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El chimpancé "Donkey", de encadenado en un desguace a líder de un centro de recuperación

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Donkey vivía "una situación extrema" encadenado en un desguace de Lisboa hasta que un día, tras el aviso de una ONG de Portugal, la fundación holandesa AAP rescató y resocializó a este chimpancé, que se ha convertido en líder del grupo de primates que habita desde hace veinte días en Villena.

Al igual que Donkey, otros muchos primates han pasado por una situación de abandono y maltrato animal, como es el caso de Sita, una chimpancé con la espalda curvada por vivir encerrada en una jaula o Peggy y Bobsy, cuyos padres murieron de un disparo en un circo de Alemania.

Todos ellos son animales que "han sufrido muchísimo" y ahora descansan, junto con seis chimpancés más, en el centro de recuperación e investigación de primates "Primadomus", que la fundación AAP tiene en el Rincón del Moro en la sierra de Salinas de Villena (Alicante), instalación que inaugurará hoy oficialmente la etóloga británica, Jane Goodall, premio Príncipe de Asturias de Investigación 2003.

En declaraciones a EFE, la directora del santuario, Olga Martín, ha explicado que "la fundación AAP rescata a estos animales que han sido abandonados" y los "resocializa", para así "una vez resocializados, reubicarlos en otros centros", donde permanecerán de por vida, como es el caso del santuario de Villena.

"No es posible retornar estos chimpancés", muchos de ellos "capturados en África" o "criados en cautividad", a poblaciones silvestres porque "nunca han vivido en un ambiente natural y algunos de ellos incluso sin contacto con otro chimpancé", por lo que "no han aprendido las pautas de comportamiento ni conocen el entorno para poder sobrevivir".

Estos primates provienen en su mayoría de incautaciones policiales después de padecer situaciones de abandono en circos, zoológicos o por parte de particulares, a pesar de que es ilegal tener en casa uno de estos ejemplares.

"Éstos son animales muy humanizados, han vivido siempre bajo control humano", por lo que "parte de nuestro trabajo es enseñarles que no son personas, que son chimpancés y que deben interaccionar con ellos", ha explicado Martín.

Para lograrlo, en una primera fase en el centro de Almere (Holanda) los trabajadores separan a los chimpancés en diferentes habitáculos para que "se escuchen primero".

Después, les van permitiendo un contacto físico hasta el momento en que no hay señales de "agresión e intimidación" entre ellos y se pueden juntar varios en un mismo recinto.

Esto se realiza "creando alianzas", es decir, los cuidadores unen a los chimpancés de "dos en dos" y de manera rotatoria, para que se conozcan todos, y, a partir de ese momento, aumentan el número de ejemplares en el mismo lugar hasta lograr "un grupo" estable.

Este es el caso del grupo de diez chimpancés que habitan desde primeros de noviembre en Villena, muchos de los cuáles "han tocado la tierra o han recibido directamente la luz del sol por primera vez", según la directora del santuario.

De la decena, Martín ha apuntado que ocho ya han salido al recinto exterior en este paraje alicantino, donde disponen de siete mil metros cuadrados en un recinto aislado del exterior.

Patrick, que ha vivido toda la vida en una jaula, es el chimpancé "más joven" y uno de los dos que aún no ha salido al aire libre, si bien en Holanda había "cogido protagonismo" y "empezaba a mandar en el grupo", ha comentado Martín, quien ha añadido que es ahora Donkey el que dirige y da confianza al resto para que salgan al aire libre.