Publicado: 06.10.2014 07:22 |Actualizado: 06.10.2014 07:22

Brasil no apuesta por el cambio y coloca a Neves como adversario de Dilma

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Sorpresas y cambios de última hora han caracterizado a uno de los comicios más imprevisibles de los últimos 12 años. La jornada electoral del primer turno de las elecciones brasileñas acabó con una nueva vuelta de tuerca.

Las últimas encuestas ponían en duda quién sería el candidato que acompañaría a Dilma Rousseff (PT) en el segundo turno, ya que entre el tercer y segundo puesto se producía un empate técnico entre Marina Silva (PSB) y Aécio Neves(PSDB). Las pesquisas señalaban el paulatino descenso de Silva (hasta hace una semana la gran favorita para disputar la presidencia a Rousseff) y el inesperado aumento de Neves. Sin embargo, nadie calculó que el margen de error sería tan grande, y que el candidato Aécio, que dos semanas atrás apenas tenía el 14% de intención de voto, resurgiría de las cenizas con un 34% de papeletas a su favor.

Marina Silva que se incorporó como candidata de última hora tras la muerte de Eduardo Campos y que parecía ser la mayor rival del PT y la sorpresa de las elecciones, se ha convertido en la gran derrotada con un 21% de los votos. Dilma Rousseff con un 42% se ha mantenido dentro de lo esperado con una diferencia de apenas 8 puntos con su adversario.

A pesar del descontento social y la insatisfacción generalizada, Brasil no se ha interesado por la tercera vía que prometía Silva y ha vuelto a elegir la clásica disputa entre los partidos antagónicos: PT y PSDB. "No se hace una candidatura a última hora", declaró el ex presidente Inácio Lula da Silva para explicar los resultados obtenidos por Marina. Pero lo que no calculó el PT es que su histórico rival pudiera llegar tan cerca en un segundo turno.

Rousseff y Neves tienen hasta el próximo 26 de octubre para pelear por el 21% de votos que consiguió la tercera candidata. Una buena parte de ellos se encuentran en el estado de Pernambuco, del que era gobernador el fallecido Eduardo Campos, y donde han salido a votar en masa por Marina. "¿Ahora a quién dará su apoyo la familia de Campos? Esa decisión será crucial para Dilma y Aécio", aseguraba ayer el politólogo de la FGV, Fernando Abruzzio.

A partir de este lunes los dos candidatos comienzan una auténtica guerra para conseguir alianzas de unos y otros partidos. La querida por todos es Marina Silva que en un primer momento declaró que se acercaría a la formación que se comprometiera a llevar algunas de sus propuestas de gobierno. Horas después rectificó y dijo que "sería más probable" que apoyara a Neves. Sin embargo, el partido de Silva (PSB) necesita del PT para gobernar en algunos estados del país, por lo que la alianza no estaría nada clara, y Marina no tendría la última palabra.

No sólo el apoyo de Marina es crucial para el segundo turno. La disputa regional, muy ligada a la clase social, es clave para inclinarse por uno o por otro. Si el Nordeste y el Norte, regiones más pobres del país, son territorio petista; el Sur, Sudeste y Centro, con mayor poder económico, suelen ser pesedebistas.

El estado de Minas Gerais, segundo mayor colegio electoral del país, será otra de las grandes disputas. Neves fue su gobernador entre 2003 y 2010 y salió de su cargo con un 90% de popularidad. Sin embargo, el petista Fernando Pimentel fue elegido ayer nuevo gobernador y Rousseff se llevó en esta región el 43% de votos, respecto al 39% conseguido por Aécio.

Las primeras palabras de ambos candidatos fueron dedicadas a sus partidos aliados. Dilma Rousseff hizo un primer agradecimiento a su vicepresidente Michel Temer (PMDB) haciendo un claro guiño a este partido conservador, que ha sido uno de los principales socios del PT en el Congreso. Aécio homenajeó a la figura de Campos preparando el terreno para intentar conseguir el apoyo del PSB.

