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Cautela en la Bolsa española

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La cautela se impuso entre los inversores esta semana, en la que el mercado perdió el 1,02% por el retroceso de la banca.

El recelo por la marcha del mercado surgió también por la proximidad de la reunión de la Reserva Federal -banco central estadounidense-, en la que seguramente se adoptarán medidas para estimular la mayor economía del mundo, aunque las dudas sobre su alcance fortalecieron la cotización del dólar.

La conducta vigilante ejercida por la agencia de medición de riesgos Moody's sobre el sector financiero español, de la que aseguró que su tasa de morosidad superaría en agosto el 9%, si se tuviera en cuenta los inmuebles con que cuenta en balance y que fueron entregados en pago de deudas.

Este censor de bancos y cajas avisaba también de que el próximo año tendrían que continuar aumentando las provisiones para afrontar estos riesgos, con lo que habrá menos dinero para dedicar a beneficios. Además, muchas casas de inversión elaboraban informes contrarios al sector.

Los bancos se convirtieron en una especie de apestados de los que convenía huir, porque sus cuentas de los primeros nueve meses del año rezumaban descensos del beneficio en el entorno del 10% o más, como sucedía con los tres grandes, Banco Santander, BBVA y Banco Popular.

Desde el comienzo de la semana se instauró entre los inversores un comportamiento cuidadoso que estaba vinculado a la mejoría de la cotización del dólar -el euro descendió hasta 1,375 dólares- por lo que pueda hacer la Reserva Federal respecto a la cantidad de dinero que meterá en el sistema para activar la renqueante economía estadounidense.

Con pies de plomo se andaba por esta cuestión y por la incapacidad del G-20 de poner orden en los tipos de cambio después de su reunión el pasado fin de semana.

La publicación de estadísticas relevantes, que se examinaron con lupa y que brindaron lecturas dispares, como sucedió con el PIB del tercer trimestre, que creció el 2%, o con los pedidos de bienes duraderos, que aumentaron el 3,3% en septiembre, también acentuaron la reserva de los inversores.

El minucioso examen que se hizo a estas cifras y los elevados precios alcanzados por Wall Street impidió aceptar la bondad de estas y otras estadísticas, como los notables incrementos en la venta de casas nuevas y usadas en los Estados Unidos el mes pasado.

La evolución semanal del mercado nacional, representado por las empresas del índice IBEX 35, donde subieron dieciocho y bajaron diecisiete, también estuvo condicionada por la presentación de resultados de muchas otras compañías.

La mayor caída correspondió a ArcelorMittal, el 7,23%, perjudicada por las malas previsiones que presentó tras anunciar sus cuentas, en tanto que Bankinter bajó el 5,28%, y OHL, el 5,14%.

Enagás lideró las ganancias con un alza del 3,53% después de comunicar que su beneficio hasta septiembre había crecido el 17%, mientras que Telecinco avanzó el 2,99% por la aprobación por Competencia de la fusión con Cuatro, e Iberdrola acabó la semana con un alza del 1,8% -su resultado en los nueve primeros meses creció el 2%-.

Del resto de los grandes valores Banco Santander cayó el 4,14%, y BBVA, el 3,34%, mientras que Repsol subió el 1,58%, y Telefónica, el 0,49%.

La próxima semana, en la que el IBEX partirá de 10.812,90 puntos, además de la reunión de la Reserva Federal, del BCE y del Banco de Inglaterra, el mercado estará pendiente de como todos los comienzos de mes de los datos de actividad industrial y del sector servicios en varios países, así como de las cifras de empleo.

Raimundo Díaz