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Brasil, India y China se hacen imprescindibles

Para 2030, el 60% del PIB mundial estará en los emergentes

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'El centro de gravitación de la economía mundial está cambiando'. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), la institución que representa los intereses del mundo desarrollado, resume así en un informe elaborado ex profeso para la reunión de hoy, el papel que día a día están asumiendo los países emergentes.

Que el G-20 ha desplazado al G-8 como foro económico mundial, es más que evidente en el último año. Pero el organismo va más allá y otorga a China e India roles de 'salvadores' en la crisis, gracias a sus fuertes crecimientos contracorriente durante la recesión occidental.

Reino Unido y Estados Unidos riñen al G-8 por no dar ayudas

De 'rotación de la riqueza' califica la OCDE el fenómeno al que asiste la economía mundial y que, de continuar, llevaría a los países en vías de desarrollo a capitalizar un 60% del PIB mundial para 2030. Además, los ejes comerciales se desplazarán de sus cauces habituales en múltiples direcciones. Así, en 2009, China se convirtió en el principal socio de Brasil, India y Suráfrica. De la misma forma, la multinacional india Tata es el segundo inversor de importancia en los países del África subsahariana.

En estos cambios, subyace incluso una posible 'amenaza', la acumulación de divisas internacionales por países que no están incluidos dentro de las alianzas clásicas de los países más desarrollados. Así, según los cálculos de este organismo, para 2009, habrá divisas extranjeras por valor de cinco billones de euros en manos de países en desarrollo, casi el doble que lo que conservarán los países ricos.

Ante un cambio tan dramático en las relaciones económicas mundiales, el organismo llama a utilizar la plataforma del G-20 como un escenario para diseñar, de forma estructurada, el flujo y la dimensión de esta nueva interacción. Uno de los elementos a redefinir es el papel del yuan y de China como acaparador del billete verde.

El club de ricos compromete 4.000 millones para las mujeres gestantes

Por eso, y pese a las reticencias del Gobierno chino a hablar públicamente de su moneda, el borrador final del G-20podría incluir una referencia sobre la buena dirección de su política económica al acceder a flexibilizar su moneda.

Mientras se cumple este cambio de papeles en materia económica, los organismos internacionales siguen abogando por incrementar la ayuda al desarrollo de las naciones más pobres. Pero del dicho al hecho hay un amplio trecho, y este fin de semana se han escuchado recriminaciones por parte de Reino Unido y Estados Unidos a sus socios por no cumplir con sus compromisos en materia de ayuda al desarrollo.

Así, y pese a que hace un lustro el club de ricos había accedido a doblar su ayuda a los países más pobres hasta alcanzar los 50.000 millones de dólares para 2010, sólo se han liberado dos tercios de esta cifra. De hecho, sólo Reino Unido, Canadá y Estados Unidos han cumplido con sus objetivos marcados. Destaca el cumplimiento de Italia, que no ha dado ni un céntimo de lo que había dicho.

Tras la consabida reprimenda, el viernes por la noche Canadá logro arañar un nuevo fondo de ayuda de los países del G-8 que estará destinado a la infancia y ayudas para reducir la mortalidad en las madres que dan a luz. El fondo se dotará con casi 6.000 millones de euros, de los cuales 4.000 salen de las arcas del G-8 y el resto de un grupo de países, entre los que se incluye España, y la Fundación Bill Gates.