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La cena de los testigos de Fago

La acusación particular denuncia que seis personas se reunieron el sábado en el pueblo para preparar su testimonio en el juicio

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Seis testigos del juicio por el crimen de Fago mantuvieron el pasado sábado una cena en la casa que uno de ellos tiene en la pequeña localidad oscense para preparar el testimonio que cuatro de ellos debían prestar en la sesión de este lunes ante el tribunal.

Así lo denunció en la vista Enrique Trebolle, abogado de la acusación, en nombre de la familia de la víctima, Miguel Grima. Los cuatro testigos reconocieron el encuentro, aunque todos ellos coincidieron en señalar que habían evitado hablar 'sobre este tema'. En concreto, según denunció el abogado de la familia de Grima y reconocieron los testigos, en dicha reunión estuvieron presentes el médico donostiarra Iñaki Bidagain, su mujer Elena Cáncer, los hermanos Jesús y Manuel León Espinar, Asier Orduna y Juan Carlos Hernández.

El primero fue, de hecho, la única persona que vio al asesino del alcalde de Fago al cruzarse la noche del 12 de enero de 2007 con el vehículo de éste poco después de que fuera asesinado. Iñaki Bidagain ha sido, de hecho, el único testimonio que hasta ahora había exculpado abiertamente a Santiago Mainar del crimen.

El martes pasado había asegurado ante el Tribunal que estaba 'casi seguro' que la persona que vio, y a la que no pudo identificar porque llevaba una linterna en la frente que le deslumbró, no era el guarda forestal. Su mujer, que viajaba aquel día con él en el automóvil junto a una niña, apoyó su declaración.

Miguel Grima actuaba 'para sus intereses', aseguró un testigo. 'Nos boicoteaba las obras', dijo otro

Los otros cuatro testigos han declarado este lunes y todos han coincidido en acusar a la víctima de crear un mal ambiente en el pueblo con sus decisiones. Así, Asier Ortuna ha asegurado que Miguel Grima actuaba 'para sus intereses'.

Los hermanos León Espinar, de boicotearles las obras que pretendían hacer para rehabilitar sus casas. Y Juan Carlos Hernández, que 'a todo el mundo no le medía con el mismo palo'.

Este último tuvo el teléfono pinchado durante la investigación al ser considerado durante un tiempo como uno de los sospechosos del crimen, según reveló ayer el abogado de la defensa.

Enrique Orduna, padre de uno de los asistentes a la cena del sábado, ha ido este lunes en su declaración ante el Tribunal más lejos y ha querido reforzar la coartada de Mainar sobre por qué apareció su ADN en el coche de la víctima.

La coartada: Mainar tenía que mover el coche de la víctima

Este testigo, ganadero de profesión, aseguró que él sí había visto en ocasiones el coche del alcalde a la puerta de la finca y el garaje del guarda forestal.

Y que el acusado le había comentado 'hace más de dos años' en alguna ocasión que se había visto obligado a moverlo.

El abogado de la familia de Grima le preguntó si él había visto personalmente al acusado conducir el coche de la víctima. 'No, eso me lo decía [Mainar]', ha reconocido poco después.

La jornada de este lunes ha visto pasar ante el tribunal a otros 14 testigos, entre ellos María Rosa Otal, ex mujer del guarda forestal, y Marisa Mainar, hermana de éste.

Ambas coincidieron en describir al acusado como un 'utópico', 'muy culto' y dispuesto a ayudar a los demás. La primera, que abandonó Fago en 1992, aseguró además que no consideraba a su ex marido como una persona 'rencorosa'.

'Un utópico muy culto dispuesto a ayudar'

Por su parte, Marisa Mainar ha querido reforzar la coartada de su hermano sobre la presencia de su ADN en el automóvil de la víctima y ha reiterado que Santiago le había contado que lo tuvo que mover en al menos tres ocasiones porque obstaculizaba el paso de su todoterreno.

Sin embargo, cuando las acusaciones le han preguntado cuándo le contó estos detalles, ella ha reconocido que cuando ya estaba preso, es decir, una vez que había cambiado su estrategia y decidido declararse inocente tras la primera confesión autoinculpatoria.