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La Bolsa española bajó el 1, 47 por ciento

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La bolsa española bajó esta semana el 1,47 por ciento, afectada por la recogida de beneficios que siguió a la subida alentada en el período anterior por el anuncio de un plan de rescate del sistema financiero estadounidense.

La realización de plusvalías -el viernes 19 la bolsa subió casi el 9 por ciento por el anuncio de este plan- estuvo motivada en parte por la escasa concreción de la "panacea" presentada por la administración Bush y por la ausencia de una adhesión total a ella.

Las bolsas padecieron por las discrepancias existentes en y entre los partidos Demócrata y Republicano estadounidenses sobre la conveniencia de entregar 700.000 millones de dólares del erario público de ese país para frenar la crisis crediticia mediante la compra de activos especulativos basados en las hipotecas de alto riesgo.

También dudaron los mercados por la urgente aprobación de las medidas que demandaban las autoridades estadounidenses, a seis semanas de las elecciones presidenciales estadounidenses y más de un año después de que la crisis estallara. Sin acuerdo, llegaría el apocalipsis, con él, la salvación.

Decían que el plan evitaría el colapso del sistema financiero y males mayores para la economía real, aunque otros, como el presidente francés, Nicolás Sarkozy, sabedor de que los acontecimientos vividos habían construido un nuevo escenario, pedía la refundación del capitalismo, o de lo que de él quede.

Con mesías o sin él, los inversores asistieron esta semana a nuevo funerales, como el de Washington Mutual, en quiebra, y prepararon el mortuorio para recibir más cadáveres, pues algunas entidades empezaban a agonizar -Fortis tenía necesidades de liquidez por importe de 10.000 millones y caía el viernes más del 20 por ciento-.

Entre tanto, los especuladores seguían haciendo y deshaciendo en el mercado petrolífero y agriaban las alegrías recientes, pues el crudo Brent, en espera de una pronta solución a la crisis financiera, se negociaba a más de 100 dólares por barril y el euro llegaba hasta 1,48 dólares.

Hasta noticias de calado en otras situaciones, como la revisión del dato del PIB estadounidense del segundo trimestre, que descendía del 3,3 al 2,8 por ciento, o el descenso de la confianza empresarial germana, apenas tenían incidencia.

El mercado sólo esperaba la redención, el plan, como sucedió el jueves, cuando subió casi el 3 por ciento al anunciarse que el Congreso estadounidense había alcanzado un acuerdo, que luego no existió, sobre el dichoso plan, o el castigo, que fue el plin de la semana.

En cuanto a la evolución de los principales valores de la bolsa española, que acabó con menores pérdidas que las europeas -Londres cayó el 4,20 por ciento; París (3,73); Milán (2,59) y Fráncfort (2,04)-, bajaron veintiséis, repitieron dos, Banco Popular y Acerinox, y subieron seis.

Las mayores pérdidas del Ibex correspondieron a Ferrovial, que perdió el 10,25 por ciento y corrigió posiciones después del repunte de la pasada semana, seguida de Telecinco, que cedió el 10,16 por ciento después de que Vocento repartiera el 6 por ciento de su capital en concepto de dividendo, y Grifols, que cedió el 10,13 por ciento.

En el lado contrario, destacó Repsol, que ganó el 8,36 por ciento, beneficiada por el repunte del precio del petróleo y por la posibilidad de que fuera objeto de una opa por parte de Total y Shell. A continuación se situaron Bankinter, que ganó el 5,96 por ciento, e Iberdrola, que subió el 2,61 por ciento.

Del resto de los grandes valores, BBVA ganó el 2,43 por ciento, mientras que Banco Santander, que aprobó la ampliación de capital del 2,3 por ciento para comprar Alliance, cayó el 2,85 por ciento, y Telefónica, que anunció el próximo pago de un dividendo, el 4,35 por ciento.