kilómetros del perímetro del estadio', advirtió Kamal Shadad, presidente de la Federación sudanesa de fútbol. Las medidas de seguridad no evitaron que ayer se produjeran los primeros altercados entre las dos aficiones, con un saldo de varios heridos.

Los hoteles de Jartum están completos y las autoridades sudanesas han improvisados barracones para alojar a quienes no consigan habitaciones. Además, el aeropuerto internacional de la capital de Sudán espera la llegada de 56 vuelos (48 de Argelia y 18 de Egipto) fletados expresamente para el partido. A esto se suman los más de dos millones de egipcios que, según las previsiones, intentarán cruzar por tierra al país vecino (Sudán) para llevar en volandas a su selección. El éxodo, anunciado por los medios de comunicación egipcios, se antoja exagerado y puede obedecer a una estrategia psicológica, pero, para evitar incidentes, Sudán abrirá sus fronteras con Egipto. Lo cierto es que cada una de las dos selecciones dispone de 9.000 entradas. Las 17.000 que completan el aforo del estadio El Marij (35.000) están teóricamente destinadas a los aficionados locales.

El Consejo de Ulemas (estudiantes legales del islam) de Sudán ha hecho un llamamiento a la calma

Las horas previas han sido tensas. En Argel, una turba quemó las oficinas de Egypt Air y saqueó la sede del operador egipcio de telefonía móvil el lunes por la noche, así que, ayer, las autoridades de Egipto llamaron a consultas al embajador argelino.

En El Cairo el prólogo ha transcurrido con normalidad debido, en gran medida, a la existencia de la ley marcial que prohíbe las concentraciones públicas de más de cinco personas. Por si acaso, la Policía egipcia ha rodeado la embajada de Argelia.

Los futbolistas están concentrados en Jartum desde el domingo. Los faraones fueron recibidos por miles de aficionados al grito de 'Sudán-Egipto, la misma sangre', lo que ha provocado una protesta de la Federación Argelina de Fútbol por la designación de Sudán como sede del partido en detrimento de Túnez, la preferida por los norteafricanos. Los enfrentamientos dialécticos son inevitables, de ahí la acalorada discusión mantenida entre Hassan Shehata, seleccionador egipcio, y un periodista argelino.

El Consejo de Ulemas (estudiantes legales del islam) de Sudán ha hecho un llamamiento a la calma: 'La victoria de cualquiera de los dos supondrá un orgullo para la nación árabe ya que nos representará en el Mundial'.