Además de iniciar los primeros coqueteos partidarios, Dilma agradeció con entusiasmo el apoyo recibido: "Quiero que sepáis que he entendido bien el recado de las calles, el pueblo brasileño quiere más avances, confía en mi proyecto pero quiere cambios, y yo voy a hacer todo lo que esté en mi mano para que mejore la vida de cada brasileño". La candidata a la reelección también quiso aprovechar para adelantar un futuro programa de Gobierno y aseguró que su segundo mandato iba a ser mucho mejor que el primero: "Voy a invertir más en sanidad, a luchar más que nunca contra la corrupción y a pelear por llevar a cabo una reforma política que haga más justo a este país", dijo entre los aplausos de sus seguidores.

El principal obstáculo que tendrá que hacer frente Rousseff se llama São Paulo. Este estado es el mayor colegio electoral del país, el principal motor económico y a su vez la región más conservadora. Neves ha conseguido el 44% de los votos frente a un 24% de Dilma. São Paulo también ha reelegido al gobernador Geraldo Alckmin (PSDB) quien cumplirá 14 años como gobernador del Estado y ya suman un total de 24 años de gobierno pesedebista en esta región.

La lucha de Aecio será en el Nordeste. El candidato del PSDB anunció en su primer discurso que aunque no dejaría de lado ninguna región, ésta sería su prioridad. Neves es consciente de la falta de conexión que tiene con las clases más populares, tiene mucho trabajo por delante si quiere arañar algunos votos en esta zona del país.

Dilma confía en recuperar las papeletas que fueron para la candidata Luciana Genro del PSOL, partido que se ha colocado en cuarto lugar con el 1,5% de los votos y que ideológicamente se ubicaría a la izquierda del PT. Genro anunció que este lunes se reuniría con Rousseff para confirmar su apoyo a esta candidatura.

"Ahora empiezan las primeras negociaciones, van a tener que hablar con muchos partidos, pero lo peor viene después del segundo turno, el presidente que sea elegido tendrá que tener muchas dotes de persuasión", señaló el politólogo Fernando Abruzzio, quien asegura que no sólo la compleja situación económica del país y las reivindicaciones sociales formarán parte del próximo Gobierno, sino que la principal dificultad podría estar en el Congreso: "Lo más probable es que el candidato que gane no lo haga con una gran mayoría y tendrá que enfrentarse a un Congreso muy dividido en el que las alianzas serán todavía más importantes que en años anteriores".

Las curiosidad del domingo llegó de la mano del nuevo senador por Rio de Janeiro, el ex jugador Romario que obtuvo el 63% de los votos: "Ni en el mejor escenario mis padres hubieran imaginado que el bebé que salió de la maternidad en una caja de zapatos ocuparía uno de los cargos más altos de la República", escribió el ex futbolista en su Facebook. Los resultados más desalentadores se produjeron en São Paulo con la elección de los tres diputados federales más votados en el estado: Celso Russomano(PRB), el Payaso Tiririca(PR) y el pastor Marcos Feliciano (PSC). El primero un presentador de televisión evangélico extremamente conservador, el segundo un personaje creado para reírse de la política, y el tercero un pastor evangélico que considera que "los homosexuales son enfermos" y que los negros "están malditos" , ambas declaraciones hechas cuando paradójicamente ocupaba la Comisión de Derechos Humanos en la Cámara de los Diputados de São Paulo.

Esta semana empezarán a salir las nuevas pesquisas, a pesar de cada vez se confíe menos en ellas. Si hasta hace poco la candidata Dilma parecía la más próxima a ganar, ahora parece que Aécio Neves le va a dar más problemas de lo esperado. "No recuerdo una elección con tanto cambio de escenario", decía ayer el comentarista político Alberto Bombig. Nadie se atreve a apostar.