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China salvará la industria del automóvil

En diez años, 300 millones de chinos ingresarán en la clase media

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China es el futuro de la industria del automóvil para la próxima década. De eso no tienen duda ni constructores ni expertos en el sector. Tampoco lo duda el Gobierno chino, que mantiene la automoción como uno de los sectores más protegidos de su economía e invierte millones de euros en proyectos de I+D con el objetivo de desbancar a Estados Unidos y Japón como líder en innovación tecnológica.

En los últimos tres años, el sector ha crecido a un ritmo del 30% anual, con picos del 50%, un dato inaudito en la historia de la automoción. Una barbaridad propiciada por los subsidios a la industria emprendidos en 2008 para evitar que cayera la demanda a causa de la crisis global.

Pekín ayudaría a Martorell a medio plazo, pero sería negativo a largo

El plan de estímulo a tres años terminó y ahora el escenario es radicalmente opuesto: Pekín, en un intento de enfriar su economía, ha impuesto una dura restricción al crédito y también a la compra de vehículos. Y, aún así, constructores y expertos esperan un incremento sostenido de ventas de entre el 10% y el 15% durante la próxima década.

Mientras en EEUU el 83% de los potenciales consumidores ha aplazado al menos un año la compra de un coche debido a la crisis económica, en China el 58% de los encuestados por la consultoría McKinsey cree que su salario aumentará en 2012. A esto se añade que la mentalidad china considera el coche un artículo fundamental para reafirmar el estatus social.

'Se estima que en la próxima década, la clase media va a pasar de 180 a 500 millones, y los millonarios, de 20 a 80 millones. Eso supone un diferencial de 300-400 millones de personas con capacidad de consumir bienes de alto poder adquisitivo, como es un coche. Esto es algo que nunca ha pasado en la historia', señala Eduardo Morcillo, codirector de la consultora Interchina. Dicho de otro modo: sólo el 20% de habitantes urbanos y el 10% de la población total china posee hoy un coche.

Sólo un 10% de la población total del gigante asiático posee un coche

Pero China no sólo quiere ser el músculo del sector, sino también su cerebro. Pekín está apostando muy fuerte por el vehículo eléctrico, y llamando a los grandes de la industria a que se desarrollen en el gigante asiático. 'La ambición de China es ser el líder productivo y tecnológico del vehículo eléctrico. Y tiene todas las bazas para conseguirlo. Su industria es como una hoja en blanco, puede diseñar cosas que ya no se pueden hacer en el resto del mundo, que son mercados más consolidados', indica el codirector de Interchina.

Según la consultora AlixPartners, el parque móvil chino contará con un 13% de vehículos híbridos y eléctricos en 2016, gracias en buena medida a los generosos subsidios estatales.

Seat encontrará un boyante mercado a partir de este año, cuando comience a vender en China las gamas más altas de sus modelos León e Ibiza, ambos producidos en la factoría de Martorell (Barcelona). Una noticia esperanzadora para los 13.000 empleados de la fábrica, necesitados de aumentar la producción como sea.

No obstante, el pan de hoy podría convertirse en hambre para mañana si la dirección de Seat en Alemania se rige por la lógica empresarial, y esa dicta que importar coches de gama media desde España no es sostenible. Volkswagen ya localizó antes en China la producción de Skoda y todo el mundo espera que haga lo mismo con Seat.