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Centro especial de empleo y líder del sector

Una lavandería industrial del barrio madrileño de Vallecas cuenta con una plantilla en la que el 85% tiene algún tipo de discapacidad

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En pleno barrio de Vallecas, en Madrid, se encuentra la sede central de Flisa, una lavandería industrial que da servicio a hoteles y centros hospitalarios de toda España. En sus 28 centros de trabajo repartidos por 11 comunidades autónomas trabajan 2.600 personas y el 85% de ellas tiene algún tipo de discapacidad. Es, por tanto, un centro especial de empleo, un tipo de organización incluida en la llamada economía social, con una peculiaridad: Flisa es líder en su sector. 'Demostramos que las personas con discapacidad son totalmente válidas, somos la única empresa centro especial de empleo que lidera su sector', dice el director general, Cristóbal Cuevas.

A pesar de la crisis, no han llevado a cabo despidos para ahorrar costes

Entre palés, vapor y el sonido de las enormes máquinas de limpieza que funcionan en los 3.000 metros cuadrados de su planta de Vallecas trabajan 64 personas, de las que aproximadamente el 90% tiene algún tipo de discapacidad. 'Superamos ampliamente el mínimo requerido por la ley para ser considerado un centro especial de empleo (el 70%), tanto en este centro de trabajo como en Flisa en general', enfatiza la directora de Desarrollo, Ana Uruñuela. Además, los contratos indefinidos ganan por goleada a los temporales: el 80% de los trabajadores de la planta madrileña son indefinidos.

Flisa no ha sido una excepción: la crisis también ha pasado por aquí. Sin embargo, pueden presumir de no haber utilizado los despidos como fórmula para afrontar la recesión. Si antes de la crisis, la lavandería de Vallecas trataba unos 17.000 kilos de ropa al día, durante los peores momentos de la crisis esta cantidad se redujo a 12.000. 'Ahora ya nos estamos recuperando y estamos sobre los 14.000 o 15.000 kilos diarios', calcula Cuevas.

Sus herramientas para sobrellevar la crisis fueron otras.Se redistribuyó a los trabajadores con contrato temporal en otras plantas cercanas, pero los indefinidos conservaron sus puestos de siempre. 'Mejoramos la productividad, se han adaptado las jornadas laborales, hemos salido al mercado a buscar nuevos clientes, hemos ahorrado costes...', explica el director general de Flisa.

Su inversión en I+D les ha permitido mejorar su gestión de los recursos

El sector hotelero, uno de sus nichos más importantes de clientes, quedó fuertemente afectado por la bajada de la demanda turística ocasionada por la crisis. Para compensar esa bajada, Flisa potenció su presencia en su otro caladero, el sector hospitalario, mucho menos golpeado por la recesión. Esta ha sido una de las claves de su resistencia a la crisis. La empresa, además, ha aprovechado para captar talento. 'Hay muchas empresas que se han deshecho de gente muy buena', subraya Cuevas.

Algunos empleados de Flisa conservan su puesto desde su creación en los años noventa. José es uno de esos veteranos. Lleva 14 años en la planta de Vallecas. La crisis le ha hecho valorar especialmente su puesto de trabajo fijo después de ver a personas de su entorno caer en el paro en los últimos dos años. Su puesto se sitúa al final de la cadena de limpieza: la ropa llega en furgonetas y camiones, se clasifica mediante un programa informático, es lavada, secada y planchada y finalmente empaquetada y devuelta a sus lugares de origen. En ocasiones, los trabajadores de Flisa se encargan también de organizar la distribución y la recogida de la ropa en los centros para los que la empresa trabaja.

Flisa hace además una importante inversión en Investigación y Desarrollo que le permite adaptar la maquinaria a las discapacidades de sus trabajadores para evitar así esfuerzos añadidos. Ha sido también una herramienta importante con la que han podido ahorrar costes. Desde la planta de Vallecas se controlan los consumos de todos los centros de España y han conseguido poner en marcha procesos para, por ejemplo, ahorrar un 30% de agua gastada por cada kilo de ropa que lavan.