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"Cambia la cara, pero la persona es la misma"

Tomás Gómez Cía. Director de Cirugía Plástica del Virgen del Rocío. Ha coordinado el segundo trasplante de cara de España

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Hace una semana, a la misma hora en que comienza esta entrevista (9.30), el doctor Tomás Gómez Cía (Pamplona, 1959) estaba a punto de ensamblar el tejido facial de un donante en la ingle de un receptor para comprobar, con una técnica pionera, que todo funcionaba correctamente. Era uno de los momentos críticos del segundo trasplante de cara realizado en España, en el hospital sevillano Virgen del Rocío, y el noveno en todo el mundo. Ayer, Gómez Cía, en un amplio salón que comparte con su equipo –no tiene un despacho propio–, ni se acordaba de que habían pasado siete días. Lo contaba tranquilo, sin sobresaltos. “Se lo expliqué a mis hijos como estamos hablando ahora, ellos no son sanitarios, pero están acostumbrados a que este trabajo no termine nunca, a las guardias, y este caso no lo ven nada raro”, asegura sin el más mínimo asomo de ego, como si devolverle la sonrisa a una persona hubiera formado parte de una guardia más.

¿Es este su mayor éxito médico?

No. El siguiente paciente puede ser tan complicado o más sencillo. Hemos hecho un trabajo bien planificado con gente muy competente, que no se ha preparado sólo para esto, que cada día está haciendo su trabajo. Si hay algo diferente es cómo un equipo tan grande se puede coordinar para conseguir algo que hasta ahora no se ha hecho, eso sí es un éxito de organización, de coordinación.

¿Qué sensación tiene ahora?

Estoy sorprendido por el impacto, pero también tranquilo porque algo que estás planificando durante mucho tiempo ha salido bien. La evolución es muy buena. Luego está el día a día.

En la medicina no existen los milagros, pero este tipo de trasplantes se les parece mucho.

No es igual hacerlo en realidad virtual o usar la simulación de cirugía en cadáveres. He operado varias veces a esa persona, es decir, hay más cosas, hay un compromiso con el paciente, con su familia. Tenemos una responsabilidad con ellos.

¿Cuándo será dado de alta?

Aún está en la Unidad de Cuidados Intensivos. De ahí pasará a planta, y de planta a su domicilio. Eso conlleva unas semanas porque necesita muchos cuidados, sobre todo de enfermería. Ya va a empezar la rehabilitación, pero hasta que acabe el proceso pueden transcurrir varios meses.

¿Será la parte psicológica más complicada que la operación?

Primero se evaluó en salud mental y se determinó que era apto. Después se hizo un trabajo de soporte, de preparación. Ahora están trabajando con él y lo seguirán haciendo. Pero ya ha demostrado a lo largo de su vida una capacidad enorme de adaptación. Esto es un equipo incluyendo al paciente y a su familia, y ahora la pelota empieza a estar más en su tejado. Aunque el paciente reúne todos los requisitos para acabar con éxito.

Hay quien piensa que posibles Bogart perseguidos podrían usar esta técnica para escapar de la Justicia, como en ‘La senda tenebrosa’.

Estos trasplantes tienen un fin curativo, así lo definió el Comité Andaluz de Ética. Son pacientes que tienen graves problemas de salud y ninguna alternativa de tratamiento. En este caso, tenía unas connotaciones muy graves que le iban a dificultar su vida de una manera brutal. Curamos o paliamos una enfermedad.

¿Hay una parte también estética?

Por nuestra especialidad, intentamos que cualquier resultado, porque se ve, se adapte lo más posible a los patrones de normalidad. En nuestra sociedad, esos patrones tienen que ver con los ideales de belleza, pero eso es una referencia, nunca un objetivo. Es lo mismo que se hace con la reconstrucción de un cáncer de mama.

La cara es el espejo del alma. ¿Qué opina de esta frase?

Cuando decimos cara estamos hablando de la personalidad, del habla, de cómo se expresan sentimientos. No es lo mismo tener el hígado o el corazón de otra persona que tejidos como los de las manos o la cara, que lo ves tú y los demás. Probablemente la cara sea el espejo de alma, pero aquí se traslada un trozo de tejido que luego pasa a ser la cara del paciente, no cambia a la persona, sigue siendo la misma.

¿Ningún problema de identidad?

Una persona que haya tenido ese tipo de cirugía asume su cara inmediatamente como propia, sobre todo, tras una fase de adaptación.

Casi 30 horas. La operación más larga en este tipo de trasplantes.

Por la dificultad. No en sí tanto del trasplante, sino del tratamiento de la enfermedad del paciente en el territorio facial [requirió una operación oftalmológica].  

¿El momento más crítico?

Hay varias fases en las que si no se cumple lo que necesitas, paras. Lo que no hubo fue ninguna cosa que no fuese esperada. Sabíamos que era difícil y fue difícil.

Si se hubiera producido rechazo en la unión a la ingle, ¿se habría abortado la operación sin riesgos para el paciente?

Sí, habríamos hecho la cirugía de los párpados, que había que hacerla, y hubiéramos parado.

¿Estudiaron a fondo el trasplante de Valencia, contactaron con el doctor Cavadas?

Sí, claro. Y con el doctor Luis Landín, que trabaja con el doctor Cavadas, y con el equipo del Vall d’Hebrón [autorizado para realizar el tercero en España], y con el resto de equipos del mundo.

¿Se han rechazado muchos posibles candidatos?

Sí, ha habido varios. El único que hasta ahora ha cumplido todos los requisitos es este caso.

¿Para cuándo el próximo?

En centros como éste, en el que acaban confluyendo pacientes que no encuentran solución, siempre hay varios que están en estudio, pero estamos empezando. Ahora revisamos todo el protocolo de lo que hemos hecho para detectar problemas o cosas que podamos mejorar. No se valida el programa de trasplante, lo que tenemos es el permiso para un caso específico. Si todo sale bien, con el siguiente paciente no habrá que empezar desde cero. No es lo mismo tener la experiencia de primera mano a que te la transmitan.

¿Es más reacia la gente a este tipo de donación?

En los dos casos de España, el tiempo entre que se activa la petición hasta que se realiza es corto. En Valencia, no sé si llegó al mes. En nuestro caso, cuatro meses. Seguramente al paciente a y su familia les habrá parecido mucho tiempo, pero no se trata de una necesidad vital inmediata, que tiene que ser ya o ya. Buscamos la mejor opción.

¿Un niño puede recibir un trasplante de este tipo?

Si se está trasplantando un corazón a un recién nacido y un hígado con un año y medio de edad, técnicamente no habría más dificultad que la relacionada con que cualquier estructura de las trasplantadas va a crecer. Pero no se ha planteado.

¿La piel envejece al ritmo del receptor?

Envejece según el cronograma del donantey mantiene sus genes. Por eso, en los trasplantes siempre hay que tomar medicación para controlar el rechazo, porque el organismo llega a tolerarlo pero no lo reconoce como propio.

Pero le saldrán arrugas.

Las arrugas tienen más que ver con la expresión y esta se produce por los movimientos del músculo, que se mueve por el nervio y que tiene que ver con el cerebro. Y el cerebro es el receptor. El tejido se adapta, por tanto, a este. No hay forma de reconocer al donante.

¿Cuál es el mayor grado de éxito?

El objetivo final es que tenga expresión, sensibilidad. Y se consigue, pero nunca al 100%.